Las 11 comidas más asquerosas de la antigüedad (y alguna ha llegado a nuestros días)

Las comidas más raras de la antigüedad

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  • "Si bien huele, mejor sabrá", reza un dicho popular. Sin embargo, hay recetas de tiempos remotos que tumbarían a cualquiera solo por su aroma.
  • Otras comidas antiguas resultarían extremadamente desagradables por sus peculiares ingredientes, desde la lengua de flamenco a heces fermentadas.
Primero en Upday Cintillo

Si de pequeño no querías probar el brócoli o torcías el gesto cuando había merluza, prepárate para saber cuáles eran las comidas más asquerosas o alarmantes de la antigüedad. En lugar de exquisitas viandas, hoy conocerás los platos más escalofriantes de nuestros antepasados.

Algunas de estas recetas se caracterizan por un olor tan potente y pestilente que tumbaría a cualquiera. Otras, por incluir ingredientes tan poco apetecibles como animales vivos, heces fermentadas —lo que oyes—, cerebro de mono o un queso poblado de gusanos. Algunos de ellos, pese a lo que la lógica pudiera decirte, han llegado a nuestros días.

1. Lengua de flamenco

No, no es una expresión al estilo de "perrito caliente", sino la descripción literal de un plato que seguramente te resulte macabro. Desde la web Ancient Origins explican que esta receta se consideraba un manjar, puesto que el ave simbolizaba el estatus de riqueza en la antigua Roma. Piensa que hoy en día se comen las lenguas de ternera, cerdo o cordero.

2. Garum

Los romanos condimentaban casi todos sus platos con esta extraña salsa de pescado fermentado llamada garum. Para prepararla empleaban intestinos de pescado, sangre, vinagre, miel, hierbas y especias y dejaban que esta mezcla fermentara al sol durante varios meses. De lo fuerte que olía el proceso de fermentación, tenía que prepararse fuera de la ciudad.

También se empleaba en medicina y cosmética: el arqueólogo Michel Ponsich explica en su libro Aceite de oliva y salazones de pescado: factores geo-económicos de Bética y Tingitania (1988) que el garum se empleaba para curar quemaduras, eczemas, disentería, úlceras, limpiar heridas y curar dolencias de oídos. También se atribuían propiedades afrodisiacas a la apestosa salsa.

3. Balut

Balut

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Aunque está considerado toda una delicia en Asia, seguramente su contenido te resulte escalofriante: el balut —o Hột vịt lộn en vietnamita— es un huevo de pato ya fertilizado con su embrión dentro que se cuece como si de un huevo cocido se tratase. Se valora como delicia gourmet y producto afrodisiaco en Vietnam, Camboya, China o Filipinas.

Es una de las comidas callejeras más populares y es normal comerlo acompañado de una cerveza. Se condimenta con granos de sal, chili o vinagre. Al prepararse con sus fluidos, el caldo interno se absorbe por el huevo. Desde luego, no apto para personas horrorizadas ante el maltrato animal o paladares sensibles.

4. Lirones rellenos

Tampoco es un juego de palabras, sino otro de los extravagantes manjares de la antigua Roma. Los lirones eran capturados en las casas y alimentados con nueces y bellotas. Después de matarlos, estos roedores se asaban con un relleno de carne picada de cerdo, pimienta frutos secos y hierbas, según Ancient Origins. Se solían rociar de semillas de amapola y de miel.

Los lirones eran otro de los símbolos de estatus en el imperio romano: el historiador Amiano Marcelino dice lo siguiente: “Incluso, en ocasiones, piden balanzas en los banquetes para pesar los pescados servidos, las aves e incluso los lirones, acerca de cuyo tamaño nunca antes visto parlotean y aburren a los comensales” (Rerum gestarum libri XXXI, 28.4.13). 

5. Pasteles sorpresa

Un reportaje de RTVE relata esta macabra tradición propia del siglo XVI. ¿Qué eran los surprise pies, o pasteles sorpresa? Si te acuerdas de la boda púrpura de Juego de Tronos, se parece mucho. Se trata de una masa gruesa horneada y hueca por dentro, como un ataúd. 

Eran ornamentales y se rellenaban de selectos animales como pavo real, tortuga, jabalí o paloma. En 1958 se publicó un libro llamado El banquete italiano en el que se hacía ilusión a un pastel relleno con pájaros vivos que salían volando cuando la masa se cortaba. Los surprise pies eran la versión "bromista" de estos ataúdes. 

Hay quien dice que de su interior saltaron zorros, ranas y ardillas vivas. 

6. Jugo de globo ocular de oveja

Este peculiar brebaje procedente de Mongolia consiste en globos oculares de oveja encurtidos colocados en jugo de tomate. Se considera una cura tradicional para la resaca y su origen se remonta a los tiempos de Gengis Kan, en el siglo XII. 

Los globos oculares son muy ricos en antioxidantes, vitamina C y vitamina A, mientras que el zumo de tomate es un añadido posterior. Aunque la forma favorita de prepararlos es en escabeche, también se agregan crudos o hervidos. Seguro que prefieres una pizza o un ibuprofeno para paliar la resaca.

7. Vino fermentado con heces humana

Posiblemente, el alimento más impactante del listado. Desde Vinorama explican cuál es el ingrediente secreto de este tradicional vino coreano, elaborado desde hace siglos y con supuestas propiedades medicinales vinculadas a la curación de hematomas, epilepsia y huesos rotos. En la actualidad ya no se fabrica.

Para fabricar el ttongsul —cuya proporción de alcohol es del 9%— el alcohol se fermenta con un excremento humano, a poder ser de niño. Desde Vice apuntan a que el uso de heces humanas y de animales con fines medicinales se remonta varios siglos atrás en Corea. ¿A quién no le apetece una buena copa de vino con caca? Por fortuna, parece que desapareció en los años sesenta.

8. Pátina de rosas

En la web Pass the Flamingo detallan las características de esta receta difícil de tragar, y descrita en el libro de cocina romano de Apicio. Este peculiar pastel lleva pétalos de rosa frescos, salsa de pescado, sesos de ternero cocidos, huevos, pimienta y vino de pasas. ¿A quién no le apetece comer cerebro horneado y cubierto de flores? La receta se llama pátina de rosa, patina de rosis en latín.

En esta obra de gastronomía hay otras peculiares viandas como salchichas de cerebro o buñuelos de calabaza rellenos de cerebro.

9. Casu marzu, el queso plagado de larvas

Casu marzu

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Es uno de los alimentos más peligrosos del mundo y desde luego, el queso de todo el planeta que puede causarte un mayor disgusto. ¿Te apetece paladear este lácteo plagado de bichos vivos? Incluso recomiendan taparse los ojos para consumirlo, ¡porque saltan!

Se llama casu marzu, y es un queso tradicional de Cerdeña fermentado por gusanos vivos que lo descomponen y le producen un fuerte y vomitivo olor. En muchos lugares del mundo, como Estados Unidos, su comercialización está prohibida por razones de higiene. Su nombre significa literalmente "queso podrido" en un dialecto del sardo.

10. Kiviak

Al suroeste de Groenlandia se come el kiviak, una comida realmente espeluznante y descrita en la web Disgusting Food Museum. Se trata de un inusual método de conservación que ayudó a sus habitantes a sobrevivir a la carestía de alimentos y a los gélidos inviernos.

Para preparar esta receta, una foca recién destripada se rellena con hasta 500 pequeños pájaros árticos llamados Little Auk o Alle Alle. Luego se cose y se sella con grasa de foca para evitar que entren moscas. Las aves se entierran y se dejan fermentar en el cadáver durante 3 a 18 meses. 

Si todo esto te ha parecido poco apetitoso, espérate a ver como se come: el kiviak se come mordiendo la cabeza del ave y luego succionando los jugos del interior, aunque las aves también se pueden comer enteras, con huesos y todo. Es especialmente popular durante las celebraciones del invierno ártico. ¿Su inusual sabor? Se describe como parecido al queso gorgonzola.

11. Cuervos al apio

Durante la Gran Depresión, este pájaro de mal agüero se convirtió en sustento, especialmente en áreas boscosas y ciudades de clima templado. Hasta 1930 apareció en los menús de los restaurantes. Una de las recetas más famosas consistía en preparar los cuervos con manteca de cerdo y apio. 

En Oklahoma, un médico llamado TW Stallings promovió su consumo porque les tenía miedo. De esta manera, procuraba que los agricultores acabasen con ellos.

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