La gente está pagando millones por terrenos en el metaverso, ¿deberías hacerlo tú? 10 preguntas y respuestas sobre la inversión inmobiliaria virtual

Edificios metaverso

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Metaverso, la palabra de moda.

Desde que Mark Zuckerberg, fundador de Facebook y hoy consejero delegado de Meta, rescató el concepto para el mainstream el pasado otoño, en ciertos entornos tecnológicos casi no se habla de otra cosa.

En esencia, lo que vino a prometer Zuckerberg en una conferencia ya mítica es que el salto definitivo de la humanidad al mundo virtual, tantas veces vaticinado por el cine, las series y las novelas de ciencia ficción, no es cosa del futuro, sino del presente.

El metaverso, vinieron inmediatamente después a decir muchos, ya está ocurriendo. 

1. ¿Qué es el metaverso?

Una vez conocida la decidida apuesta de Meta por el metaverso, pronto empezaron a salir a la palestra nombres como Sandbox, Axie Infinity o Decentraland, mundos virtuales que ya funcionan bajo las premisas de la Web3, el próximo internet.

Este promete virtualidad inmersiva y un poder descentralizado gracias a la tecnología blockchain y a una economía basada en las criptomonedas.

De hecho, bien pensado, incluso algunos de los videojuegos de los que se lleva hablando años, como Fortnite, son ya una forma de metaverso, aunque sin el componente criptográfico.

Este es fundamentalmente el que abre la puerta a hacer negocios (aunque Fortnite mueve ya la nada desdeñable cifra de 9.000 millones de dólares u 8.200 millones de euros al año).

A través de las criptomonedas, en los mundos virtuales que ya están en funcionamiento es posible comprar y vender, por ejemplo, entradas para conciertos virtuales que ya se están celebrando ahí y productos en las tiendas de las marcas que se han animado a dar sus primeros pasos virtuales.

No obstante, la mayor parte de la actividad económica de algunos de los metaversos más conocidos gira en torno al sector inmobiliario. Más concretamente, a la compraventa de terrenos.

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Entramos DENTRO del METAVERSO Todo lo que debes saber

Cada mundo virtual está dividido en una cantidad finita de parcelas que se pueden comprar y vender con criptomonedas. 

Como en estas parcelas no rige ninguna ley de suelo ni de protección de bosques y parques nacionales, el dueño del terreno puede hacer en esta porción de terreno lo que quiera, desde limitarse a revenderlo especulando con su valor hasta construir lo que se le ocurra.

Además, lo puede hacer casi de inmediato, sin esperar permiso alguno. Música celestial para los inversores en ladrillo de no ser por una pega: lo que están construyendo no existe

Al menos, no en el mundo físico. Por no existir, no existe ni siquiera en otros metaversos.

¿Convierte esto la inversión inmobiliaria en un disparate? ¿De verdad pasarán los usuarios el suficiente tiempo en los mundos virtuales como para que merezcan la pena este tipo de apuestas? ¿Se trata de una moda extravagante o del comienzo de un nuevo paradigma? ¿Es una burbuja o es el negocio del siglo? 

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Mientras se despejan estas dudas, algunas propiedades digitales ya se están revalorizando. Por ejemplo, una propiedad virtual junto a la tierra digital del rapero Snoop Dogg se vendió recientemente por 450.000 dólares (410.255 euros).

Y esto no es nada. El récord de venta de un solo terreno es de 4,3 millones de dólares. Qquedó establecido el pasado noviembre cuando el desarrollador de terrenos virtuales Republic Realm compró una parcela en el metaverso Sandbox.

En el otro lado de la balanza, mundos virtuales como SuperWorld tienen todavía a disposición de los usuarios terrenos virtuales vírgenes por 0,1 ethereum, algo menos de 300 euros. 

¿Una evidente oportunidad de inversión o una manera como cualquier otra de perder 300 euros? Si te lo estás pensando pero te asaltan las dudas, esto es todo lo que tienes que saber sobre el sector inmobiliario y el metaverso.

2. ¿Es el metaverso un videojuego? ¿Debo tomarlo en serio?

Ante la primera pregunta, la respuesta es sí y no. En efecto, el funcionamiento básico del metaverso recuerda al de cualquier videojuego de mundo abierto: en pantalla aparece un avatar, una representación virtual de quien lo maneja, con capacidad para moverse por el escenario.

Hasta ahí, en efecto, nada que no se haya visto en infinidad de videojuegos. ¿Dónde radica, por tanto, la novedad del metaverso?

Básicamente, en que la idea de estos mundos virtuales es que este avatar se pueda dedicar a tejer relaciones sociales con el resto de usuarios (aquí entra la apuesta de Zuckerberg) y ganar dinero y gastarlo

Más o menos, es lo mismo que hacemos los adultos en el mundo real. Esto convierte el metaverso en algo que va mucho más allá del carácter lúdico que impera hoy en la mayoría de los mundos virtuales. En el metaverso, entre otras muchas cosas, será posible hacerse rico y arruinarse. 

Solo por eso, hay que tomarlo en serio.

3. ¿Por qué el metaverso tiene terrenos e inmuebles virtuales? 

Los inmuebles virtuales son ceros y unos que conforman un terreno dentro de un mundo virtual. 

¿Y para qué puede querer alguien algo que en realidad no existe?

Aquí hay respuestas de todo tipo, desde quienes aspiran a convertir sus terrenos en inmensos museos virtuales en los que dar salida a sus NFT hasta quienes, sencillamente, tan solo quieren estar en mitad de las zonas más populares, lo que ha encarecido ostensiblemente ciertas parcelas de barrios de moda.

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Esto sin olvidar empresas como Samsung, que han creado tiendas virtuales para vender sus productos.

4. ¿Por qué el metaverso inmobiliario está explotando de repente?

Cada tierra virtual es básicamente lo que se conoce como un token no fungible (NFT), un coleccionable digital que se paga en criptomonedas. 

Esto convierte la compraventa de estos terrenos en una operación, por ahora, de carácter muchas veces especulativo

A falta de que la inmensa mayoría de la gente se anime a entrar en alguno de los metaversos, quien apuesta por estos terrenos lo hace esperando que su valor se multiplique en los próximos años.

No parece fácil. La suerte del metaverso depende en gran medida del éxito de las criptomonedas,y por ahora la generalización de estas no va a paso vertiginoso.

Según una encuesta de Statista Global Consumer Survey, en algunas de las economías más importantes del mundo, como EEUU, India, Brasil y Corea del Sur, menos del 20% de los adultos reconocen haber manejado critomonedas alguna vez.

A nivel mundial, la cifra es todavía inferior. Un informe de la bolsa de criptomonedas Crypto.com sugiere que en diciembre había unos 295 millones de criptopropietarios en todo el mundo. Eso es solo un 4% de la población mundial.

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También se puede culpar de parte de esta explosión al bombo y platillo que está recibiendo la Web3, una visión de internet que, según los expertos, desplazará el poder de las grandes empresas tecnológicas en favor de plataformas descentralizadas gracias al blockchain. 

5. ¿Cómo cotiza el terreno en el metaverso y qué determina las valoraciones? 

Al igual que sucede con Bored Ape Yacht Club, la multimillonaria colección de obras de arte digitales limitadas de primates, el principal factor que impulsa el valor de los bienes inmuebles virtuales es la escasez.

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Pero, dado que el terreno es virtual, ¿no se podría hacer una cantidad infinita?

Lo cierto es que sí. Sin embargo, las empresas que construyen mundos virtuales no tienen absolutamente ningún motivo para hacerlo, ya que el valor de los terrenos viene determinado, precisamente, por el hecho de que hay una cantidad finita de ellos, como sucede también con muchas criptomonedas.

Aquí hay que recordar otra lección de economía clásica: cada cosa es tan valiosa como el dinero que alguien esté dispuesto a pagar por ella.

6. ¿Cómo se compra exactamente un terreno en el metaverso?

Para quien está familiarizado con el mundo de las criptomonedas, comprar un terreno en el metaverso es cuestión de minutos, pan comido. 

Para quien no, la cosa se complica.

Lo primero es almacenar criptomonedas en alguna cartera digital. Hay infinidad de ellas, aunque las plataformas más populares son MetaMask, Coinbase y Exodus.

Si ya has configurado un monedero de criptomonedas, comprar una parcela es tan fácil como hacer clic en ella y seleccionar comprar. Si el terreno no ha sido adquirido antes, los fondos irán a parar al propio metaverso. Si lo ha hecho, los fondos van al propietario del terreno.

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Si, por el contrario, eres todavía de los que tuercen el gesto al escuchar palabras como bitcoin o no tienes muy claro cómo funciona eso del blockchain, lo más recomendable es adquirir algo más de conocimiento sobre el mundo cripto antes de entrar en este tipo de inversiones.

7. ¿Qué se puede hacer con los terrenos virtuales?

La respuesta corta es que puedes hacer con ellos lo que quieras.

Como decíamos antes, los terrenos en el metaverso, que no dejan de ser un conjunto de unos y ceros, no están sujetos a limitación alguna, por lo que el único límite es la imaginación del dueño del terreno o de la persona que este contrate.

Porque sí, ya hay personas que se dedican profesionalmente a diseñar escenarios para dueños de terrenos en mundos virtuales. Algunos, hasta viven de ello. Unos pocos incluso viven muy bien de ello.

La mayoría de los mundos virtuales, por ejemplo, permiten subir NFT y experiencias de realidad aumentada a los terrenos que se compran. Se trata de contenido que se puede crear de manera gratuita y que se puede monetizar.

Hay, por otra parte, quien es más tradicional y opta por la construcción pura y dura: el pelotazo urbanístico de toda la vida.

Aquí, de nuevo, el límite es lo que uno pueda imaginar. En el metaverso abundan ya museos, tiendas de todo tipo, parques de atracciones y hasta casinos. 

Todos tienen un propósito último: atraer potenciales clientes y hacer negocio con ellos.

8. ¿En qué se parece la inversión inmobiliaria en el metaverso a la del mundo real?

Ciertamente, la inversión inmobiliaria en el metaverso tiene poco que ver con la que se produce en el mundo real.

Más allá del amplio mundo de los permisos de obra, las recalificaciones y las leyes que fijan qué suelo es urbanizable, en el mundo real existen límites que en el metaverso desaparecen.

El más evidente es el espacio. Mientras que en un determinado terreno solo se pueden construir un número finito de edificios, en algunos metaversos la cantidad de negocios que se pueden plantar en las parcelas es infinito.

Por poder, hasta se pueden construir tiendas en mitad del aire. Todo sea por monetizar.

Si hay que señalar, por otro lado, una similitud, la más obvia por ahora es la inmensa diferencia de precio que se está produciendo entre las zonas que componen los distintos mundos virtuales.

Como ocurre en el mundo real, en metaversos como Decentraland hay zonas ricas y zonas pobres, esto es, zonas en las que todo el mundo quiere estar y cuyo precio es caro y zonas que casi nadie quiere establecerse y cuyo precio, por lo tanto, está en mínimos.

Las primeras suelen coincidir con terrenos que quedan en los aledaños de parcelas de famosos que se han animado a entrar en el metaverso o con zonas céntricas que quedan no muy lejos de donde se dan la mayoría de los eventos.

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Las parcelas ricas forman, a su vez, sus propios barrios y distritos. Algunos de estos, como ocurre también en el mundo real, se ponen de moda.

Es el caso de Fashion Street, un conglomerado de terrenos ubicados unos cerca de otros en Decentraland, que ha sido el lugar escogido por algunas marcas de ropa para tener sus primeras experiencias en el metaverso.

Esto es lo que explica que hoy en día se paguen ya millones de euros por comprar un terreno en el distrito de la moda de Decentraland. ¿Cuánto costaría hacer lo propio en las zonas comerciales de Madrid, París o Milán?

También se espera que todos los servicios que han surgido para ayudar a la gente a comprar y vender bienes inmuebles en el mundo físico, desde los corredores de bolsa hasta las hipotecas, tengan pronto homólogos virtuales.

9. ¿Es esto una burbuja a punto de estallar?

Aunque tal vez no sea lo más útil, esta pregunta solo se puede contestar con otra pregunta: ¿son las criptomonedas una burbuja?

Quien conozca la respuesta a esta pregunta sabe, en realidad, la respuesta a ambas cuestiones.

Por ahora, lo que se sabe es que ethereum, la criptomoneda que sirve para operar en la mayoría de los entornos virtuales, ha perdido más de un 40% de su valor desde noviembre. ¿Significa esto que no puede remontar y dispararse en los próximos meses? No necesariamente.

Sin embargo, hay que decir que con muchas criptomonedas están sucediendo cosas que no habían ocurrido nunca. 

Si bien hasta hace muy poco tiempo la fluctuación de su valor se daba de manera totalmente independiente al mercado, en los últimos meses se ha comprobado una cierta correlación entre el estado de la economía global y el mundo cripto.

Así, mientras última bajada produce cuando la Reserva Federal se prepara para subir los tipos de interés, muchos analistas recuerdan que fueron precisamente los criptoactivos los que se vieron beneficiados de la hiperactividad de los bancos centrales en los últimos meses.

¿Ha llegado, por tanto, el momento en que, por fin, las criptomonedas tienen un comportamiento parecido al dinero fiduciario y son, por tanto, algo más predecibles?

De nuevo, no necesariamente.

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Por ahora, los expertos señalan que quien quiera invertir en activos como las criptomonedas o los terrenos virtuales debe tener una alta tolerancia a la fluctuación y a la volatilidad.

En otras palabras, se trata de un mercado tan nuevo y desconocido que conviene ser prudentes. 

Por tanto, si quieres invertir en terrenos virtuales, debes considerar en todo caso que estás apostado por una inversión de alto riesgo que depende, fundamentalmente, del éxito de una tecnología que aún está por desarrollar.

Si lo tuyo, por el contrario, son los valores refugio y las operaciones de bajos vuelos, es posible que por ahora los criptoactivos no sean para ti.

10. ¿Es fácil vender terrenos virtuales?

Vayamos ahora a la hipótesis contraria: alguien que ya ha invertido en el mundo virtual y que quiere deshacer posiciones.

Para este caso, todo va a depender del buen ojo que tuviera el comprador en cuestión al elegir en primer lugar su metaverso y, en segundo lugar, el terreno.

Si el activo forma parte de alguno de los metaversos que están ahora de moda ,como Decentraland, Sandbox o Axie Infinity, es más que probable que a este usuario no le cueste demasiado encontrar comprador.

No digamos nada ya si, además, se trata, como hemos explicado antes, de un terreno bien ubicado.

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Pero, ¿qué ocurre si se trata de un terreno que forma parte de un mundo virtual algo más desconocido, como SuperWorld?

Ahí la cosa se pone difícil.

Hasta ahora, solo se han negociado unas 15.000 parcelas en este metaverso, según el monedero ethereum de SuperWorld en OpenSea. Esto significa que, en este mundo virtual, aún quedan muchas zonas bien ubicadas a su precio de salida: unos 0,1 ethereum. 

Existen, por tanto, muy pocos alicientes para adquirir una propiedad a alguien que ya posea una. En este caso, probablemente lo más inteligente sea esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos.

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