Guerra total en el 'delivery': por qué ataca Uber Eats a Glovo, vigilada de cerca por Inspección de Trabajo, por usar repartidores autónomos pese a la 'ley rider'

Glovo
REUTERS/Gleb Garanich

8 meses después de la entrada en vigor de la ley rider, las heridas en el sector del delivery siguen abiertas.

El panorama de guerra total ha salido a la luz pública, una vez más, este lunes después de que Uber Eats acusara a Glovo de operar al margen de la nueva ley aprobada por el Gobierno al seguir utilizando repartidores bajo la figura de autónomos.

La ley, impulsada por el Ministerio de Trabajo que encabeza Yolanda Díaz, presume la laboralidad entre plataformas y riders, y obligó el pasado verano a que las empresas de reparto adaptaran sus modelos contratación

Pero no todas siguieron el mismo camino para adaptarse a la nueva regulación.

Glovo ha añadido unos cambios a su sistema de asignación de pedidos no exentos de polémica, pero en todo caso ha decidido mantener la figura de los repartidores autónomos.

En una incendiaria carta dirigida este lunes a Yolanda Díaz, la directora general de Uber Eats, Courtney Tims, ha criticado con dureza a la empresa catalana e incluso ha sugerido que podrían seguir el mismo camino. "¿Debemos seguir el ejemplo de Glovo y trabajar con autónomos para poder competir en igualdad de condiciones?", reflexiona Tims en su escrito.

"No todos operamos bajo las mismas normas". Es una de las frases más escuchadas en el sector a lo largo de las últimas semanas, pero esta es la primera vez que una empresa se atreve a señalar directamente —y en público— a un competidor por este motivo. 

Tanto Uber como Just Eat venían denunciado esta situación "desigual" respecto a Glovo desde la entrada en vigor de la nueva ley. Pero la carta de Tims eleva un escalón más la confrontación.

Cada vez menos 'riders' y tiempos de espera más elevados

Uber Eats es ahora mismo la tercera compañía por cuota de mercado en el sector del envío de comida a domicilio en España, por detrás de Glovo y Just Eat, según datos de App Annie, reflejo de que no atraviesa su mejor momento.

La empresa estadounidense llegó más tarde al mercado español, en 2017, aunque no fue hasta 2018 cuando comenzó su expansión por todo el país y le robó la exclusividad de McDonald's a Glovo. Su apuesta por España ha estado marcada por una estrategia de descuentos y promociones agresiva y precios por los suelos. 

Sin embargo, la entrada en vigor de la ley rider ha disparado los costes operativos del modelo de negocio de estas plataformas, que ya de por sí tienen unos márgenes de beneficio ajustadísimos.

La situación afecta también al consumidor, puesto que los tiempos de espera de la app de reparto verde y negra cada vez son más altos: en los picos de alta demanda —viernes por la noche y fines de semana— la espera de un pedido de Uber Eats puede llegar hasta casi una hora en ciudades como Madrid.

"La última vez que pedí fue hace 2 semanas, y tardaron como 50 minutos. Últimamente, estamos pidiendo Glovo que tardan menos", comenta Javier D., un usuario de estas apps de comida. 

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En términos generales, la demanda del delivery se mantiene y resiste ante la vuelta a la normalidad tras la pandemia, pero existe una nueva realidad en el sector: cada vez hay menos riders disponibles para realizar los pedidos. Algo que incluso reconoce Courtney Tims en su carta.

"Las flotas que colaboran con nosotros se han encontrado con un problema. Cada día les cuesta más encontrar repartidores para atender la creciente demanda de comida a domicilio. Un problema que, además de las flotas, sufren clientes y restaurantes por igual. Unos ven cómo su pedido tarda mucho más en llegar, y los otros acumulan pedidos que nadie recoge". 

Glovo ha esquivado hasta ahora los grandes obstáculos de la nueva ley

Con la implantación de la ley rider, Uber Eats apostó por un modelo de subcontratación de la mano de compañías logísticas como Cluster Logistics, Delitbee y el grupo Mox. Desde un primer momento, este modelo despertó las críticas de los sindicatos, que acusaron a la compañía de estar llevando a cabo una "cesión ilegal de trabajadores", es decir, que una empresa contrata a los empleados, pero esos mismos empleados trabajan directamente al servicio de la otra compañía. 

Sin embargo, Uber ha podido capear esa acusación renunciando a la exclusividad, por lo que un rider que trabaja para Deliveers (una de las subcontratas que usa), por ejemplo, puede entregar pedidos de Uber, Just Eat u otras empresas de reparto al mismo tiempo. 

Además, la empresa de delivery salió airosa el mes pasado de un reciente juicio en la Audiencia Nacional tras la demanda de los sindicatos UGT y CCOO. 

Según los sindicatos, Uber Eats había llevado a cabo un despido colectivo al desconectar a 3.000 repartidores el pasado verano, coincidiendo con la entrada en vigor de la ley rider. La Audiencia Nacional desestimó la demanda y consideró que los sindicatos no tenían "legitimación activa", aunque no entraba a valorar el modelo laboral de la empresa de reparto. Los sindicatos ya han recurrido al Tribunal Supremo.

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¿Quién se ha beneficiado del mal momento de Uber Eats? Todo apunta a Glovo, que continúa con la mayoría de sus repartidores trabajando como trabajadores autónomos, de manera que puede hacer frente a la ingente demanda de pedidos sin que repercuta en sus tiempos de entrega.

Además, la catalana también se habría beneficiado de la salida de Deliveroo de España. Según un estudio de Fintonic, el 58% de los clientes de Deliveroo lo eran también de Glovo, y el 37% de los usuarios compartidos entre ambas compañías no usaban ni Uber Eats ni Just Eat. 

Por lo que tras la marcha de la británica de España, Glovo absorbió la masa de usuarios de Deliveroo, pero también muchos de sus riders.

Sin embargo, esto es algo que puede cambiar en los próximos meses. 

La Inspección de Trabajo vigila de cerca a Glovo

Según ha podido saber Business Insider España, la Inspección de Trabajo ha estrechado el cerco sobre la compañía catalana en los últimos meses y ya ha comenzado a pedir documentación a riders en Madrid para investigar la situación laboral de estos.

Además, según han publicado varios medios, la catalana se enfrenta a dos macrocausas tanto en Madrid como Barcelona por utilizar falsos autónomos que podría suponer una multa récord de 50 millones de euros en conjunto.

A estas diligencias habría que añadir la recibida el pasado mes de noviembre en Sevilla, también por parte de la Inspección de Trabajo, de 8,5 millones de euros, y los 400.000 euros del juicio que perdió en enero de este año en Zaragoza.

Todas esas sanciones podrían tener un impacto considerable en la cuenta de resultados de la catalana, que todavía no es rentable. 

El pasado mes de febrero, durante la publicación de resultados de Delivery Hero, se avanzó que Glovo cerrará el año con unas pérdidas de 330 millones de euros. La española no ha salido de la zona roja a nivel operativo desde su fundación, y actualmente tiene 140 millones operativos en caja.

De hecho, los analistas del banco HSBC llegaron a tachar la operación de Delivery Hero, que a finales del año tomó el control sobre Glovo, de "estrambótica" y de ser un "rescate" en un informe demoledor remitido a sus clientes. 

El tiempo dirá quién sale ganando una guerra del delivery cada vez más cruenta de la que hace menos de un año se borró un gigante global como Deliveroo, ¿quién será la siguiente en caer?

(Esta información ha sido corregida, ya que la empresa que colabora con Uber Eats es Deelivers y no Delitbee como se había apuntado).

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