Este ingeniero español de 26 años ha rechazado trabajar en Amazon y Tesla tras sacar la máxima nota en el MIT: ahora programa el cerebro del coche autónomo de Google

El ingeniero aeroespacial e informático Aleix Paris delante del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Cambridge, Massachusetts.
El ingeniero aeroespacial e informático Aleix Paris delante del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Cambridge, Massachusetts.
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  • Aleix Paris es un ingeniero aeroespacial e informático barcelonés de 26 años que estudió el último año de carrera en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y se quedó trabajando en Amazon y Waymo.
  • Su nota media, de 10, lo avala. También una enorme pasión por los vehículos autónomos que ha sobrepasado a su sueño de entrar en la NASA: "Esta es la actual carrera espacial. Los coches autónomos son el reto de ahora", cuenta en una entrevista con Business Insider España.
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"No pasa nada por aplicar a la universidad de tus sueños. A lo mejor tienes suerte". A veces el resultado es literalmente ese, nada, pero otras puede salir bien o muy bien. Como ha sido el caso de Aleix Paris.

Este barcelonés de 26 años (1994) lleva tres meses trabajando en la empresa de coches autónomos de la matriz de Google, Waymo, en Silicon Valley, California, gracias a un formulario que lo llevó a cruzar el charco. Waymo ya cuenta con un servicio de taxis autónomos en Arizona, donde ya están autorizados, y es una de las compañías más punteras en la carrera de los coches sin conductor.

Paris ha conseguido entrar en el gigante estadounidense tras solicitar uno de los intercambios con universidades extranjeras disponibles en la suya, la Politécnica de Catalunya, donde estudiaba un doble grado en ingeniería aeroespacial e informática.

Fue aceptado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) para llevar a cabo allí su Trabajo de Fin de Grado, terminó las dos carreras, solicitó un máster en el mismo MIT (Master of Science in Aeronautics and Astronautics), consiguió entrar y lo ha terminado en medio de la pandemia con una media perfecta —de 10—.

Este junio se ha graduado y ha entrado en el programa de prácticas de Amazon Prime Air, la división aérea del titán del comercio electrónico, y en verano ha tenido que decidir si trabajaba en Tesla, Waymo o si seguía en Amazon. 

"En Tesla el mánager de mi mánager hubiera sido Elon Musk", cuenta en una entrevista con Business Insider España, en la que relata su vertiginoso —aún más de lo normal— 2020. "Yo hubiera presentado mis avances a Elon Musk, pero es que el equipo, la cultura y todo me gustaba más en Waymo".

Porque si algo tiene claro Paris es que desea dedicarse a los vehículos autónomos, incluso por encima de la NASA, lo que soñaba desde pequeño, ambición culpable de que cuente con una licencia de piloto desde los 23 años. Solo que tenía claro que los aviones pronto serían autónomos, así que no merecía la pena dedicarse a ser piloto, reconoce. Mejor mirar a los sistemas sin conductor.

"Si ahora tuviera la oportunidad de ir a la NASA quizá diría que no, porque los coches autónomos son el futuro, el impacto y la oportunidad de trabajar en esto es enorme", narra. "De hecho yo veo esto como la actual carrera espacial. Compañías como Waymo, Tesla y muchas en China, todas compiten para hacer esto realidad lo antes posible. Los coches autónomos son el reto de ahora".

En parte por esa razón prefirió saltar a la filial de Alphabet antes que quedarse en Amazon, donde estaba desarrollando un proyecto de entrega de paquetes con drones autónomos, bajo la idea de que los drones en el futuro aterrizarán y despegarán desde camiones en movimiento.

Su investigación en el MIT buscaba que esos pequeños aviones transporten los paquetes a lo largo de la última milla, como se dice en EEUU, o el último kilómetro, sobre todo en poblaciones con pocos habitantes para que los camiones no necesiten detenerse, y conseguir que lo hicieran a pesar de las turbulencias de los vehículos en movimiento.

Trabajar en Waymo programando el cerebro de los coches autónomos: "Son una necesidad, vamos a estar muchísimo más seguros"

Ahora, con su equipo de Waymo, el de behavior, se encarga de que "el comportamiento y la toma de decisiones del coche de manera que sea segura".

"Programamos el cerebro del coche autónomo. Recibimos la información de sus sentidos, que en los coches autónomos son un radar, cámaras, LIDAR... y le decimos qué hacer con esa información. Aquí hay un peatón, aquí un semáforo en rojo... y enviamos esas órdenes a las ruedas, al motor y al volante para que pueda conducir donde queremos ir. Somos el paso intermedio", explica.

El joven también presume de Waymo como la única empresa de coches autónomos que ha publicado un estudio sobre sus avances, además de llevar a cabo constantes simulaciones para acumular datos y poder garantizar la seguridad.

"En 10 millones de kilómetros conducidos por el Waymo Driver solo hubo 8 eventos calificados como severos. Todos fueron por culpa del otro coche, el conducido por un humano. ¡En 10 millones de kilómetros! Son capacidades superhumanas, los coches autónomos van a salvar muchísimas vidas. Ya no es una cuestión de '¿llegarán algún día?, ¿cuándo?', no: tienen que llegar, es una necesidad. Vamos a estar muchísimo más seguros".

"Waymo no se distrae, no bebe alcohol y conduce, no se duerme... son capacidades superhumanas", recalca.

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Sobre cuándo llegarán estos coches al día a día de las ciudades, y no solo estadounidenses, sino también en el resto del mundo, Paris insiste en que no puede revelar nada por la confidencialidad que le exige su empresa. Sí está seguro de que la transición llevará un tiempo, a la vez de que esa realidad no está tan lejos, pues apuesta que la vivirán esa realidad tanto él como la entrevistadora.

"Creo que en el futuro será irreal conducir tu propio coche porque será mucho más arriesgado. Como en Yo, robot [la película], donde estaba prohibido conducir. Yo creo que ese será el futuro, pero es difícil predecirlo. Esto solo es mi opinión".

Preguntado por sus recomendaciones a estudiantes que puedan buscar seguir sus pasos, el ingeniero recalca que hay pocos secretos: estudiar mucho, trabajar muchísimo, ser consciente de que no es imposible. Llevar a cabo proyectos fuera de las clases, publicar en revistas científicas, pero también mostrar motivación y pasión.

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Ahora, asegura que no cambiaría Waymo por nada. Tampoco por volver a España, donde lamenta que los investigadores no estén bien valorados y la poca inversión en el terreno en el país, lo que hace que la mayoría de sus compañeros también estén en el extranjero.

"Si hubiera una mayor investigación universitaria, habría más empresas que colaborarían con los estudiantes y generarían un ecosistema de evolución que lo cambiaría todo", valora.

Waymo es una de las principales empresas en el terreno de la conducción autónoma, pero muchas otras están en esa carrera

Actualmente, como apunta Paris, están floreciendo multitud de empresas especializadas en la conducción autónoma y este está considerado como uno de los sectores que presentará mayores avances en los próximos años, durante los que tendrán que superar multitud de retos.

Se trata de una carrera en la que también está Uber, o estaba, porque acaba de vender su divisón Advanced Technologies Group a la empresa de coches autónomos Aurora, aunque no ha dejado de lado este terreno: a la vez, Uber ha invertido 400 millones de dólares en Aurora. 

Al mismo tiempo y siguiendo el mismo patrón de soltar lastre, pero sin abandonar del todo las divisiones de las que se desprende, Uber ha vendido su división de coches voladores a Joby Aviation, a cambio de una inversión en la empresa de 75 millones de dólares. Y lo hace solo 4 años después de lanzar Elevate como una forma de promover la "movilidad aérea urbana" con taxis aéreos y vehículos eléctricos de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL, por sus siglas en inglés), que permiten a los pasajeros sobrevolar las ciudades en lugar de atravesarlas.

Otra de las megaempresas en la misma competición es Apple, pero hay expertos que creen que ambas no sobrevivirán en esa industria porque sus proyectos no se podrán adaptar a las próximas revoluciones.

En España algunas empresas en el terreno de los coches autónomos son Beamagine, una spin-off de un centro de la Universidad Politécnica de Cataluña que trabaja la tecnología de imagen LIDAR, u Ommatidia, que usa tecnología inspirada en los ojos de las abejas para mejorar esas imágenes 3D de los vehículos.

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