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Si las alergias estacionales te afectan mucho más que en otras ocasiones, deberías culpar al cambio climático

  • Cada año, cerca de 26 estadounidenses experimentan alergias, a veces llamada "fiebre del heno".
  • Cuando los árboles, la maleza y la hierba se aparean, liberan miles de granos de polen en el aire, lo que puede terminar entrando en tus pulmones, en los ojos o en la nariz.
  • Unos anticuerpos especiales se adhieren a los granos y llaman a escena a las células inmunitarias. Estas liberan sustancias químicas como la histamina, que irrita la nariz, provocando que estornudes el polen. 
  • El cambio climático está provocando que las plantas liberen más polen durante períodos de tiempo más largos. Es por eso que las alergias están empeorando más que nunca. 
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Esta es la transcripción del vídeo.

Cuando los árboles, las malas hierbas y los pastos se juntan, pueden causar un gran desastre. Miles de granos de polen (su material reproductivo) vuelan en el aire. Y cualquier persona con alergia sabe que no debe acercarse demasiado, o de lo contrario… ¿Pero qué tienen esas cosas esponjosas que desencadenan todos los estornudos en verano?

Cada año, 26 millones de estadounidenses experimentan una reacción alérgica a veces llamada “fiebre del heno”. ¿El culpable? El polen. Y para ayudarles a llegar donde necesitan ir, los granos de polen son extremadamente ligeros y pegajosos. El viento puede transportarles durante miles de kilómetros a través de costas y montañas estatales. 

Incluso puedes encontrar polen a más de 600 kilómetros de la costa, donde no hay árboles a la vista. En otras palabras, esta cosa pegajosa llega a todas partes, y a veces se pega en lugares que no debería. Como tu ropa, tu coche y especialmente tus ojos, nariz y pulmones. Ahí es donde empiezan los problemas. 

Pero esto es lo raro del polen. Por sí solo, es inofensivo. No es un parásito que pueda causarte una enfermedad o dañar tus órganos.  Sólo se convierte en un problema cuando tu cuerpo lo ve como tal. 

Dr. Todd Mahr: “Nuestro cuerpo reacciona a ese antígeno, básicamente en la proteína del polen y por alguna razón nuestro cuerpo lo reconoce como un extraño” .

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Tu sistema inmunológico tiene un procedimiento despiadado paras tratar a los intrusos. La primera línea de defensa son las proteínas en forma de Y llamadas anticuerpos. Son como un sistema de seguridad incorporado que protege la nariz, los ojos y la boca, junto con otros tejidos. Cuando se topan con un grano de polen, hacen sonar la alarma.

Ahora, su objetivo principal es sacar el polen de tu sistema, lo que hacen enviando una avalancha de glóbulos blancos a la batalla, estos luego producen una sustancia química llamada histamina. La histamina tiene algunas formas de hacer su trabajo: primero, te irrita la nariz, forzándote a estornudar.

Lo que elimina parte del polen. Segundo, expande los vasos sanguíneos, abriendo pequeños espacios entre las células que componen las paredes abriendo el camino para que un escuadrón de células inmunes se retraiga y ataquen a los granos de polen. 

Finalmente, le dice a tu nariz que produzca más mocos. Lo que atrapa al invasor y lo expulsa de tus fosas nasales. Misión cumplida. La histamina también limpia los ojos de una manera similar. Irrita los ojos, causando que se hinchen y lloran. Y si el polen llega a tus pulmones, la histamina irrita el revestimiento, haciendo que los tosas.

¿El resultado final? Te conviertes en un mocoso, un desastre andante Y como las diferentes plantas se reproducen  en diferentes momentos de la primavera y el verano, el asalto puede durar meses. Pero oye, al menos tu sistema está libre de polen. El polen no es el único irritante que puede causar este tipo de reacciones.

Dr. Todd Mahr: “La gente reaccione a los alimentos, reacciona al polen, reacciona a los productos químicos, reacciona a los antibióticos, reacciona a las picaduras de abejas… Todos ellos son el mismo tipo de reacción inmune”.

Sin embargo, el polen es una de las alergias más comunes, pero los científicos no están del todo seguros de por qué. Lo que sí saben es que algunas personas tienen sistemas inmunológicos más sensibles que otras. Y esto se basa en un montón de factores, como la genética, cuándo estuviste expuesto al polen por primera vez, y a qué cantidad de ella estuviste expuesto. 

Dr. Todd Mahr: “Todo eso influye en lo que tu cuerpo va a hacer y qué tipo de reacción va a tener”. 

Independiente de cómo terminaste con la alergia, una cosa está clara: ASPESTAN.

Dr. Todd Mahr: “Vas a ser realmente miserable. Y algunas personas se sienten muy, muy incómodas, y eso lleva a faltar al trabajo y faltar al colegio”.

Las alergias estacionales cuestan 18.000 millones de dólares en horas de trabajo perdidas y facturas médicas. Y hay malas noticias: el cambio climático los está empeorando aún más. Una serie de estudios recientes demostró que en los últimos 20 años, a medida que las temperaturas mundiales han aumentado, el número polen ha ido aumentando con ellas. 

Además, los primeros y más largos períodos de clima cálido han alargado al temporada de polen de primera calidad más que nunca.

Dr. Todd Mahr: “Si hace más calor, que es lo que el cambio climático está provocando, vas a tener más de esas especies polinizadoras prosperando”. 

La buena noticia es que hay formas de mantener a raya los estornudos del verano. Como los antihistamínicos. Estos medicamentos se agarran a esas irritantes moléculas de histamina, impidiendo que funcionen. De ahí el nombre de “anti-histamina”. 

Mientras el cielo se nubla con ese horrible polvo amarillo y el número de polen se dispara, coge un pañuelo desechable, tómate un antihistamínico y espera a que vuelva el invierno.

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