Pavel Durov, el multimillonario cofundador de Telegram, huyó de Rusia por culpa de Putin: ahora su 'app' está en el ojo del huracán por la guerra de Ucrania

Pavel Durov, multimillonario y activista.
Pavel Durov, multimillonario y activista.
Tatan Syuflana/AP

Cuando la invasión rusa de Ucrania entró en su undécimo día, el multimillonario fundador de Telegram, Pavel Durov, escribió una nota inusualmente personal a sus seguidores.

A pesar de ser conocido como el Mark Zuckerberg ruso, los abuelos maternos de Durov eran de Kiev, según escribía el propio Durov, y muchos de sus parientes aún viven en Ucrania.

"Por eso, este trágico conflicto es personal tanto para mí como para Telegram", decía.

Durov, un acérrimo libertario, ha construido una marca en torno al desafío al Estado ruso y a su presidente, Vladimir Putin. 

Durante los últimos años, ha vivido exiliado en países como Emiratos Árabes Unidos, Francia e Italia, y su política anticensura lo ha convertido en un icono entre los activistas rusos. 

En 2018, cuando Rusia bloqueó Telegram en el país, los manifestantes hicieron piquetes con carteles que representaban a Durov como un santo católico y los activistas peregrinaban a San Petersburgo para hacerse selfies con un mural de su rostro. 

Durov, que comparte detalles personales en las redes sociales pero rara vez en la prensa, parece disfrutar de su papel de provocador de Putin. En una foto publicada en su perfil de Instagram, posa sin camiseta junto a una piscina en Bali (Indonesia). El pie de foto dice: "Si eres ruso, tienes que unirte al #PutinShirtlessChallenge".

Desde que Rusia lanzó su invasión a gran escala de Ucrania, el 24 de febrero, Telegram se ha convertido en un campo de batalla digital en el que ambos bandos distribuyen información y propaganda a usuarios de todo el mundo.

Pero, a medida que la desinformación rusa prolifera en la plataforma, Durov se ha visto atrapado entre sus 2 ideales: el sueño ciberlibertario incondicional de una Internet abierta y sin moderación y su profunda animosidad hacia el Estado ruso y sus objetivos.

Telegram está en el centro del campo de batalla

La fuerte base de usuarios de Telegram en Europa del Este ha hecho que la aplicación juegue un papel clave en el conflicto. Con millones de usuarios en Rusia, Ucrania y Europa del Este, es una de las más descargadas en la región. 

Al estallar la guerra, la app se convirtió en una parte central del espacio informativo en torno a los combates.

Cuando las fuerzas rusas entraron en Ucrania el mes pasado, el país hizo una petición sin precedentes: que los ciudadanos con conocimientos informáticos se unieran a un cuerpo de hackers voluntarios para defender su nación. La convocatoria se hizo a través de Telegram.

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El Gobierno ucraniano y su líder, el presidente Volodímir Zelenski, han recurrido a la aplicación para enviar un flujo constante de mensajes políticos. 

La cuenta oficial del presidente publica habitualmente vídeos de Zelenski dirigiéndose al pueblo ucraniano, mientras que los usuarios que dicen ser combatientes ucranianos suben fotos de equipos militares rusos destruidos y vídeos de soldados rusos capturados retractándose de su apoyo a la invasión y a Putin (esto último, según The Washington Post, podría violar las Convenciones de Ginebra). 

A principios de esta semana, el ejército del país también aseguraba haber destruido con éxito un convoy ruso que se dirigía a Kiev gracias a un aviso de Telegram. 

La falta de acceso constante a Internet y a la electricidad en el país asediado también ha convertido a la aplicación en una fuente de noticias, sobre todo entre los ucranianos desplazados que no pueden acceder a las noticias impresas o emitidas de forma convencional. 

"La gente está copiando y pegando artículos enteros en Telegram para no tener que usar el ancho de banda para ir a un segundo enlace", asegura a Business Insider Joan Donovan, directora de investigación del Shorenstein Center on Media, Politics, and Public Policy.

Pero la actitud tradicionalmente laxa de la aplicación hacia la moderación de contenidos, que ha permitido que proliferen en la plataforma las opiniones antivacunas, el extremismo y las teorías conspirativas, también la ha convertido en un caldo de cultivo para la desinformación en zonas de conflicto.

"Las posibilidades de que nuestras convicciones actuales sigan siendo relevantes en 2121 son escasas", decía Durov en un post de julio en el que defendía el laissez-faire de la aplicación. "Estos casos hacen que la lucha contra las noticias falsas y la desinformación sea especialmente difícil".

En un marcado alejamiento de su posición anterior, Durov anunció a finales del mes pasado que la aplicación podría bloquear pronto la desinformación del Gobierno ruso para evitar que difundiera propaganda. 

Minutos después, se retractó.

A principios de este mes, al intensificarse los combates en Ucrania, Telegram anunció que bloquearía el medio de comunicación controlado por el Gobierno ruso RT.

Esto convirtió el papel crucial de la aplicación en el conflicto en el mayor desafío de Durov a Putin.

Durov tiene un largo historial de lucha contra el Kremlin

No es la primera vez que Durov se encuentra en la orilla opuesta al Kremlin. 

En 2012, cuando Durov era director general de VKontakte (VK), una popular plataforma rusa de medios sociales que fundó con su hermano Nikolai, miles de manifestantes salieron a las calles de Moscú para protestar contra el Gobierno de Putin.

Este no tardó en darse cuenta de que VKontakte se había convertido en una herramienta esencial para los activistas que organizaban protestas. Cuando pidió a Durov que censurara a los manifestantes en la plataforma, él se negó rotundamente. 

Al año siguiente, cuando estallaron las protestas en Ucrania contra la decisión del Ejecutivo de distanciarse de la Unión Europea en favor de unos lazos más estrechos con Rusia, conocidas como las protestas del Euromaidán, la plataforma volvió a ser la columna vertebral de los activistas que organizaban manifestaciones.

VKontakte se había convertido en la plataforma de medios sociales más popular tanto en Rusia como en Ucrania, con más de 30 millones de usuarios únicos diarios. 

La popularidad de la plataforma enriqueció a los hermanos Durov y convirtió a Paval Durov en un revolucionario de culto y en un icono de la libertad en Internet y del ciberlibertarismo. 

El fundador de Telegram se ha convertido en un icono de culto del antiautoritarismo en la región.

Pero, a finales de 2013, la atención se había convertido en un lastre. En diciembre de ese año, el Servicio Federal de Seguridad de Rusia exigió a VK que compartiera los datos personales de las personas que habían organizado los grupos del Euromaidán. Durov se negó. 

Unos meses después, fue expulsado de su empresa y huyó de Rusia a la isla antillana de San Cristóbal y Nieves. Posteriormente, consiguió la ciudadanía de la isla invirtiendo 250.000 dólares (alrededor de 227.000 euros al cambio actual) en la Fundación para la Diversificación de la Industria Azucarera del país, según informó entonces la prensa rusa. Su hermano abandonó el país poco después.

"Desde diciembre de 2013 no tengo propiedades, pero sigo teniendo algo más importante: una conciencia tranquila y unos ideales que estoy dispuesto a defender", escribió Durov en abril de 2014 en un famoso post en VK desairando a las autoridades. Ilustró el post con una imagen de un perro con capucha.

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Los hermanos se volcaron entonces en Telegram, que fundaron en agosto de 2013. Aunque la aplicación no genera ingresos y se financia con el patrimonio personal de los Durov, pronto se convirtió en la herramienta en su cruzada contra el autoritarismo. 

En el apartado de preguntas frecuentes de Telegram se dice que "la aportación de Nikolai es tecnológica", mientras que Pavel "la apoya financiera e ideológicamente".

El conflicto ha puesto a prueba los valores de Durov

Incluso cuando los valores de Durov han sido puestos a prueba por los grupos internacionales que piden a Telegram que elimine a los grupos terroristas como ISIS, así como el discurso de odio y la desinformación, él ha resistido la presión para moderar la plataforma. 

No fue hasta la invasión rusa de Ucrania de este año cuando Durov mostró señales de que podría ser más flexible.

A pesar de estos movimientos recientes, los expertos creen que el enfoque actual de Telegram está beneficiando a Ucrania. 

"Mucha gente esperaba que los rusos dominaran el espacio de la información, en términos de ciberactividades u operaciones de información. Y no han tenido ni de lejos el dominio que creo que mucha gente preveía", asegura Michael Daniel, director de la Cyber Threat Alliance y antiguo asistente especial del ex presidente de EEUU, Barack Obama. 

"Ciertamente, los propios ucranianos han demostrado ser bastante hábiles en el uso del espacio informativo", añade.

El prolífico uso de la plataforma por parte del Gobierno ucraniano también puede tener una consecuencia no deseada. Según Donovan, del Centro Shorenstein, el flujo constante de soldados rusos capturados, políticos ucranianos desafiantes y ciudadanos de a pie preparándose para defenderse puede generar una sensación de complacencia entre los no ucranianos.

"Hay muchos ucranianos en todo el mundo que están animando y levantando a su país y a su patria", dice Donovan. "Pero puede dar esta falsa impresión de que no están sufriendo".

Los cortes intermitentes de las telecomunicaciones y los apagones eléctricos han convertido a Telegram en una parte esencial de la infraestructura informativa de Ucrania por lo que, a menudo, es un arma de doble filo para quienes la utilizan.

Al mismo tiempo, aunque la desinformación rampante en la plataforma ha creado una suerte de niebla de guerra digital que puede obstaculizar a los que están sobre el terreno, no todos los expertos están convencidos de que la moderación de Telegram sea totalmente positiva.

"Ayuda a la gente a difundir una gran cantidad de pruebas de los crímenes de guerra que están ocurriendo", apunta a Business Insider Aliaksandr Herasimenka, investigador del Instituto de Internet de Oxford. 

Herasimenka afirma que una política de moderación de contenidos más estricta podría obligar a la aplicación a eliminar pruebas de crímenes cometidos, lo que dificultaría a las autoridades la investigación o la exigencia de responsabilidades a los autores. 

Para Durov, lo que está en juego es el papel de Telegram en la guerra.

"Insto a los usuarios de Rusia y Ucrania a que sospechen de cualquier dato que se distribuya en Telegram en este momento", escribía Durov en una petición a los usuarios en su página en ruso el mes pasado. "No queremos que Telegram se utilice como una herramienta que agrave los conflictos e incite al odio étnico", sentenció.

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