El responsable de inversiones de banca privada de BBVA cree que hay grandes oportunidades en el residencial, que no se recuperará hasta 2023

Una maqueta de una urbanización en Valdebebas
REUTERS/Andrea Comas
  • Enrique Marazuela, director de inversiones de Banca Privada de BBVA en España y presidente de CFA Society Spain, desvela dónde podrían generarse más rendimientos a partir de ahora con la tormenta del COVID-19.
  • Marazuela cree que lo negativo de las situaciones convulsas es que, cuando las cosas van mal, “la correlación entre los activos es muy grande”, lo que es “muy malo”. Por ejemplo, al registrarse caídas verticales incluso en los bonos de menor riesgo.
  • El experto indica que el sector inmobiliario “no se verá muy dañado en los próximos años”, dado que la megatendencia de la urbanización “va a seguir presente”. 
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Gestionar una cartera de inversión se ha convertido en una de las tareas más complicadas en este periodo de incertidumbre derivado de la crisis del coronavirus. Encontrar activos que puedan ser rentables a largo plazo es lo que los banqueros privados y distintos analistas están intentando hacer con el fin de que las pérdidas patrimoniales sean las menores posibles. Incluso, que puedan empezar a gestarse retornos positivos para los meses que están por venir.

Las posibilidades de invertir siempre están sobre la mesa y los expertos, ahora más que nunca, otean las opciones con más mimo. Enrique Marazuela, analista financiero certificado (CFA CAd), director de inversiones de Banca Privada de BBVA en España y presidente de CFA Society Spain, expone dónde pueden generarse más rendimientos a partir de ahora con la tormenta del COVID-19 sometiendo a los mercados a un diluvio incontenible.

En primer lugar, Marazuela señala que lo negativo de las situaciones convulsas es que, cuando las cosas van mal, “la correlación entre los activos es muy grande”, lo que es “muy malo”. Por ejemplo, al detectarse caídas verticales incluso en los bonos de menor riesgo. En este sentido, a corto plazo, cuando hay una convulsión, “desaparece la liquidez”, y esto es común en todas las clases de activos, incluso en los alternativos. 

De ahí a que se aventure a pronosticar que, a medio y largo plazo, se verá “un comportamiento diferencial”. Y es que una crisis de estas dimensiones en tiempos de paz nunca antes se ha visto en la era moderna. Por eso, a partir de aquí, se deben esperar “volúmenes inmensos de deuda pública”, porque los gobiernos “van a tener que garantizar los ingresos”. 

A su modo de ver, es fundamental “tirar del gasto público” para que la crisis no devengue “en factores crónicos”. Por tanto, con una mayor oferta de papel, al final “subirán los precios de los activos”, lo que invitaría a pensar que se incrementarán “las rentabilidades de los bonos”. En el plano del inversor, la gestión del patrimonio tiene que basarse ahora “en proteger el patrimonio de la erosión a consecuencia del paso del tiempo”.

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Cómo proteger el patrimonio

Marazuela asegura que la erosión del patrimonio se concreta por 4 razones: “Inflación, impuestos, gastos y errores”. De este modo, para preservarlo hay que incurrir “en riesgos”, que pueden partir de “bonos event grade”, es decir, bonos “high yield” en los que ve un salto cualitativo. 

Esta última clase de activos los aconseja, especialmente, porque producen una rentabilidad adicional respecto a la deuda pública “en torno a los 300 y 400 puntos básicos a un plazo de unos 5 años”. Eso sí, asegura ser cauto, porque en torno al 13% está vinculado a empresas ligadas “al petróleo de esquisto de Estados Unidos”, que puede estar castigado por el colapso reciente en el almacenamiento del crudo

El potencial del mercado inmobiliario

En cuanto a los inmuebles, Marazuela indica que hay que quitarse “la sensación de la crisis anterior, que fue un dos en uno, por los efectos de Lehman Brothers y la crisis de deuda soberana”

Considera que los inmuebles van a resentirse por la próxima recesión, pero “no van a caer en una crisis crónica como pasó en la anterior etapa”. Para el experto, el sector inmobiliario “no se verá muy dañado en los próximos años”, dado que la megatendencia de la urbanización “va a seguir presente”. 

Marazuela va más allá al decir que España puede convertirse “en una especie de Florida de Europa” por el potencial que existe dentro del litoral. Asimismo, señala que puede haber un interés creciente en el negocio residencial de las grandes ciudades en los próximos ejercicios. 

Sin embargo, en el área de oficinas sí que puede existir un cambio de paradigma. Marazuela opina que la tecnología ha sido “el principal acicate” para este segmento con la crisis del coronavirus, ya que marca “un antes y un después en nuestras vidas”. Principalmente, porque ya no se va a consumir “tanta oficina como antes”. 

Por otro lado, en cuanto a los locales comerciales, es importante “ser ganador” porque se va a comprar “mucho más a través de las redes”.

El factor común a todos ellos es el entorno bajo de tipos de interés, que no es negativo para el inmobiliario de manera generalizada. 

Eso sí, el experto destaca que, para el conjunto de la industria, quizás hasta el año 2023 no se recuperen “los niveles anteriores al año pasado”
 

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