El mundo no está preparado para el "shock chino 2.0"

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Chelsea Jia Feng/BI

Huileng Tan,

| Traducido por: 
  • China pivota hacia nuevos motores de crecimiento en células solares, vehículos eléctricos y baterías de iones de litio. Esto podría crear una especie de segundo choque 2.0 contra China. 
  • Estados Unidos, la UE y otros países han puesto en marcha estrategias para contrarrestar el dominio emergente de China en estos sectores.

China atraviesa en estos momentos un periodo de cambio doloroso mientras lucha por escapar de la depresión de la pandemia y de la crisis generada por el colapso del sector inmobiliario. 

La administración de Xi Jinping, el presidente de China, ha defendido una transformación de la economía basada en "tres nuevas" industrias: células solares, vehículos eléctricos y baterías de iones de litio.

De hecho, ya fabrica y exporta estos productos de forma tan agresiva que el exceso de oferta está teniendo consecuencias inesperadas en Europa. 

Los fabricantes chinos están produciendo tantos paneles solares que la caída de los precios ha llevado a la gente en Alemania o Países Bajos a forrar con ellos las vallas de sus jardines.

Y esta es solo una de las industrias para las que el mundo se prepara en la próxima fase del "impacto chino".

¿Qué ocurrió en el "impacto chino 1.0"?

El término fue acuñado por David H. Autor, David Dorn y Gordon H. Hanson en un artículo de 2016 sobre el ascenso económico del país y su impacto en los mercados comerciales y laborales del mundo después de décadas de escaso desarrollo económico. 

China inició sus reformas económicas en 1978, cuando abrió su economía y permitió una mayor iniciativa privada. El crecimiento del país fue vertiginoso, y el PIB se ha multiplicado por más de 80 desde entonces, sobre todo impulsado por la rápida industrialización, que llevó a China a convertirse en la fábrica del mundo. Su enorme sector manufacturero producía millones de productos que exportaba a bajo coste.

El mundo acogió a China en su seno, anunciando una era de globalización de la que se beneficiaron empresas estadounidenses y de otros países. En aquel momento, los responsables políticos pensaban que el gigante de Asia Oriental se abriría económica y políticamente como resultado de esta integración. 

Los consumidores también se beneficiaron de la baja inflación.

Pero esta tendencia tuvo un coste enorme para muchas comunidades de Estados Unidos y otros países que dependían de la industria manufacturera. Multitud de trabajadores perdieron sus empleos en beneficio de China. Es el conocido como "impacto chino 1.0".

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Cómo Pekín podría estar creando el "impacto chino 2.0"

China ha puesto su atención en el desarrollo de tres nuevas industrias estratégicas que el resto del mundo también tiene en el punto de mira. Esta vez, los países occidentales no quieren dejar que se salga con la suya tan fácilmente, aunque China pretenda desarrollar su propio ecosistema de cadena de suministro en estas industrias.

"Las economías avanzadas se enfrentan al impacto combinado de la moderación del crecimiento del PIB chino a medio plazo sobre la demanda mundial, así como a la competencia de la nueva ola de industrialización de China", asegura a Business Insider Rajiv Biswas, economista internacional y autor de Megatendencias asiáticas (Asian Megatrends, en inglés). 

Esta evolución no se debe únicamente al impulso de China a la fabricación de productos finales como los vehículos eléctricos, las baterías de iones de litio y las células solares. El país también está impulsando su dominio sobre las tierras raras y otras materias primas que serán esenciales para abastecer estas industrias. 

"En consecuencia, las economías industriales de los países de la OCDE se enfrentan a nuevos retos económicos derivados de la competencia estratégica de China", afirma Biswas. Esta competencia es aún más aguda ahora debido a la deflación en China, que se ha convertido en la única gran economía del mundo con una evolución negativa de los precios.

La ralentización del crecimiento de China también implica que no está comprando tanto a otros países, lo que aumenta las tensiones comerciales. El año pasado, las importaciones chinas de bienes procedentes del resto del mundo cayeron un 5,5% respecto al año anterior, según datos oficiales.

¿Qué va a hacer Estados Unidos y el resto del mundo ante el "impacto chino 2.0"?

Esta vez, no se van a dejar sorprender por el dominio emergente de China en nuevas industrias de moda. "Es probable que la competencia estratégica entre Estados Unidos, la Unión Europea y China continúe a largo plazo en el ámbito de las tecnologías de fabricación avanzadas", afirma Biswas.

Muchas empresas ya están diversificando sus cadenas de suministro lejos de China para una serie de productos.

Estados Unidos está tomando medidas para impulsar la fabricación de chips en el país. La Ley CHIPS aporta 52.000 millones de dólares en subvenciones a la producción, la investigación y el desarrollo de la mano de obra. La Ley de Reducción de la Inflación también está impulsando la inversión en energías limpias. 

El pasado martes, el Departamento de Energía de Estados Unidos anunció una inversión de 75 millones de dólares para desarrollar un centro de investigación que refuerce las cadenas de suministro nacionales de minerales críticos.

Mientras tanto, la secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, ha viajado esta semana a China para reunirse con altos funcionarios del país. En un comunicado de prensa en el que anunciaba su visita, el Tesoro decía que Yellen "presionará a sus homólogos chinos sobre las prácticas comerciales desleales y subrayará las consecuencias económicas mundiales del exceso de capacidad industrial china".

El 27 de marzo, en una planta de células solares de Suniva en Georgia (Estados Unidos), Yellen dijo estar "preocupada por las repercusiones mundiales del exceso de capacidad que estamos viendo en China" y que ha afectado a nuevas industrias energéticas como la solar, los vehículos eléctricos y las baterías de iones de litio.

La UE también está tomando medidas para proteger su fabricación nacional en industrias emergentes clave. En octubre, la Comisión Europea inició una investigación para determinar si las importaciones de vehículos eléctricos procedentes de China se beneficiaban de subvenciones ilegales que, a su vez, amenazan con perjudicar a los fabricantes de vehículos eléctricos de la UE. 

De ser cierto, podrían imponer aranceles a estas importaciones. La UE también ha creado la Ley Europea de Chips para impulsar la producción nacional de chips.

"La gente como yo creció con la idea de que si un país te envía productos baratos, debes enviar una nota de agradecimiento. Eso es lo que dice básicamente la economía estándar", declaró Yellen a The Wall Street Journal en una entrevista publicada el miércoles. "Nunca jamás volvería a decir: 'Envía una nota de agradecimiento'".

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China ha enmarcado la respuesta de Estados Unidos como si fuera una medida que intenta frenar su crecimiento.

"La parte estadounidense ha adoptado una serie de medidas para reprimir el desarrollo comercial y tecnológico de China", declaró Wang Wenbin, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, en una rueda de prensa celebrada el miércoles.

"Esto no es reducir riesgos, sino crearlos. Son prácticas típicas de no mercado", añadió Wang.

También dijo que las exportaciones chinas de vehículos eléctricos, baterías de iones de litio y células solares habían aumentado por la "división internacional del trabajo y la demanda del mercado" gracias a la transición energética mundial hacia fuentes de energía más sostenibles.

Biswas, el economista, explica que China también está reduciendo riesgos mediante el aumento del comercio con el sudeste asiático, donde hay una floreciente clase media. Otros grandes mercados en desarrollo a los que se dirige China son África y América Latina.

El año pasado, China exportó más mercancías al Sudeste Asiático que a Estados Unidos por primera vez en su historia, según un análisis de Bloomberg de los datos aduaneros chinos publicados en enero, lo que indica un cambio en los flujos comerciales mundiales en medio del cambiante panorama geopolítico.

Los economistas de Nomura escribieron en una nota el 15 de marzo que la temporada de campaña para las elecciones presidenciales estadounidenses de este año probablemente calentaría algunos temas comerciales.

"Consideramos que la deflación de los precios de exportación de China y el exceso de capacidad en una serie de sectores de importancia estratégica podrían provocar una escalada de las tensiones comerciales a finales de este año, y posiblemente más allá", sentenciaron.

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