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Apple y Uber no sobrevivirán en la industria del coche autónomo: sus proyectos no se podrán adaptar a las próximas revoluciones, según un experto

Un coche equipado con la tecnología de conducción autónoma de Uber.
Un coche equipado con la tecnología de conducción autónoma de Uber.

Uber

  • El impacto del COVID-19 podría forzar a Apple y Uber a abandonar sus proyectos en la industria del coche autónomo, según un experto de Guidehouse Insights. 
  • Apple no tiene una hoja de ruta clara en el sector, mientras que Uber tendría que cambiar su modelo de negocio si quiere triunfar en el ámbito de la conducción autónoma, según la misma fuente.
  • Ninguna de las dos compañías ha entrado en el ranking de Guidehouse por su tecnología en vehículos sin conductor.
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La industria de la conducción autónoma se está empezando a concentrar en un pequeño número de fabricantes. Esa tendencia se debe, en parte, a las alianzas que se fraguan en el sector y a las habituales inversiones en startups. Y el impacto económico del COVID-19 no hará más que acelerar este proceso, según sostienen los directivos del segmento.

Esa reducción en el número de empresas especializadas en la conducción autónoma y la simplificación del sector, ya ha tenido efecto en startups como Zoox, Ike y Kodiak Robotics, que han iniciado despidos. 

Una parte de esas pequeñas compañías de vehículos autónomos y servicios de movilidad no sobrevivirá en el negocio en los próximos dos años, según el analista de Guidehouse Insights, Sam Abuelsamid. Entre las candidatas a desaparecer se encuentran Apple y Uber, opina.

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Preguntados por sus planes en este ámbito, ni Apple ni Uber han querido responder. 

Apple ha estado trabajando en la conducción sin conductores durante años, aunque nunca han transcendido muchos detalles sobre su actividad. Según The New York Times, la compañía ha estado desarrollando tecnología en este segmento desde 2014, aunque ha reducido progresivamente el alcance de sus proyectos. Uno de los objetivos de la firma era diseñar coches autónomos eléctricos y construir una lanzadera con esa tecnología para sus empleados. 

En 2019, Apple compró Drive.ai, una compañía especializada en conducción autónoma. También el año pasado, la firma que dirige Tim Cook se encontraba en la última posición del ránking de las 20 empresas de tecnología de vehículos sin conductor que elabora Guidehouse Insights. Este año, la firma no aparece en ese listado.

La experiencia de Apple fabricando sensores y sistemas para móviles hace pensar que también tiene el potencial de crear hardware para coches autónomos. Aunque según Abuelsamid, los esfuerzos de la tecnológica en este segmento no están bien enfocados, ni tampoco tienen "un gran sentido". "No queda claro hacia dónde se dirigen", sostiene.

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Por su parte, Uber ha sido más transparente con sus planes en conducción autónoma. Sin embargo, la división correspondiente de la compañía, Uber ATG, es más conocida por su implicación en el primer accidente originado por un vehículo sin conductor en 2018. Un año después, las autoridades determinaron que la responsabilidad del suceso es compartida por Uber y por la víctima. Después de lo ocurrido, la firma hizo un parón para probar sus sistemas durante 9 meses.

Como Apple, Uber tampoco ha sido incluida en el ránking Guidehouse de 2020, que reconoce a las mejores empresas en tecnología de conducción autónoma. 

Una de las grandes dificultades de Uber en este área es su actual modelo de negocio, el cual tendría que cambiar si quiere avanzar en el terreno de los vehículos sin conductor. Primero, la firma tendría que ser la propietaria de una flota de coches y operar con modelos autónomos. Por eso, Uber tendría que ir hacia una estrategia que incluyese los costes de producción, el mantenimiento y los seguros de la flota, cosa que no ocurre en la actualidad, señala Abuelsamid.

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"No veo el sentido de que Uber y Lyft desarrollen sus propios sistemas de conducción autónoma", añade. 

Si Uber quisiera únicamente fabricar software para coches autónomos y venderlo, tendría que demostrar que su tecnología es mejor que la de sus competidores". "No entiendo los desembolsos de cientos de millones o de miles de millones de dólares en ese esfuerzo, cuando lo más probable es que esa inversión nunca tenga retorno", concluye.

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