Esto es lo que supone el fracaso de CureVac para la tecnología de ARN mensajero

Philipp Hoffmann, de la alemana CureVac, trabaja en una vacuna para el COVID-19.
Philipp Hoffmann, de la alemana CureVac, trabaja en una vacuna para el COVID-19.
Reuters
  • La vacuna de la alemana CureVac no ha alcanzado los objetivos de eficacia esperados en los ensayos clínicos. 
  • El fracaso de la biotecnológica ha frenado la oleada de optimismo que rodeaba a la tecnología de ARN mensajero. 
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La crisis sanitaria provocada por la pandemia de coronavirus provocó que se movilizara una inversión sin precedentes hacia la ciencia para acelerar las investigaciones en torno al virus y la gran beneficiada de este movimiento fue la tecnología de ARN mensajero. 

Las 2 primeras vacunas en ser aprobadas —de Pfizer y Moderna— han sido desarrolladas con esta plataforma que hasta la fecha no había conseguido producir ninguna vacuna para uso humano y que las grandes farmacéuticas habían descartado debido a su complejidad. 

Stephane Bancel, CEO de Moderna, reconoció que el respaldo financiero recibido durante la pandemia ha "acelerado la entrada en el mercado comercial en 3 o 4 años".

La pandemia ha validado esta tecnología y ha demostrado que las vacunas son seguras y mantienen cifras de eficacia entre las más altas del mercado. 

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Sin embargo, un fracaso ha venido a romper la burbuja del ARN mensajero y supone una advertencia de que no todos los casos van a suponer un éxito: la biotecnológica alemana CureVach ha anunciado recientemente que su vacuna contra el COVID19 —también de ARNm— ha mostrado tan solo un 43% de eficacia en los ensayos clínicos. 

En 2012, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos empezó a financiar a grupos de Novartis, Pfizer, AstraZeneca, Sanofi Pasteur y otros para que trabajaran terapias codificadas con ARN. 

Sin embargo, ninguna de las grandes empresas se quedó con la tecnología. "Se mostraron reticentes a asumir cualquier riesgo con una nueva vía regulatoria para las vacunas, aunque los datos parecían buenos", dice Dan Wattendorf, antiguo director de programa en DARPA.

Pero 2 empresas más pequeñas vinculadas al programa DARPA siguieron trabajando en la tecnología: CureVac y Moderna. 

Sin embargo, parece que la alemana no ha conseguido cosechar los mismos éxitos de Moderna y la compañía asegura que las variantes han sido, en parte, responsables de estos resultados. 

El impacto de las variantes en la eficacia de las vacunas 

La realidad es que comparar las cifras de eficacia de las vacunas es algo desaconsejado por los expertos, ya que los ensayos clínicos de las farmacéuticas se han realizado de forma diferente. 

Para poder establecer comparaciones, tendrían que haber tenido los mismos criterios de inclusión, haberse realizado en el mismo momento y en el mismo lugar.  

Por ejemplo, los ensayos clínicos de Johnson & Johnson y de CureVac se han realizado en momentos y lugares en los que había más presencia de variantes que cuando Moderna y Pfizer llevaron a cabo los suyos. 

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Además, los criterios de las farmacéuticas para evaluar los casos también son diferentes. Algunos ensayos cuentan que las personas con síntomas leves son casos positivos y otros no.

Esta es la eficacia de las vacunas según anunciaron las propias compañías tras la fase 3 de sus ensayos clínicos. 

  • Moderna: 94,5%. 
  • Pfizer: 95%. 
  • AstraZeneca: 76% frente a casos sintomáticos y casi 100% frente a casos graves y mortales. 
  • Johnson & Johnson: 66% en la prevención de la enfermedad moderada y 85% contra la enfermedad grave. 

Sin embargo, los estudios demuestran que las vacunas de Pfizer, Moderna y AstraZeneca funcionan de forma similar en el mundo real. 

Los expertos advierten de que las variantes no son el único motivo y rechazan el discurso de que las vacunas de ARN mensajero no se pueden enfrentar a las cepas 

Es probable que la inyección de CureVac no proteja eficazmente contra el COVID-19 porque los niveles de dosificación eran demasiado bajos, señala Peter Kremsner, director del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad de Tubinga (Alemania), que ayudó a supervisar el ensayo con pacientes, a Bloomberg. 

"Culpar a las variantes del virus de la baja eficacia de la vacuna de CureVac es peligroso y poco meditado", dice Sam Fazeli, analista de Bloomberg Intelligence, que sostiene que eso podría obstaculizar las campañas de inoculación y llevar a la gente a preocuparse innecesariamente. 

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Fazeli mantiene la misma teoría de Kremsner, ya que señala que un ensayo anterior demostró que la dosis de CureVac generaba una cantidad de anticuerpos similar a la de los pacientes que se recuperaban de una infección natural por COVID-19 después de 2 semanas, mientras que el nivel de las inyecciones de Moderna y Pfizer era 3 veces mayor.

A pesar de todo, la compañía va a seguir persiguiendo la aprobación, ya que señala que siguen siendo necesarias más vacunas y que su candidato puede seguir siendo útil en algunos colectivos. 

Además, los resultados finales llegarán en 2 o 3 semanas, y CureVac asegura que el porcentaje de eficacia podría cambiar en ese momento. 

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