Pánico y reproches: así se vivió desde dentro la primera crisis financiera real de Silicon Valley

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Silicon Valley Bank crisis

Liu Guanguan/China News Service/VCG/Getty Images; Andrew Caballero-Reynolds/AFP/Getty; Business Insider

  • La semana en la que Silicon Valley estuvo a punto de sufrir una "extinción masiva", la tecnología estuvo más dividida que nunca y todo el sistema bancario amenazó con venirse abajo.
  • Silicon Valley Bank años fue durante años la única vía de acceso a la financiacón posible para startups y firmas de capital riesgo. Cuando el pánico se desató en las redes sociales, muchos le dieron la espalda. Sabían que eso destruiría por completo el banco.

En un día intempestivamente cálido de diciembre de 2022 —dos semanas antes de Navidad y tres meses antes de que Silicon Valley Bank apareciera en los titulares como la segunda mayor quiebra bancaria de la historia de Estados Unidos—, John Markell, socio director de Armentum Partners, una firma que intermedia en operaciones de deuda de riesgo, tuvo su primera pista de que SVB estaba en problemas. 

"En una reunión, una empresa de capital riesgo me hizo la pregunta: "¿Qué piensas de la posición de liquidez de SVB?"", cuenta Markell a Business Insider. 

Markell volvió corriendo a su oficina, a sólo un kilómetro y medio de la sede de SVB en la famosa Sand Hill Road de Silicon Valley, y empezó a examinar el balance del banco. 

Rápidamente se dio cuenta de que el banco local de Silicon Valley era una bomba de relojería: técnicamente insolvente y enfrentándose a pérdidas de miles de millones en inversiones, con la inmensa mayoría de sus depósitos sin asegurar. Dijo a sus colegas que empezaran a prepararse para lo peor. 

A finales de febrero, Markell recibió una llamada de un periodista que le dijo que otras cuatro personas le habían dado la voz de alarma sobre el balance del SVB. 

"Fue entonces cuando me di cuenta de que SVB estaba jodido", cuenta Markell. "Le dije a mi equipo: esto podría ser muy, muy malo".

Dos de los clientes de Armentum acababan de firmar contratos de deuda de riesgo con SVB, y empezaron a buscar opciones de "plan B" para esas startups, semanas antes de que SVB fuera tendencia en Twitter.

Aunque Markell dice que nunca habría imaginado que un banco del tamaño de SVB fuera a quebrar tan rápidamente, su equipo llevaba meses considerando la posibilidad de una quiebra bancaria. 

"Que quede claro", dice, "no éramos más listos que los demás en este tema. Nos dijeron: 'id a investigarlo'".

Fundado en 1983, SVB creció hasta convertirse en el decimosexto banco más grande de Estados Unidos y, con diferencia, en la mayor institución financiera a la que acuden las empresas tecnológicas: más recientemente, prestó servicios a casi la mitad de todas las startups estadounidenses respaldadas por capital riesgo y fue una garantía de estabilidad para los fundadores durante las recesiones de 2001 y 2008.

Pero el 9 de marzo, la historia de amor del mundo tecnológico con SVB se desmoronó rápidamente.

En 24 horas, los clientes retiraron 42.000 millones de dólares de las cuentas del SVB en una retirada masiva de fondos a gran velocidad. El viernes 10 de marzo, los reguladores intervinieron el banco y la  la Corporación de Seguros de Depósitos Financieros (FDIC, por sus siglas en inglés) tomó el control. Esto causó aún más pánico, y los inversores suplicaron un rescate público. El rescate de todos los depositantes llegó el domingo, para alivio de la comunidad de startups y disgusto de casi todos los demás.

"Si toda esta gente se hubiera reunido y tal vez hubiera aportado capital al banco y reiterado desde el principio que no se moviera, tal vez este problema se habría cortado de raíz", señala Charlie O'Donnell, fundador de la empresa de capital riesgo Brooklyn Bridge Ventures.

Los fundadores de las startups que fueron corriendo a sacar sus fondos de Silicon Valley Bank tras la quiebra.

Los cuchicheos se convirtieron en una retirada masiva de depósitos

En 2021, SVB se benefició enormemente de un frenesí inversor en el sector del capital riesgo, durante el cual las startups cerraron grandes acuerdos a niveles récord y luego depositaron su nuevo efectivo en el banco de su ciudad natal. Pero esta gran oportunidad de negocio tenía un inconveniente: SVB no podía prestar dinero lo suficientemente rápido como para mantener la avalancha de nuevos depósitos. Y cuando la financiación de capital riesgo se secó de repente en 2022, los titulares de las cuentas retiraron sus depósitos sin reponerlos, con lo que el banco se quedó sin dinero.

Es más, el banco estuvo operando sin un gestor de riesgos durante la mayor parte del año pasado: tras la dimisión de Laura Izurieta en abril, SVB no nombró a nadie para sustituirla hasta enero de 2023.

A principios de este año, Matt Turck, gestor de la sociedad de capital riesgo FirstMark Capital, empezó a oír rumores preocupantes de otras sociedades de capital riesgo. Unas semanas más tarde, SVB adoptó una postura inusualmente dura respecto a las condiciones de una ronda de financiación para una de las empresas de su cartera. En un encuentro, el inversor se topó con varios empleados de SVB que le confesaron que no se trataba sólo de esa empresa, sino que el banco, habitualmente favorable a los fundadores, se había vuelto de repente mucho más estricto con sus clientes startup.

Mientras que algunas firmas de capital riesgo empezaron a detectar el problema a principios de 2023, gran parte de la comunidad tecnológica no supo nada de la situación financiera de SVB hasta principios de marzo. Además, resultó que el banco había mantenido demasiado dinero en bonos a largo plazo a medida que subían los tipos de interés y tuvo que venderlos con pérdidas. Junto con el aumento de las retiradas de fondos, el SVB se enfrentaba a una crisis de liquidez.

La primera semana de marzo, Greg Becker, un banquero tranquilo y de voz suave que llevaba más de una década al frente del SVB, se preparaba para subir al escenario de la Upfront Summit, una ostentosa reunión de inversores de riesgo y fundadores de startups en Los Ángeles. Mark Suster, socio director de Upfront, susurró al entrevistador que preguntara a Becker por los efectos de las subidas de tipos de interés de la Reserva Federal.

Greg Becker, que fue durante mucho tiempo consejero Delegado de Silicon Valley Bank.
Greg Becker, que fue durante mucho tiempo consejero Delegado de Silicon Valley Bank.

REUTERS/Mike Blake

En el escenario, Becker, vestido con una chaqueta azul, insistió en que el negocio del banco nunca había sido tan fuerte. No mencionó que la semana anterior había vendido personalmente acciones de SVB por valor de 3,6 millones de dólares (aunque sí se había hecho público en los registros oficiales). 

En la fiesta de clausura de la conferencia, más de un millar de los líderes tecnológicos más influyentes tomaron cócteles y degustaron chuletones junto a una cabina de DJ adornada con el logotipo de SVB. A lo largo de los años, el SVB se había esforzado por fomentar relaciones cordiales con fundadores e inversores de todo el ecosistema de las startups, patrocinando eventos como la Cumbre Upfront, invitando a inversores de capital riesgo a su villa de esquí y, quizás lo más importante, arriesgándose con empresas no consolidadas cuando otros bancos más tradicionales podrían haberse desentendido. Silicon Valley Bank fue un pilar clave y un financiador del ecosistema de las startups y las firmas de capital riesgo.

Una semana después de la cumbre Upfront, el miércoles 8 de marzo, SVB anunció una ampliación de capital de 2.250 millones de dólares para reforzar su situación de capital.

En las 48 horas siguientes cundió el pánico. 

Muchos se lanzaron a las redes sociales para compartir su preocupación el miércoles y el jueves por la mañana.

"Parece que Silicon Valley Bank está metido en un buen lío", tuiteó Jamie Quint, socio general de Uncommon Capital.

"No entiendo muy bien lo que ha pasado, pero estoy apoyando a @SVB_Financial y al equipo que hay detrás", publicó Katie Jacobs Stanton, socia general de Moxxie Ventures. "Han sido uno de los apoyos más importantes del ecosistema de emprendimiento".

Y Alex Miller, consejero delegado de la empresa emergente de herramientas para desarrolladores Hiro, tuiteó lo siguiente: "Los mensajes de texto y de correo electrónico sobre SVB son LIT. Todas las empresas que conozco están luchando para obtener lo antes posible fondos por debajo de los 250.000 y el resto del efectivo lejos de la plataforma o en grandes fondos bancarios".

24 horas después del anuncio de SVB del miércoles, la preocupación empezó a aumentar y la inquietud pública pasó a la histeria total. Howard Lerman, fundador y CEO de la startup de trabajo remoto Roam, tuiteó: "OK estoy escuchando a docenas de fundadores sobre qué hacer en SVB. Es una huida hacia delante".

Los fondos de capital riesgo, incluidas firmas notables como Founders Fund, Union Square Ventures y Coatue, empezaron a aconsejar a los fundadores que retiraran su dinero.

El fundador y director gerente de Enduring Ventures, Xavier Helgesen, tuiteó: "Lo que pasa con una retirada masiva de fondos es que no hay ninguna ventaja en mantener tu dinero en el banco en riesgo". "La máxima ventaja es que tienes la misma cantidad de dinero que antes. La principal desventaja es que lo puedes perder".

El revuelo en las redes sociales llegó a tal punto que Becker, director general del SVB, rogó a los clientes el jueves por la tarde que "mantuvieran la calma", lo que provocó aún más pánico.

Oficina de Silicon Valley Bank

"Era un CEO rogando a la gente que mantuviera la calma y sin ofrecer ninguna sustancia de por qué deberían mantener la calma", afirma Brad Svrluga, cofundador y socio general de la firma de capital riesgo Primary. "Fue un caso de estudio de la Harvard Business School en desastres de comunicación de crisis".

Tras la desastrosa llamada con Becker, Primary celebró una conferencia vía Zoom en la que los socios aconsejaron a las empresas de cartera que retiraran fondos de SVB. A Svrluga también le irritaba que el banco no se hubiera molestado en ponerse en contacto con él o con otros inversores de su consejo asesor antes de que se desencadenara la crisis.

"Si tenían un problema en ciernes, y el riesgo residía en cómo respondía la comunidad empresarial, uno pensaría que se pondrían en contacto con su red de confianza. Y no lo hicieron: se quedaron callados".

"Nunca deberían haberse metido en esta situación. "El banco tenía una posición comprometida en los últimos años y estaba intentando asumir más riesgo del que entendían que estaban asumiendo", explica Jamie Montgomery, cofundador de March Capital, en una entrevista con Business Insider.

"Probablemente hicimos lo más seguro posible con el dinero, pero simplemente no esperábamos que se produjera una subida de tipos", explica a Business Insider un empleado de SVB. "Estábamos en comunicación con nuestros clientes, y les decíamos que no hay nada malo en nuestras finanzas. Que estábamos bien situados. Que trabajábamos a largo plazo y que íbamos a poder seguir ayudándoles, como siempre habíamos hecho."

Pero el banco nunca tendría la oportunidad.

El dilema del prisionero a una escala de 42.000 millones

Una retirada masiva de fondos se produce cuando los clientes retiran todo su dinero de una institución porque temen que vaya a quebrar. Dado que los bancos utilizan los depósitos para prestar dinero a otros clientes o invertir en valores, no disponen de efectivo suficiente para pagar de golpe a todos los clientes que exigen la devolución íntegra del saldo de sus cuentas. 

"Nunca habíamos visto algo así", explica a Business Insider Howard Morgan, cofundador de First Round Capital y actual presidente de la firma B Capital. "Teníamos un dilema del prisionero, ¿verdad?", dice refiriéndose al concepto de la teoría de juegos. "Si todos cooperan, es mejor para todos. Pero si una persona opta por no cooperar, entonces es peor para todos y mejor sólo para esa persona".

Eso es exactamente lo que empezó a ocurrir el jueves: una carrera contra SVB que recuerda la escena de la retirada masiva de fondos de la icónica película ¡Qué bello es vivir!.

Representantes de la FDIC hablan con clientes en el exterior de la sede del Silicon Valley Bank en Santa Clara (California, EEUU).
Representantes de la FDIC hablan con clientes en el exterior de la sede del Silicon Valley Bank en Santa Clara (California, EEUU).

REUTERS/Brittany Hosea-Small

Al principio, no todos los fundadores estaban preocupados.

Scott Painter, fundador y consejero delegado de Autonomy, estaba sentado el jueves en su luminoso y espacioso despacho de Santa Mónica cuando un periodista le preguntó si le preocupaba SVB. Dijo que era "paranoico y delirante" estar tan preocupado como para retirar dinero del banco. 

"Es una institución estable", aseguró a Business Insider. "No es como si hubiera algún problema mortal en sus operaciones o en lo que hacen".

Luego, aseguró que llamaría a Becker para informarse mejor de lo que estaba ocurriendo. 

En Twitter, Suster trató de transmitir calma. 

"Es necesario que haya más miembros de la comunidad de capital riesgo que hablen públicamente para calmar el pánico sobre @SVB_Financial", tuiteó Suster. "Creo a su consejero delegado cuando dice que son solventes y no incumplen ningún coeficiente bancario y el objetivo era elevar y reforzar el balance".

Suster gritaba contra el viento.

El viernes por la mañana, el número de personas que sacaron su dinero del SVB fue suficiente para que los reguladores intervinieran y tomaran el control del banco, poniendo fin a la fuga y congelando temporalmente las cuentas en el proceso, lo que dejó a los fundadores de startups luchando por encontrar la manera de conseguir suficiente dinero en efectivo para hacer frente a las nóminas de la próxima semana.

SVB

Los propios empleados del SVB también se sintieron afectados.

"Internamente, todo ha consistido en centrarse primero en los clientes y, al mismo tiempo, sentir el estrés de no tener trabajo en los próximos días, de no tener un salario", explica un empleado del banco.

Con el control de la FDIC, la agencia envió notas a los empleados del SVB en las que les decía que sólo les quedaba un tiempo determinado en el banco y que, después de ese tiempo, les dejarían marchar o les contratarían, explicó el empleado.

"Esencialmente, todo el mundo perdió su trabajo y tú sigues intentando servir a tu base de clientes y ayudar a todo el mundo", añade el empleado. 

A fin de cuentas, SVB había perdido 42.000 millones de dólares en retiradas de fondos antes de su cierre el viernes, aproximadamente el 25% de los 161.000 millones de dólares en depósitos del banco. 

"Fue muy desafortunada la forma en que se desarrolló: un caso de hostigamiento por Internet que en 36 horas acabó con una institución que ha sido vital para el sector durante tantas décadas", afirma Morgan.

El "evento de nivel de extinción" y el rescate

Con los fondos de SVB en manos de la FDIC, un nuevo temor se extendió por Silicon Valley: si sus depositantes serían indemnizados.

La FDIC sólo está obligada a asegurar hasta 250.000 dólares por cuenta, un problema potencialmente grave para fundadores y sociedades de capital riesgo con millones de dólares en el banco que podrían desaparecer de repente.

Los fondos de capital riesgo se dirigieron a los responsables gubernamentales y les pidieron ayuda.

"Si tú o tu empresa estáis afectados, te recomiendo que te pongas en contacto con tu congresista para que lo tengan en cuenta HOY", tuiteó el presidente y CEO de Y Combinator, Garry Tan. Tan añadió que la quiebra de SVB era "un *evento de nivel de extinción* para las startups y retrasará a las startups y a la innovación 10 años o más." 

El 11 de marzo, Y Combinator lanzó una petición pidiendo que "se indemnice a los depositantes y que la regulación evite esta catástrofe".

"Miles de startups y pequeñas empresas están en peligro debido a la quiebra del SVB", tuiteó Tan.

Jason Calacanis, de The Syndicate, y David Sacks, de Craft Ventures, también pidieron la intervención de las autoridades.

"@POTUS & @SECYELLEN DEBE SALIR MAÑANA EN LA TV Y GARANTIZAR TODOS LOS DEPÓSITOS HASTA 10 MILLONES DE DÓLARES O ESTO SE CONVERTIRÁ EN UNA ESPIRAL DE CAOS", tuiteó Calacanis el 12 de marzo, llamando directamente al presidente Biden y a la secretaria del Tesoro Janet Yellen. Muchos se sorprendieron, ya que tanto Sacks como Calacanis se habían opuesto en el pasado a la regulación y a la idea de un Gobierno demasiado fuerte

Pero quizás el inversor más influyente fue Ron Conway, el llamado "padrino de Silicon Valley" y "megaconector político", que durante el fin de semana defendió los intereses de la comunidad de las startups directamente ante Nancy Pelosi y Barack Obama, según publicó Puck. También se dice que Reid Hoffman, socio de Greylock y fundador de LinkedIn, presionó a reguladores y políticos. 

Las peticiones de ayuda surtieron efecto: a última hora de la noche del domingo, la FDIC anunció que todos los depositantes de SVB serían indemnizados, un gran alivio para los miles de clientes que tenían aproximadamente 151.600 millones de dólares en efectivo no asegurados en el banco en quiebra. Silicon Valley respiró con alivio. 

El SVB reanudó su actividad el lunes por la mañana, permitiendo de nuevo a los clientes acceder a su dinero, que muchos trasladaron rápidamente a otros bancos.

Bradley Tusk, fundador y socio director de Tusk Ventures, era cliente de SVB, pero desde entonces ha trasladado su dinero a Citi y JPMorgan. Dice que no volverá a operar con un banco regional.

"Nos iremos a un gran banco", explica a Business Insider. "Creo que el movimiento inteligente desde el punto de vista político es ir a una institución más grande que la Fed no pueda dejar quebrar".

Ahora aconseja a las empresas de su cartera que diversifiquen.

Múltiples fundadores de startups dicen que están planeando hacer lo mismo y desde entonces han movido su dinero a JPMorgan, otros grandes bancos y neobancos como Brex y Mercury. 

"Nunca les he preguntado qué banco utilizan porque nunca me había parecido un problema", afirma Tusk. "La idea de que alguien acepte hacer todas sus operaciones bancarias con un solo banco, sobre todo un banco regional, parece que se ha acabado".

Silicon Valley Bank

La gran división de las entidades de capital riesgo

Cuando los particulares empezaron a apuntalar sus nuevos planes financieros, la atención colectiva se desplazó hacia las empresas de capital riesgo y el papel que desempeñaron no sólo en la quiebra del SVB, sino también en su eventual rescate.

"Silicon Valley Bank fue un gran amigo de las empresas de capital riesgo durante tantos años que fue realmente decepcionante ver que tantas empresas de capital riesgo se apresuraron a acabar con él", afirma a Business Insider Brian Mac Mahon, de la aceleradora de startups Expert DOJO. 

"Las propias sociedades de capital riesgo sobrevivirán y lo superarán. Pero creo que es una buena oportunidad para que los fondos de capital riesgo empecemos a vernos como una comunidad y no como un puñado de gente que invierte en startups y trata de ver quién consigue la mejor rentabilidad".

Otros fueron menos generosos, como el periodista Edward Ongweso Jr., que comparó el comportamiento de las sociedades de capital riesgo en Internet durante la crisis de SVB con una "rabieta" y cuestionó el papel que deberían desempeñar en la economía de la innovación.

"Sería bastante fácil ignorar simplemente estos tuits como los desvaríos de idiotas, pero en realidad fue instructivo, una visión de lo imprudentes que son los inversores de capital riesgo en la búsqueda de algo que quieren, siempre y cuando no conlleve ningún riesgo para ellos", escribió en Slate.

Se crearon páginas web sobre la infamia de los fondos de capital riesgo, como SVB Hall of Shame, que dividieron a la comunidad entre los que querían ayudar a SVB y los que apretaron el botón del pánico.

De vuelta a SVB, los gestores de relaciones han estado al teléfono las 24 horas del día tratando de atraer a los clientes de vuelta al banco.  

"No creo que nadie haya dormido más de dos o tres horas por noche", dice un empleado que se ha pasado la última semana al teléfono con Andreessen Horowitz y otras grandes sociedades de capital riesgo tratando de sacar provecho de años de buena voluntad acumulada.

En un giro increíble, algunas sociedades de capital riesgo se están movilizando para mantener los depósitos en el banco, pero con una advertencia: diversificación.

Andreessen Horowitz anunció esta semana que seguirá realizando operaciones bancarias con Silicon Valley Bank "en un futuro previsible", pero que está elaborando un plan de diversificación a más largo plazo. 

"Estamos apostando por el enfoque basado en las relaciones", dice otro empleado, "SVB ha estado ahí para ellos y esta es una oportunidad única para que devuelvan el favor, y creo que como argumento de venta ha sido muy eficaz".

Sus esfuerzos pueden estar dando resultado. Cientos de sociedades de capital riesgo han acordado mantener el 50% de sus depósitos en SVB y recomendar lo mismo a las empresas de su cartera, y el miércoles se produjo una entrada neta de depósitos en el banco, según dos personas al corriente del asunto. 

Es más, la FDIC devolvió el miércoles los 40.000 millones de dólares que retiró del Tesoro estadounidense cuando se hizo cargo de SVB, lo que sugiere un cambio de sentido de los 42.000 millones de dólares que salieron del banco el jueves pasado.

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"El sistema funciona por una razón", afirma la directora gerente de Avalanche VC, Katelyn Donnelly, sobre por qué piensa mantener sus cuentas en SVB por ahora. "Por eso no he intentado abrir quince cuentas bancarias más para Avalanche, porque creo que estas cosas se solucionarán". 

Brex, por su parte, que la semana pasada estaba impaciente por captar a los ansiosos clientes de SVB, anunció el miércoles que trasladaría 200 millones de dólares de sus propios fondos corporativos de grandes instituciones financieras al asediado banco.

Incluso aquellos que afirman que los inversores y fundadores tenían motivos para retirar fondos del SVB apoyan la reactivación del banco.

"Era sin duda nuestra responsabilidad asegurarnos de que el efectivo estuviera lo mejor protegido posible", dice Latif Peracha, socio de la empresa de capital riesgo M13. Aun así, añade, "creo que les apoyaríamos, a medida que se estabilicen, para que sean uno de los muchos socios con los que nuestros fundadores realicen operaciones bancarias."

Queda por ver, sin embargo, si los miembros de la comunidad de capital riesgo que apoyaron a SVB desde el principio les darán la bienvenida de nuevo.

"No creo que nadie vaya a negar el hecho de que un grupo de sociedades de capital riesgo actuó, no con la intención de destruir un banco, sino con pleno conocimiento de que destruiría por completo el banco", sentencia Mac Mahon.

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