La crisis infla la burbuja del alquiler de habitaciones: "En 2023, vamos a ver pisos compartidos de forma masiva"

Joven vivienda alquiler piso cocina

REUTERS/Stelios Misinas

  • En 2023 la gente no va a poder alquilar pisos y empezará a buscar habitaciones, pero no habrá suficiente oferta.
  • El interés de los inquilinos por las habitaciones compartidas se ha duplicado en el último año.

Vivir de alquiler en España cada vez se parece más a un plan de pizza y colegas en casa: al principio, da la impresión de que habrá para todos, pero no para de apuntarse gente y, al final, no queda más remedio que compartir.

"Antes, la gente vivía con los padres hasta que se casaba, o el salario que ganaba le permitía acceder a la compra. Pero la vida ha cambiado: hoy en día faltan pisos de alquiler, y la demanda es superior a lo habitual", diagnostica Gonzalo Bernardos, profesor Titular y director del Máster Inmobiliario de la Universidad de Barcelona.

El mercado del alquiler recibe hoy en día una oleada de potenciales inquilinos, entre estudiantes, turistas y viajeros de negocios, jóvenes y no tan jóvenes que no pueden permitirse la compra. Pero, ¿qué ocurre cuando la oferta de pisos no crece al ritmo de la demanda?

Lo primero, que el precio se dispara. Entre 2014 y 2019, los alquileres se encarecieron un 50% en España (y más todavía en Madrid y Barcelona), según datos del Banco de España, y desde entonces han seguido subiendo.

Lo segundo es que, si eres inquilino, toca compartir. "En 2023, el producto estrella va a ser el alquiler por habitaciones. La gente no va a poder alquilar pisos y empezará a buscar habitaciones", vaticinaba Bernardos, en la presentación del informe de vivienda de Forcadell con la Universidad de Barcelona.

No, por mucho que se le busque un anglicismo para darle un toque novedoso, compartir piso (o coliving) ya está muy visto. Lo nuevo es que, en los próximos meses, podría darse un boom de personas buscando alquileres compartidos.

La crisis de precios ha estado abriendo un agujero en el bolsillo de los hogares: la vida es más cara, los alquileres siguen subiendo, pero los salarios no le siguen el ritmo, hasta el punto de que hay personas para las que la única alternativa pasa por compartir.

Esta postal se agrava en el caso de los jóvenes, lamenta María Matos, directora de Estudios y portavoz de Fotocasa: "Los jóvenes viven de alquiler por obligación, porque no pueden comprar una vivienda".

En 2020, la demanda de pisos compartidos cayó de manera drástica y se inició la recuperación en 2021 por la vuelta a la normalidad. "Este 2022, en nuestras cifras vemos que la actividad ha aumentado un 6% respecto al mismo periodo del año pasado", constata Ferran Font, director de Estudios de pisos.com.

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"Me bastaba con algo pequeño a las afueras, pero no lo he conseguido"

Es el caso de Laura, que hasta hace unos meses vivía con su pareja. "Al dejar la relación, me planteé buscar piso sola. Dije: tengo casi 30 años y contrato indefinido; es el momento para independizarme. Me bastaba con algo pequeño a las afueras, en la M-40, pero no lo he conseguido".

Cuando comenzó la búsqueda, Laura se dio de bruces con los alquileres de la capital: "Los pisos para una persona rondan los 800 euros, y ni siquiera tienen habitación separada, son oscuros... Eso es más de la mitad de mi sueldo. No me lo podría permitir ni haciendo todos los sacrificios del mundo". Ante la imposibilidad de encontrar algo sola, Laura terminó yéndose a compartir piso con una amiga.

Se duplica el interés de inquilinos por habitaciones compartidas

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 "Está creciendo con fuerza la presión de la demanda sobre el cada vez más reducido stock", explican desde Idealista. En el último año se han duplicado los contactos de potenciales inquilinos a anuncios de habitaciones compartidas: "Al haberse reducido tanto la oferta disponible, se percibe una mayor dificultad de acceso a las habitaciones", añaden.

Como consecuencia, Bernardos calcula que el precio de las habitaciones podría encarecerse entre un 5% y un 10% en 2023.

A la demanda convencional de habitaciones, más centrada en estudiantes y jóvenes, se le sumarán otras personas cuya situación económica ya no les permite seguir viviendo solos. Este cambio vendrá motivado en parte por el frenazo en la creación de empleo.

"En 2023 el mercado laboral no tirará como ahora, y la capacidad de pago de mucha gente no aumentará. Vamos a ver alquileres compartidos de forma masiva. La escasa oferta te echa del mercado y te relega a las habitaciones", augura Bernardos.

También le ocurrió a Sandra. "Vivía en Alcalá de Henares, pero cuando empecé a currar en el centro, tardaba una hora y media de bus en llegar. Decidí que quería venir a Madrid y empezó la búsqueda. Pero ha sido imposible, he tenido que buscar a una amiga para compartir juntas". 

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Vivienda jovenes

"Vivía solo y tuve que meter a un desconocido para poder pagar el alquiler"

Luis es de Mallorca, pero lleva años viviendo en Madrid. En diciembre del año pasado, se mudó a un piso de dos habitaciones en Vallecas, propiedad de la familia de su ex pareja. "Entonces, cobraba algo más de 900 euros, y pagaba 650 euros al mes, y eso que no era un alquiler muy caro para lo que encuentras por la zona", explica.

Pero destinar el 70% del salario a pagar el alquiler no es sostenible, menos todavía si, paralelamente, la inflación no deja de subir, y con ella la factura de la luz o el combustible. "Los meses que he vivido solo ha sido lo que entraba por lo que salía. No podía ahorrar", lamenta Luis, que cada vez que tenía la oportunidad, alquilaba la habitación restante, aunque fuera por pequeñas temporadas, para salir del paso. 

En noviembre, buscó una solución definitiva: "Vivir con desconocidos es una lotería, pero me enteré de que el amigo de una compañera buscaba compartir, y ahora vivimos juntos".

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Alquilar un estudio es un 80% más caro que una habitación 

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"Con el récord de precios que estamos viendo, es lógico que la demanda de compartir vivienda haya aumentado, ya que los sueldos no lo están haciendo", apunta Matos.

Alquilar un estudio es, de hecho, un 79% más caro que una habitación, según datos de Idealista. Si una habitación cuesta de media unos 350 euros en España (más en Madrid o Barcelona), pagar un estudio se va por encima de los 625 euros al mes.

"¿A quién no le gustaría estar en su propia casa con su hijo?"

El 60% de las personas que comparten piso son mujeres emancipadas de unos 32 años, según datos de Fotocasa facilitados a Business Insider España. 

En el caso de Bea, tampoco hubo más remedio, pese a ser madre soltera. "¿A quién no le gustaría estar en su propia casa con su hijo? Pero no puedo", lamenta.

Bea es de Madrid, pero vivía en Valencia por trabajo. Cuando regresó y se encontró con el panorama de alquileres, tuvo que quedarse en casa de su madre. Hace un mes, le salió la oportunidad de un alquiler barato, pero compartiendo con una amiga. Según cuenta, no conoce a nadie que viva solo: "se está moviendo casi todo por habitaciones, porque tengas un poquito de suerte."

"En unos meses me quedaré sola y no sé qué hacer"

Una mujer con mascarilla hace la mudanza a su piso de alquiler en Fuenlabrada (Madrid)

 Paula también convivía en pareja, y ahora ha tenido que buscar compañero, porque no podía permitirse un alquiler en solitario. 

"No me podía permitir un piso sola, ni siquiera un estudio. Pero tampoco podía alquilar habitación fácilmente, porque tengo un perro. Me tocó alquilar un piso grande y buscar compañero de piso, pero  la convivencia no está siendo ideal, y probablemente en unos meses me quede sola. No sé qué hacer", comenta.

Esta situación se agrava en el caso de los jóvenes. El alquiler máximo que podría pagar un joven de entre 16 y 34 años son 321 euros al mes, según datos del Consejo de la Juventud de España. Pero el coste medio real de una vivienda en alquiler ronda los 850 euros. Lo que significa que, un joven que quisiera vivir solo, tendría que ganar 530 euros más al mes (o 6.360 euros más al año), para poder permitírselo.

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"He tenido que irme hasta San Sebastián de los Reyes"

Ana sí que ha podido encontrar un piso en solitario, pero para hacerlo se ha tenido que ir hasta San Sebastián de los Reyes, es decir, fuera de Madrid.

"Cuando vine a Madrid, tenía muy claro que quería vivir sola. Lo que quería compartir ya lo he compartido en otras etapas de mi vida. Pero después de mucho mirar, me di cuenta de que, si no quería compartir, la única opción era irme hasta San Sebastián de los Reyes", explica.

En el último año, los alquileres en San Sebastián de los Reyes se han encarecido un 8%. Pero en Madrid, que ya se erige en una de las ciudades más caras para alquilar, se han disparado un 10,4%, según datos de Idealista.

Ana estaba deprimida: "Yo venía de un pueblito de Andalucía, de levantarme en una casa grande con mucha luz. Llegué a Madrid a un zulo interior por el que pagaba 1.200 euros. Ahora, ese piso cuesta 1.800 euros, es una barbaridad". Ana paga ahora 600 euros por un loft, pero a más de 30 kilómetros de la capital.

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