GSK era el mayor negocio de vacunas del mundo, pero no logró la vacuna COVID-19: un nuevo ejecutivo expone sus planes para llevar al gigante farmacéutico de nuevo a la cima

Phil Dormitzer, líder de vacunas I+D en GSK

GSK

GSK no logró desarrollar su propia vacuna COVID-19, y un antiguo dirigente de Pfizer es ahora el encargado de devolver al gigante farmacéutico británico a la cima. 

A pesar de tener el mayor negocio de vacunas del mundo por ventas en 2020, con 9.500 millones de dólares (unos 9.340 millones de euros, al cambio actual), los dirigentes de GSK dijeron que su propia tecnología de ARN mensajero no estaba preparada para el prime time.

Como informó Business Insider en abril del año pasado, la decepción provocó un éxodo de los líderes e investigadores de vacunas en su centro de investigación de vacunas de Estados Unidos en Rockville, Maryland. El negocio de vacunas de GSK cayó al quinto puesto en 2021, con unas ventas de 9.200 millones de dólares (9.045 millones de euros) y por detrás de Pfizer, BioNTech, Moderna y Merck

Los 3 principales fabricantes de vacunas —Pfizer, BioNTech y Moderna— obtuvieron más de 75.000 millones de dólares (más de 73.700 millones de euros) de ingresos combinados el año pasado solo con sus inyecciones de COVID-19, lo que supone más de 8 veces todo el negocio de vacunas de GSK. 

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Se trata de un cambio drástico en la industria de las vacunas, que durante mucho tiempo ha estado dominada por las 4 grandes farmacéuticas (GSK, Merck, Sanofi y Pfizer), que cuentan con los recursos necesarios para llevar a cabo ensayos clínicos masivos y construir costosas plantas de fabricación. La pandemia permitió a biotecnologías más pequeñas como Moderna y BioNTech desarrollar su tecnología de ARNm, y el resultado ha despertado lo que durante mucho tiempo se ha considerado una parte adormecida y estable de la industria farmacéutica.

Ahora, GSK está recurriendo a Phil Dormitzer, un antiguo ejecutivo de Pfizer, para revitalizar su unidad de investigación de vacunas. El nombre de GSK ha sido durante mucho tiempo sinónimo de vacunas, con una historia de I+D en estas que se remonta a más de un siglo. 

La empresa distribuye cientos de millones de dosis cada año y ha desarrollado las primeras vacunas contra 11 enfermedades, entre ellas la rubéola y la hepatitis A y B. Sin embargo, tras el fracaso en la lucha contra el COVID-19, la capacidad de Dormitzer para recuperar a GSK será fundamental para que la empresa siga siendo líder en este campo, ya que ayuda a dirigir los gastos de I+D de GSK, que el año pasado ascendieron a 6.440 millones de dólares (6.330 millones de euros).

"Esa era una de las principales misiones cuando me contrataron: devolver el liderazgo a las vacunas de GSK", declara a Business Insider Dormitzer, que se incorporó a GSK el pasado mes de diciembre como director mundial de I+D de vacunas.

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Emma Walmsley, CEO de GSK.

Tras 8 meses en el cargo, Dormitzer está en condiciones de centrarse en las vacunas de alta prioridad y buscar fusiones y adquisiciones, mientras la directora ejecutiva, Emma Walmsley, da forma a la "nueva GSK".

En julio, la empresa escindió su división de salud del consumidor, que vende marcas como la pasta de dientes Sensodyne, Advil y Tums, en su propia empresa llamada Haleon. El resto de GSK se centra exclusivamente en los medicamentos y las vacunas. 

Dormitzer desempeñará un papel clave en la empresa reorientada, sobre todo teniendo en cuenta que un puñado de altos ejecutivos de I+D se han marchado recientemente o lo harán en breve, entre ellos el anterior jefe de I+D, Hal Barron, y Sally Mossman, la antigua directora del centro de I+D de Rockville (EEUU).

Dormitzer comenta que las tasas de rotación son altas para las personas con experiencia en vacunas. Como informó Business Insider el año pasado, más de 3 docenas de empleados, muchos de ellos científicos y líderes clave, han abandonado el centro de GSK en Rockville desde que comenzó la pandemia.

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Pero la situación de GSK ha mejorado en los últimos meses, aclara Dormitzer, quien lo atribuye a los recientes éxitos de la empresa, en particular a un resultado positivo en la última fase del estudio de una vacuna contra el virus respiratorio sincitial (VRS).

El VRS se ha convertido en la próxima gran carrera de la industria en materia de vacunas, por detrás del COVID-19. Esta enfermedad respiratoria es responsable de millones de hospitalizaciones cada año, especialmente entre los niños menores de 5 años y los ancianos. Mientras que Sanofi, Pfizer, Merck, Johnson & Johnson y Moderna tienen candidatas a vacunas contra el VRS en estudios humanos, GSK ha sido la primera en informar de una victoria en la última fase del estudio en junio

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El VRS sería una nueva e importante área de crecimiento para las vacunas de GSK, que ve cómo la mayor parte de sus ingresos provienen de su vacuna contra el herpes zóster Shingrix y su cartera de vacunas contra la meningitis y la gripe. En una nota de investigación de junio, el analista de Cowen Steve Scala pronosticó 1.220 millones de dólares (1.200 millones de euros) en ventas en 2027 para la vacuna contra el VRS de GSK.

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La "mayor herramienta de retención de GSK va a ser continuar con esta racha de éxitos que hemos tenido en los últimos 2 meses", afirma Dormitzer, quien también dice que GSK considerará más adquisiciones para reforzar su investigación sobre vacunas. 

En mayo, la compañía adquirió la empresa de vacunas Affinivax, con sede en Cambridge (Massachusetts, EEUU), por un importe de hasta 3.300 millones de dólares (3.245 millones de euros), incluido un pago inicial de 2.100 millones (2.065 millones de euros). Affinivax está diseñando vacunas experimentales contra el neumococo que se dirigen a más tipos de la infección bacteriana que las vacunas actualmente aprobadas.

El objetivo de Dormitzer en materia de fusiones y adquisiciones es aportar tecnologías que permitan a GSK entrar en nuevas áreas de investigación de vacunas, comparte. Por ejemplo, dice estar interesado en las vacunas terapéuticas, o en las inyecciones que combaten una infección o enfermedad existente en el cuerpo en lugar de tratar de prevenirla en primer lugar.

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Vacuna COVID-19 de Pfizer, trabajadora sanitaria

Como director científico de vacunas virales y de ARN de Pfizer, Dormitzer desempeñó un papel de primera línea en la respuesta de la compañía a la vacuna COVID-19, pero el coronavirus no fue su primera respuesta a un brote viral. Este veterano de la industria farmacéutica, con 15 años de experiencia, ayudó a desarrollar vacunas candidatas para el brote de H1N1 en 2009 y el brote de H7N9 en 2013, mientras trabajaba en el gigante farmacéutico suizo Novartis.

"Durante un tiempo, se pensó que la respuesta a una pandemia era algo que se hacía por obligación [y que] no va a tener éxito como negocio", recuerda.

La opinión de las grandes farmacéuticas al respecto ha cambiado con el éxito de las vacunas COVID-19. La vacuna de Pfizer, por ejemplo, registró unas ventas de 36.800 millones de dólares (cerca de 36.200 millones de euros) en 2021, lo que supone más de 4 veces el tamaño de todo el negocio de vacunas de GSK. Pfizer prevé unos ingresos de 32.000 millones de dólares (casi 31.500 millones de euros) en 2022 con su vacuna COVID-19.

"Estar preparado para las pandemias no solo es un imperativo de salud pública, sino que también es un buen negocio, aunque sea una especie de negocio en auge", sostiene Dormitzer. 

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El equipo de GSK lleva años trabajando en la tecnología de ARNm autoamplificado, apodada SAM. La empresa tuvo acceso a la plataforma cuando adquirió el equipo de vacunas de Novartis en 2015. Dormitzer está familiarizado con la tecnología; ayudó a desarrollar y probar SAM mientras estaba en Novartis de 2007 a 2015.

Sin embargo, cuando comenzó la pandemia, los dirigentes de GSK decidieron que SAM no estaba preparada para el momento estelar. Dormitzer apunta que está de acuerdo con esa decisión, añadiendo que SAM "necesita más trabajo" para producir de forma consistente a escala.

El año pasado, GSK inició un pequeño estudio en humanos para probar una candidata a vacuna COVID-19 basada en SAM. Aunque un portavoz de la empresa dijo anteriormente que GSK esperaba tener datos el pasado otoño, todavía no se han hecho públicos los datos clínicos.

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Dormitzer no dice si ha visto resultados clínicos, pero describe la SAM como una "tecnología más complicada" que el ARNm tradicional y reconoce que el programa probablemente no tendrá mucho impacto en esta pandemia. No comparte si la empresa tiene previsto avanzar en el programa COVID-19 SAM en estudios adicionales. 

GSK también ha estado trabajando con el especialista alemán en ARNm CureVac en una vacuna COVID-19 de nueva generación, después de que el programa de primera generación de CureVac fracasara en un estudio a gran escala. Sin embargo, este esfuerzo aún no ha dado resultados significativos, ya que las empresas iniciaron un estudio de fase uno este mes de marzo y los resultados iniciales se esperan para la segunda mitad de 2022, casi 2 años después de que las vacunas contra la COVID-19 de Pfizer y Moderna se pusieran a disposición del público.

A pesar del retraso, Dormitzer afirma que tiene "bastante confianza en la capacidad de respuesta a las pandemias" de GSK. Está invirtiendo más en su propia investigación sobre vacunas de ARNm, calificando esta tecnología genética de "muy importante" para ellos a largo plazo y de "claro objetivo" para la empresa.

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