La vacuna de AstraZeneca nació como una de las más prometedoras para acabar con la pandemia, pero se ha convertido en un imán para las polémicas: qué ha pasado exactamente

Un sanitario muestra una dosis de la vacuna de AstraZeneca y Oxford.

REUTERS/Massimo Pinca

  • La vacuna de AstraZeneca no solo fue la primera en anunciar que llegaría al mercado en 2020, sino que también se presentó como una opción más barata que los competidores.
  • Desde el primer momento se perfiló como una de las vacunas decisivas para acabar con la pandemia a nivel global. Pero en las últimas semanas ha enlazado un sinfín de polémicas que han menguado su reputación entre la población.
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AstraZeneca no descansa de polémicas. 

La farmacéutica anglosueca ha vuelto a tener que dar explicaciones sobre la eficacia de su vacuna después de conocerse que habría podido usar datos desactualizados para su último ensayo. 

Además, la aparición de 30 millones de dosis acumuladas misteriosamente en una planta italiana y descubiertas por el Gobierno del país ha hecho escalar la tensión que la farmacéutica vive con Bruselas desde el inicio de la pandemia. 

La compañía, que en su momento parecía tener la clave para terminar con la pandemia, se encuentra ahora en el medio de un conflicto político entre Reino Unido y la Unión Europea y tendrá que luchar por recuperar la confianza tras numerosas controversias. 

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De la vacuna más prometedora contra la pandemia a un imán para los conflictos

La vacuna de AstraZeneca no solo fue la primera en empezar a anunciar que llegaría al mercado en 2020. También ofrecía un mayor número de vacunas por un precio significativamente menor que el de sus competidores. 

Desde todos los puntos de vista, la vacuna parecía ser una de las mejores apuestas para acabar con el coronavirus. Hasta que surgieron las polémicas. Sin embargo, los expertos reivindican que la vacuna es tan potente como prometía y que muchas de las controversias se han debido a la inexperiencia en la fabricación de vacunas y a una mala gestión de comunicación. 

"Cuando algo va mal con un producto, rara vez se trata sólo de un problema de comunicación, pero ese parece ser el caso de la vacuna de AstraZeneca", expone John Doorley, profesor asociado de comunicación estratégica en la Universidad de Elon y antiguo director de comunicación corporativa de Merck, a Financial Times

"Los datos disponibles demuestran que tienen una gran vacuna y que la ofrecen de una forma cívicamente responsable, pero parece que las prisas por satisfacer las legítimas presiones de comunicación del mercado de valores y de los funcionarios de salud pública han llevado a cometer algunos errores". 

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De hecho, aunque las tensiones con los Gobiernos no hacen más que aumentar, parece que los inversores mantienen la confianza en la compañía. 

Mike Fox, gestor de fondos y responsable de inversiones sostenibles en Royal London Asset Management, que además es uno de los 20 principales accionistas de la compañía, califica a la empresa y a Soriot como "heroicos", según Financial Times. 

"Es importante entender que, ahora mismo, está frente al punto máximo de calor y tensión", dice. "Sería mucho mejor pensar en cuál será la reputación dentro de dos años y nuestra opinión es que se convertirá en la vacuna dominante". 

¿Cómo se hizo AstraZeneca  con la vacuna de la Universidad de Oxford? Parece que con mucho dinero y comprometiéndose a vender sin ánimo de lucro. 

En un primer momento, los derechos para desarrollar y fabricar la vacuna eran propiedad de Vaccitech, una compañía fundada por la profesora Sarah Gilbert y Adrian Hill, ambos investigadores a cargo de la vacuna, tal y como resume Sky.

Los científicos abandonaron la empresa para centrarse en la investigación en la Universidad y pronto quedó claro que necesitarían un socio para liderar el proceso de fabricación y comercialización. 

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Tras negociaciones con varios socios potenciales Vaccitech devolvió los derechos a la universidad, lo que permitió a Oxford firmar un trato exclusivo con AstraZeneca.

La farmacéutica pagó a la universidad una cuota inicial de 10 millones de dólares (unos 8,5 millones de euros) y ha prometido otros 80 millones de dólares (unos 67,9 millones de euros) en concepto de "pagos por hitos".

AstraZeneca sólo obtendrá beneficios cuando el COVID-19 no esté ya causando una situación de crisis y la universidad  recibirá unos royalties del 6% sobre las ventas de vacunas, mientras que Vaccitech recibirá el 24% de esos derechos.

La eficacia de la vacuna ha sido puesta en duda, y los últimos datos actualizados rebajan mínimamente la cifra 

Los datos publicados por AstraZeneca y la Universidad de Oxford aseguraban que la vacuna era un 79% efectiva frente a casos sintomáticos y un 100% contra graves y mortales. 

Sin embargo, la farmacéutica ha actualizado la información con datos adicionales aclarando que la eficacia es de un 76% después de que una publicación de la Junta de Monitoreo de Datos y Seguridad de Estados Unidos señalara que existía la preocupación de que hubiera "información desactualizada" o una "vista incompleta" de los resultados. 

Para adultos de más de 65 años, especifican, la eficacia es de hasta un 85% —con intervalos de confianza de entre 58% y 95%. Mientras que, frente a hospitalizaciones graves y la muerte, es un 100% eficaz. 

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Para, Hassan Vally, profesor de epidemiología de la Universidad La Trobe en Australia, la diferencia entre los porcentajes no es significativa, según asegura a The Guardian.

A esto se le ha sumado la información de que AstraZeneca no es eficaz contra la variante sudafricana, algo muy perjudicial para la compañía en un momento en el que todos los expertos advierten de que la lucha contra la pandemia depende del éxito para controlar las variables. 

Las dosis encontradas en una planta de Italia llevaron al extremo el conflicto con la Unión Europea 

Recientemente, AstraZeneca confirmó a las autoridades europeas que no espera cumplir con el suministro de 100 millones de dosis importadas desde terceros países que se comprometió a traer. 

AstraZeneca ahora estima que podrá suministrar unos 100 millones de dosis a la UE en los 6 primeros meses de 2021, una cifra considerablemente inferior a los 270 millones pactados inicialmente.

Los retrasos han causado tensión con Bruselas, que ha exigido explicaciones a la compañía y ha dudado de la voluntad de AstraZeneca para cumplir con lo prometido. 

"Es hora de que el Consejo de Administración de AstraZeneca ejerza su responsabilidad y haga lo necesario para cumplir sus compromisos", dijo en Twitter Thierry Breton, comisario de la UE para el Mercado Interior. 

Breton dirige un equipo encargado de que aumente la capacidad de producción de vacunas que advirtió que la compañía estaba produciendo más dosis de las esperadas sin que se vieran las dosis, revela El Confidencial.

Sin embargo, también sabían que las dosis no estaban siendo exportadas gracias al férreo control que la UE mantiene. “Estaban siendo acumuladas en algún lugar”, explican las fuentes de El Confidencial. 

El Gobierno italiano acabó inspeccionando la planta de Agnani y encontró los 30 millones de dosis almacenadas. 

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El descubrimiento ha disparado el conflicto entre la Unión Europea y AstraZeneca, ya que la UE no se cree que la explicación de la compañía que asegura que la una parte iba a destinarse a la Unión Europea y 13 millones a la Alianza Covax. 

Las dosis que iban a COVAX terminarán allí, pero la UE ha asegurado que el resto se mantendrá en la región, aunque se sospecha que han podido ser fabricadas en una planta de Países Bajos que todavía no tiene licencia para funcionar. 

Reino Unido como agente clave 

La ministra de Industria francesa, Agnes Pannier-Runacher, fue contundente esta semana: Soriot (el CEO de AstraZeneca) “está en el banquillo y él lo sabe”, según ha informado Forbes. 

Las duras declaraciones revelan al punto al que ha llegado la tensión entre Bruselas y la UE a raíz de los retrasos en los suministros. 

La situación ha enfrentado a Bruselas de forma directa con Reino Unido, ya que la CE ha puesto en marcha un mecanismo para vetar las exportaciones de vacunas de la UE. 

Ursula Von der Leyen, presidenta del organismo, ha señalado de forma directa a Reino Unido, asegurando que quiere ver "reciprocidad y proporcionalidad en las exportaciones y estamos dispuestos a utilizar cualquier herramienta que necesitemos para conseguirlo".

Por su parte, el ministro de Sanidad británico, Matt Hancock, ha rechazado el posible veto advirtiendo de que Reino Unido sí contemplaría una cláusula de "exclusividad" para la entrega de dosis, por lo que tendría prioridad sobre los contratos que la compañía ha filtrado con la UE. según informa Europa Press.

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La diplomacia está en marcha para evitar el veto y la Comisión Europea y el Gobierno británico emitieron el miércoles un comunicado conjunto en el que aseguraron estar trabajando para encontrar una "relación beneficiosa" para las dos partes. 

La desconfianza hacia la vacuna ha sido alimentada por los conflictos políticos, las restricciones de edad y la paralización de la administración de las inyecciones por posibles efectos secundarios 

Otro obstáculo a la administración de la vacuna de AstraZeneca es que ha sido aprobada con restricciones en varios países europeos después de que Alemania advirtiera de que la evidencia para los mayores de 65 años no era sólida.  

Aunque la Agencia Europea del Medicamento decidió finalmente aprobar la vacuna para todos los mayores de 18 años, cada país tiene derecho a hacer sus propias recomendaciones. 

Sin embargo, los datos del mundo real generados por el despliegue de la vacuna en Reino Unido demostraron que tanto la vacuna de AstraZeneca como la de Pfizer tienen una eficacia superior al 80% en la prevención de hospitalizaciones en mayores de 80 años tras una sola inyección.

Aun así, alimentó las declaraciones de dirigentes, como el presidente francés, que aseguró que la vacuna no funcionaba para mayores, y que han contribuido a generar un clima de desconfianza hacia la vacuna. 

Por otro lado, la eficacia de la vacuna de AstraZeneca es menor a la de las de ARN mensajero y algunos países están observando que las personas no acuden a vacunarse cuando se enteran de que la vacuna que van a recibir es la de la farmacéutica británica. 

En España, las consejerías de Sanidad también están estos días recordando que no se puede elegir vacuna ante la resistencia a ponerse la de AstraZeneca. 

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La situación se ha visto empeorada por la paralización temporal de la administración de las dosis en la gran mayoría de países europeos debido a sospecha de riesgo de trombos. Aunque la EMA ha concluido que la vacunación es segura y España ya ha reanudado la inmunización, los expertos están preocupados por el efecto disuasorio. 

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Hasta la fecha, Pascal Soriot, CEO de la farmacéutica, era uno de los líderes más valorados de la industria gracias al cambio de ritmo que imprimió en la compañía cuando se puso al frente en 2012. 

Algunos auguraban el fin de la empresa y el CEO consiguió sacarla a flote apostando por la investigación y asumiendo riesgos calculados. 

La estrategia de Soriot dio resultado: desde que asumió el liderazgo las acciones han obtenido un rendimiento anualizado del 13,8%, superando el 11,55% del índice MSCI World Pharmaceuticals and Biotechnology, explica Forbes

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A pesar de no tener experiencia en el desarrollo de vacunas y de que la estadounidense Merck estaba interesada también en la inyección, la Universidad de Oxford optó por AstraZeneca por su compromiso de distribuirla sin ánimo de lucro en los países de menores ingresos. 

Sin embargo, no está saliendo indemne de la crisis sanitaria. Las acciones de AstraZeneca han caído 19% desde los máximos del verano pasado, según Forbes. 

A pesar de todo, la compañía ha salido reforzada de la pandemia. AstraZeneca ha revelado recientemente que sus beneficios anuales se han duplicado con creces respecto a ejercicios anteriores, con unos beneficios antes de impuestos de 3.920 millones de dólares (unos 3.328 millones de euros). 

En todo caso, según apuntan docenas de expertos, y a la vista del desigual ritmo de vacunación entre los países más ricos y los más desfavorecidos, todavía queda un largo camino para el fin de la pandemia. Y ahí, el papel de AstraZeneca dentro de una campaña de vacunación mundial casi sin precedentes, quizás termine siendo muy distinto al que tiene ahora mismo. 

El tiempo, y sobre todo las vacunas, definirán la importancia real de una compañía que actualmente se encuentra en el inicio de una misión por la que podría pasar a la historia de la humanidad.

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