Microsoft se enfrenta a un problema de credibilidad y no sólo financiero con la pérdida de JEDI, el contrato multimillonario del Pentágono

Satya Nadella, CEO de Microsoft.
Satya Nadella, CEO de Microsoft.

Reuters

  • El contrato JEDI de mejora de la red en la nube del Pentágono suponía una muestra de confianza del mayor cliente de Microsoft: el Gobierno estadounidense.
  • El Departamento de Defensa de Estados Unidos anunció la semana pasada que cancelaba la exclusividad del contrato.
  • El columnista de Business Insider, Jason Aten, cree que el anuncio supone un golpe a la credibilidad de Microsoft en el campo de la computación en la nube.
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El Departamento de Defensa de Estados Unidos anunció el pasado 6 de julio la cancelación del contrato de mejora de su red en la nube que había firmado en exclusividad con Microsoft.

El contrato de Infraestructura de Defensa Empresarial Conjunta (JEDI, por sus siglas en inglés) pasaba a la historia mientras el organismo estadounidense sugería que buscará un nuevo acuerdo que incluya los servicios de computación en la nube tanto de Microsoft como de Amazon.

La cancelación supone un duro golpe para Microsoft, pero no solo porque pierda los 8.400 millones de euros en 10 años ligados al contrato, sino porque afecta a la credibilidad de sus servicios en la nube.

Historia de un desencuentro

Cuando Microsoft ganó el contrato, en octubre de 2019, fue una sorpresa. Muchos expertos esperaban que el contrato se adjudicara a Amazon Web Services. Incluso a Microsoft pareció pillarle a contrapié el anuncio.

El programa JEDI supuso un voto de confianza hacia Microsoft de su cliente más importante: el Gobierno de EEUU.

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La empresa recibió el encargo de revisar al detalle toda la infraestructura de red en la nube del Departamento de Defensa, a la vez que le suministraba el mayor nivel de ciberseguridad posible.

Amazon no se quedó de brazos cruzados ante la resolución y denunció al Gobierno americano por la adjudicación del contrato.

La empresa entonces dirigida por Jeff Bezos esgrimía que las razones para adjudicar el contrato a Microsoft eran la inquina personal del entonces presidente Donald Trump hacia The Washington Post, controlado por Bezos.

La estrategia de la empresa ha hecho efecto. El Departamento de Defensa ya indicó que la litigación y los retrasos de implementación por parte de Microsoft podían derivar en una reconsideración total del acuerdo.

The Wall Street Journal también informó de que el Pentágono estaba recibiendo presiones del poder legislativo para repartir el contrato entre distintos proveedores, de forma que se gestionaran mejor los riesgos y se minimizaran los retrasos.

Y eso es exactamente lo que ha ocurrido.

El CEO de Microsoft, Satya Nadella.
El CEO de Microsoft, Satya Nadella.

Reuters

Pese a que todavía se espera que Microsoft suministre servicios de la nube bajo un nuevo acuerdo, el anuncio del Departamento de Defensa ha resonado en la empresa aun sin mencionarla —o a su capacidad—: "El Departamento ha determinado que, dados los requisitos cambiantes, el mayor conocimiento sobre la nube y los avances de la industria, el contrato JEDI ya no se ajusta a las necesidades".

No hay dinero que compre la confianza

El motivo por el que la pérdida del contrato supone un duro golpe para Microsoft no es económico. Obvio, 8.400 millones de euros suponen una inyección para el negocio, pero se iban a repartir a lo largo de 10 años.

La división de Microsoft encargada de los servicios en la nube, que incluye a Azure, ha generado 14.300 millones de euros en ingresos tan solo en el segundo trimestre de 2021.

Más importante que el dinero era el hecho de que Microsoft obtenía la validación de un agente externo confirmando que su plataforma de computación en la nube estaba a la par de la de Amazon, que es el líder del mercado.

El Pentágono, que probablemente sea el cibercliente más sofisticado que hay, había escogido a Microsoft por encima de Amazon para rehacer y modernizar su ecosistema tecnológico al completo.

Era un chute de credibilidad para Microsoft.

Ahora, sin embargo, el Departamento de Defensa asegura que Microsoft no va a "satisfacer sus necesidades".

Este punto, unido a la tesitura planteada por Amazon de que Microsoft solo había ganado el contrato gracias a la influencia política de un presidente con tirria a Bezos proyecta dudas sobre la eficacia de Microsoft.

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No es que la gente no confíe en Microsoft. La empresa ya proporciona una extensa cantidad de servicios a millones de clientes corporativos que incluyen al Gobierno de EEUU.

WIndows es el sistema por defecto en la  mayoría de ordenadores que se venden en todo el mundo. Office es el programa de productividad estándar y la mayoría de servicios de email gubernamentales confían en el servidor de intercambio de Microsoft.

En el sector de la computación en la nube, no obstante, Amazon controla prácticamente un tercio del mercado y un buen número de contratos gubernamentales, incluyendo el de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

En comparación, los analistas estiman que Microsoft acapara el 20% del mercado.

Durante los últimos años, Microsoft ha estado contrarrestando la balanza para hacer crecer sus servicios en la nube. Hasta ahora, sus esfuerzos parecen haber surtido efecto. 

Los beneficios de Azure incrementaron un 50% en el último trimestre y casi un 40% del impulso a su división de servicios en la nube se debe a contratos de gran volumen y de larga duración como el JEDI.

Poder ir a un cliente corporativo y decir que el Departamento de Defensa estadounidense usa tus servicios influye mucho en eliminar cualquier duda sobre la firma de un contrato de larga duración.

Esa es la razón de que perder este contrato sea un mayor contratiempo en cuanto a credibilidad.

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