Criogenización, transhumanismo y avatares: ¿podremos engañar a la muerte en el futuro gracias a la inteligencia artificial?

Altered Carbon, la serie de Netflix.

Netflix

  • Ya se habla de conseguir la inmortalidad gracias a la tecnología y a la inteligencia artificial con procesos de criogenización, transhumanismo o chatbots.
  • Sin embargo, los expertos alertan de que muchos de ellos suponen un fraude y que todavía no existe la tecnología para hacer de la vida eterna una realidad, pero no descartan que sí sea posible en un futuro.
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Desde Black Mirror, Altered Carbon, y hasta la saga de Piratas del Caribe, muchas han sido las producciones que han jugado con una cuestión ancestral que a más de uno le gustaría que fuese más que ciencia ficción: la inmortalidad.

Vivir más, poder experimentar más momentos con la gente que quieres, ver más mundo, triunfar en lo que realmente te gusta, en definitiva, tener más tiempo.

Aunque algunas películas ya han dado indicios de posibles escenarios catastróficos que podrían ocurrir si quisiésemos burlar a la muerte y evitar nuestro destino final, la humanidad sigue buscando la fórmula perfecta.

A pesar de que todo el sistema actual, desde el matrimonio, las pensiones o la economía en general estén pensadas para una esperanza de vida media de unos 80 años, todo parece indicar a que el elixir de la vida eterna ya existe y es la tecnología, pero se necesita tiempo.

Criogenización: de Walt Disney a fraude por 200.000 euros

El proceso de criogenización se realiza a temperaturas inferiores a los 120 grados bajo cero.
El proceso de criogenización se realiza a temperaturas inferiores a los 120 grados bajo cero.
Merlas

Getty Images

Ya sea por las ganas de que Walt Disney viviese o por el ansia de creer que la inmortalidad es una realidad, a día de hoy muchas personas siguen pensando que el creador del universo de dibujos animados más importante del mundo está criogenizado en algún laboratorio.

La criogenización consiste en la preservación a bajas temperaturas de seres humanos que la medicina contemporánea ya no puede mantener con vida. Esta práctica sostiene que las personas congeladas no están muertas, sino que sus vidas han sido detenidas, y pueden volver a reactivarse.

Para llevar a cabo el proceso se aplican sustancias químicas denominadas crioprotectores para la preservación de los tejidos y las células, a una temperatura aproximada de 150 grados bajo cero, de forma que no se creen cristales de hielo.

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La clave del éxito de la criogenización residiría en la rapidez con la que una persona fallecida se preserva antes de que esta se vuelva irrecuperable, aunque la realidad es que congelar es fácil, lo complicado es descongelar.

A día de hoy, ni Walt Disney está metido en una cámara frigorífica ni nadie ha conseguido volver a la vida tras congelarse, aunque eso no ha impedido que unas 2.000 personas en todo el planeta hayan decidido criogenizarse, según informa el medio El Mundo.

"Nunca se ha conseguido devolver a la vida un cuerpo criogenizado", explica Marc Sansó, profesor de innovación en OBS Business School y CEO de Elsebits. "El problema sigue siendo que congelar cualquier material vivo supone un daño muchas veces irreparable". 

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El primer centro de criogenización de Europa, impulsado por la empresa española Cecryon, se creó en Ribarroja, Valencia, y ofrecen criopreservar tu cuerpo durante 100 años por el "módico" precio de 200.000 euros más IVA, aunque ofertan la posibilidad de financiar el proceso a través de una compañía de seguros. Sin embargo, la propia empresa ya ha sido investigada por fraude, ya que todavía no está demostrado que esta práctica funcione.

"Hay muchas personas que sostienen que es un fraude, sobre todo a nivel económico, porque hay mucha gente que invierte grandes cantidades de dinero en ello, incluso para criogenizar a sus mascotas", apunta Haldo Sponton, data science y responsable del área de desarrollo de inteligencia artificial de Globant.

En España la criogenización no está prohibida, pero tampoco está regulada por una ley específica, es decir, si se consiguiera resucitar a una persona, esta seguiría estando oficialmente muerta a los ojos de la administración pública. Tampoco tendría un nombre, apellidos, nacionalidad ni ningún derecho.

Además, quién asegura que vayas a encajar en un mundo nuevo dentro de cientos de año o que realmente se tratará de una pausa. De momento, la criogenización no es una realidad.

Transhumanismo y posthumanismo: ¿los seres humanos mejorados siguen siendo seres humanos?

Bethany Bisme-Lyons, de la serie Years and Years.
Bethany Bisme-Lyons, de la serie Years and Years.

BBC

"Creo que soy trans, pero no transexual, creo que soy transhumana", así se define Bethany Lyons, una de las jóvenes protagonistas de la serie de la BBC y HBO Years and Years, una frase que muchos consideran que poco tiene que ver con ficción, y que en un futuro podríamos experimentar personalmente.

Pero para entender el transhumanismo, primero es necesario saber qué es la inteligencia artificial, la base de la tecnología que predominará en los próximos años.

"La IA consiste en darle a una máquina la capacidad de aprender como si fuese una persona mediante algoritmos", explica Haldo. "Hoy en día, la que utilizamos se llama inteligencia artificial estrecha, es decir, algoritmos que tienen objetivos muy particulares y que cumplan medianamente bien, como que un ordenador pueda escribir de forma creativa".

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"La IA en los próximos 5 o 10 años va a tener una presencia masiva en todos los sectores, por lo que es probable que lo que parece absolutamente inconcebible ahora, empiece a tomar forma", apunta Marc.

Esto se traduce en que prácticas tan surrealistas como el transhumanismo y el posthumanismo podrían ser reales gracias a los avance tecnológicos relacionados, entre otras cosas, con la inteligencia artificial.

El transhumanismo es una corriente que busca tomar el control del proceso evolutivo y sostiene que un ser humano mejorado es posible, con mejores capacidades de memoria y capacidades motrices más impresionantes, entre otras cosas.

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Alguien que cree firmemente en esto es el famoso multimillonario Elon Musk y tal es su confianza que él mismo ha creado una compañía de neurotecnología, Neuralink, con el objetivo de conseguir cosas tan irreales a día de hoy como la telepatía, curar la parálisis o facilitar la visión sobrehumana.

Para ello, se basa en las ideas del transhumanismo, implantando un chip conectado a cables que se extienden por el cerebro humano para registrar la actividad cerebral y estimularla, es decir, crear interfaces cerebro-máquina, una simbiosis entre la IA y el ser humano. Sin embargo, los expertos coinciden en que esto está muy lejos de ocurrir.

El chip cerebral de IA de Neuralink registra la actividad cerebral de un cerdo llamado Gertrude, quien lo lleva implantado en su cráneo desde hace 2 meses.
El chip cerebral de IA de Neuralink registra la actividad cerebral de un cerdo llamado Gertrude, quien lo lleva implantado en su cráneo desde hace 2 meses.
Neuralink/YouTube

Además, existe una corriente más allá del transhumanismo, el posthumanismo, la creencia de que el ser como tal no proviene biológicamente del cuerpo humano y, por tanto, se puede transferir a otro cuerpo o máquina.

"La cuestión que se plantea es si realmente estaríamos vivos si no tenemos un cuerpo, un corazón o unos pulmones", reflexiona Antonio Diéguez, catedrático de Lógica y Filosofía de la Universidad de Málaga y autor del libro Transhumanismo: La búsqueda tecnológica del mejoramiento humano. "Yo diría que no, porque no parece que podamos decir que una máquina está viva, nos reduciríamos a datos".

"No es un humano con mejoras, sino que no es un humano", añade Haldo. "Ahí entra toda la idea de transferir la conciencia a una máquina o darle a una máquina la conciencia ósea, lo que hace muy difícil imaginar cómo seríamos: ¿una cajita con voz? ¿Alexas?".

Uno de los proyectos más populares basados en esta idea es el Proyecto Avatar B, parte de la iniciativa 2045 y financiado por el multimillonario ruso Dmitry Itskov, con el que se pretende trasplantar un cerebro humano a un soporte digital para lograr la inmortalidad cibernética, según informa COPE.

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Sin embargo, este tipo de proyectos plantean problemas graves que a día de hoy no tienen solución, como por ejemplo saber dónde se encuentra la conciencia, si a nivel superficial o a niveles atómicos y de microtúbulos.

"Cuando quieres trabajar a esos niveles los órdenes de magnitud se multiplican por miles", argumenta Haldo. "Ya no hay un número de neuronas,  hay cientos de millones de veces más, por lo que los modelos existentes actuales quedan ridículos".

Marc añade que también existen problemas más allá de la IA, como obstáculos operativos a la hora de almacenar recuerdos o rasgos de personalidad, por lo que no es posible asegurar que tú sigas siendo tú después del trasplante a otro soporte.

"Todo esto va más allá de lo tecnológico, pero solo con lo tecnológico ya tenemos retos inmensos", reflexiona Marc. "El posthumanismo ahora mismo es ciencia ficción, pero no por el hecho de que sea ciencia ficción ahora mismo, no quiere decir que no pueda funcionar en un futuro".

Avatares capaces de simular ser una persona ya fallecida

Fotograma del episodio 'Be Right Back' de Black Mirror.
Fotograma del episodio 'Be Right Back' de Black Mirror.

Netflix

Otra de las tecnologías más terroríficas que podrían solventar el "problema" de la mortalidad, aunque desde la perspectiva del luto, serían los avatares creados a través de chatbots.

Un chatbot es un software que funciona como un asistente que se comunica con los usuarios a través de mensajes de texto, algo que ya se puede ver en la gran mayoría de páginas web, por ejemplo a la hora de consultar dudas o incidencias, sin necesidad de que haya una persona física presente.

Sin embargo, esta tecnología podría avanzar en los próximos años de una manera estratosférica, de modo que podrían ser capaces de simular ser una persona gracias a un esfuerzo conjunto con la inteligencia artificial y su aprendizaje automático o machine learning.

Microsoft patenta un chatbot que podría imitar a seres queridos que han fallecido, celebridades o personajes ficticios

Así que si consiguieses recopilar la información suficiente de una persona fallecida, algo cada vez menos complicado dada la gran cantidad de datos personales que se vierten en internet y en redes sociales, quizás se podría entrenar a un chatbot para que actúe como lo haría esa persona.

De hecho, Microsoft ya ha patentado un chatbot capaz de realizar esto, utilizando la información disponible en redes sociales, y no descartan que incluso pueda tener presencia física gracias a las fotos y vídeos del individuo, según muestran los documentos de la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de Estados Unidos.

Esto ya es algo que se puede ver con los deepfakes, y hasta en anuncios como el de Cruzcampo con la mismísima clonación de Lola Flores, una tecnología que recuerda, en gran parte, al capítulo de Black Mirror Be Right Back, donde una mujer revive a su marido tras su fallecimiento gracias a un servicio que utiliza el aprendizaje automático.

Al igual que en el capítulo de Black Mirror, donde la protagonista descubre que el nuevo avatar con el que vive no es realmente su marido fallecido, los chatbots del mundo real podrían a llegar a presentar los mismos problemas, incluso de privacidad. Por mucho que la copia se pareciese al original, nunca será el original.

Retrasar el envejecimiento, lo más cercano a la inmortalidad, por ahora

Fotograma de la película 'El curioso caso de Benjamin Button'.
Fotograma de la película 'El curioso caso de Benjamin Button'.

Warner Bros

Sin embargo, todas estas fórmulas tecnológicas propias de la ciencia ficción por ahora, podrían enfrentar un problema mucho más grave: la obsolescencia programada.

"La biología del ser humano es finita por naturaleza, es decir, como raza tenemos un principio y un fin, como todo proceso evolutivo", sentencia Haldo. Una idea a la que se suma Marc: "Es bastante evidente que, si mantenemos el concepto de vida incluyendo nuestro cuerpo físico, sí estamos programados para morir".

Por tanto, los expertos inciden en que lo más cerca que tenemos de la inmortalidad ahora mismo son las investigaciones para retrasar el envejecimiento.

Senolytic, la startup española que busca la receta de la eterna juventud para que vivas a los 80 años como si tuvieras 30

En los últimos 2 siglos, la esperanza de vida humana se ha doblado, pero algunas teorías sostienen que esto podría aumentar hasta los 120 o 130 años.

"Lo que estamos buscando no es sobrevivir más, lo que estamos buscando creo que es vivir más y mejor", reflexiona Haldo. "Quizás el foco sea justamente no vivir hasta los 130, pero sí en que hasta los 80 sea realmente una vida placentera, una vida sin limitaciones".

Una startup que está en consonancia con esta idea de mejorar la calidad de vida es Senolytic Therapeutics, una empresa española de biotecnología creada en 2016 que pretende frenar el envejecimiento creando moléculas que tuvieran como dianas las células senescentes.

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Senolytic Therapeutics busca apartar la idea de la inmortalidad y de alargar la vida muchísimos años para centrarse en su objetivo primordial: que a los 80 sigas estando como a los 30 y que, a partir de ahí, el declive sea más rápido.

Además, hay toda una rama del conocimiento que considera el envejecimiento como una enfermedad y se dedica a esto concretamente, a crear métodos biogenéticos y médicos que permitan frenar las aberraciones de la edad.

Sus métodos consisten en reprogramar marcas genéticas para que las células no se deterioren. El problema a día de hoy es que cuando te resetean, se producen obstáculos peligrosos como la proliferación de tumores o un crecimiento celular descontrolado, según informa el medio El País.

"La gran diferencia hoy es que nosotros estamos creando las herramientas para tomar un poco de control sobre ese proceso evolutivo, que antes estaba más en manos de la naturaleza y las teorías de Darwin", opina Haldo.

Una tecnología que plantea problemas éticos, pero también de privacidad y superpoblación

Fotograma de 'Her'.
Fotograma de 'Her'.

Muchos expertos consideran que la inteligencia artificial llegará a plantear problemas más graves que el propio cambio climático, ya que todas las entidades inteligentes, ya sean humanas o artificiales, tienen metas, incluso si están preprogramadas

El principal miedo, que ya ha sido tratado en numerosas películas de Hollywood, es el descontrol, una posible inteligencia artificial que los humanos no sean capaces de controlar.

Ya existen varios estudios, como el del CSIRO publicado por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, que sostienen que la IA es capaz de manipular el comportamiento e incluso engañar con tal de que tomes la mejor decisión posible.

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Esto podría provocar que en cuestión de creación de avatares con chatbots, transhumanismo y posthumanismo el propio ser se vea modificado por la tecnología, por lo que dejarías de ser tú mismo, en caso de que se consiguiese llevar a cabo claro.

En esa línea, toda tu información dejaría de ser personal, de estar exclusivamente en tu cabeza y pasaría a estar dentro de una máquina y las máquinas son totalmente manipulables, creando grandes problemas de privacidad.

Cualquiera con suficiente conocimiento en este ámbito no solo podría modificarte, sino que podría clonarte. Entonces ¿cuál de los dos serías tú realmente si sois exactamente iguales? "Habría varios yoes, por lo que la identidad personal desaparece por completo", responde Antonio Diéguez.

Son cuestiones para las que todavía no existe respuesta, ya que se necesitaría un marco legal regulador que se encargarse de velar por el cumplimiento del "buen uso" de la tecnología.

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Además de una infinidad de problemas adicionales, estos métodos para burlar a la muerte podrían suponer una sobrepoblación descontrolada

Con las tasas de crecimiento actuales, se estima que en el año 2050 la superpoblación sea más que un contratiempo, alcanzando los 9.700 millones de habitantes, según datos de la Organización Mundial de la Salud (ONU).

Una cifra que seguirá en ascenso con las nuevas fórmulas para retrasar el envejecimiento y los avances en el mundo de la biomedicina. 

La pregunta es: ¿querremos vivir para siempre?

Takeshi Kovacs, de Altered Carbon, la serie de Netflix.
Takeshi Kovacs, de Altered Carbon, la serie de Netflix.

Netflix

A pesar de todos los inconvenientes que podría plantear la idea de vivir siempre, al final en el espíritu humano está la voluntad de supervivencia, por encima de todo.

"Lo llevamos en los genes", apunta Haldo. "Cuando morimos, a diferencia de la mayoría de los animales, tenemos un proceso de decadencia previa que es muy agresivo, por lo que es normal que queramos evitarlo".

Quizás la idea de burlar a la muerte parezca una locura, pero no vivir hasta los 120 años con cierta calidad de vida.

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"Según mi experiencia dando conferencias y numerosas encuestas, la gente sostiene que no querría vivir eternamente, pero si vivir un tiempo más, independientemente de la edad de la persona", explica Antonio Diéguez. "Es una especie de paradoja, pero los transhumanistas sostienen que sí que se podría vivir eternamente sin caer en el tedio o la falta de motivación".

"Soy súper optimista en lo que tiene que ver con las aplicaciones reales de lo que podamos ver de aquí a 10 o 15 años en términos de inteligencia artificial, optimista en el sentido de la vida que vamos a tener que compartir con las máquinas", añade Haldo.

En cualquier caso, si eres de esas personas que creen en todas estas fórmulas "mágicas" para evitar tu destino final, deberías empezar a plantearte el recopilar datos sobre ti, desde audios, vídeos, pruebas médicas, obras creativas, todo aquello que podría ayudar a reconstruirte digitalmente en un futuro.

Hasta entonces, habrá que esperar a que lo imposible, sea posible.

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