Por qué el coronavirus está siendo tan difícil de contener

  • Hagamos memoria: a finales de 2019, se detectó una nueva cepa del coronavirus en humanos, una enfermedad que ahora conocemos como COVID-19.
  • El virus se propagó rápidamente y está demostrando ser difícil de detener y de frenar. Hay muchos problemas a la hora de detener u nuevo virus, como las similitudes en los síntomas que a menudo muestran otras enfermedades.
  • Pero la detección precisa, la contención, los medicamentos y las vacunas jugarán un papel importante a la hora de asegurar que esto no se convierta en una pandemia mundial.
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Esta es la transcripción del vídeo.

A finales de 2019, una nueva cepa del coronavirus se detectó en humanos en cuestión de unas pocas semanas. Este “nuevo” virus se ha propagado rápidamente, ha cerrado aeropuertos, ha puesto en cuarentena cruceros y ha dañado la economía mundial. Y el brote también ha provocado temores en Wall Street. El Dow Jones se desplomó más de mil puntos el lunes pasado. Ahora sabemos que hay casos confirmados en más de 35 países, 
 
25 de febrero de 2020. Cerca de 80.000 personas han visto afectadas y más de 2.700 personas han muerto. Y ahora estamos al borde de declarar una pandemia. ¿Se le puede parar los pies al COVID-19
 
Los virus son la entidad biológica más abundante de la Tierra, y la mayoría de ellos son al menos 33.000 veces más pequeños que un guisante. Son pequeños y simples elementos hechos de material genético encapsulados en una cáscara de proteína y capaces de sobrevivir solo cuanto están dentro de otra célula viva. Pero el hecho de ser parásitos microscópicos no les impide hacer un gran daño. El ébola, el SIDA, la gripe y, por supuesto, la cepa del coronavirus de 2019, todos han sido causados por un virus. 
 
Aquí puedes ver cómo un virus entra en una célula viva. A veces, se replica, mata la célula y se propaga. Tu sistema inmunológico intenta proteger tu cuerpo, y en muchos casos suele tener éxito. Pero a veces el virus gana, superando a tu sistema inmunológico, lo que puede provocar una enfermedad y a veces, incluso la muerte. Entonces, ¿cómo detenemos este nuevo virus? Bueno, los dos primeros pasos son cruciales: son la detección y la contención. La detección es extremadamente difícil cuando se trata de un nuevo virus. Eso es porque los síntomas a menudo se parecen a los de otras enfermedades.
 
Stephen Morse:  Muchos de ellos son enfermedades parecidas a la gripe. Así que la respuesta depende en parte de si el facultativo utiliza un método clínico y siente que hay algo que es un poco diferente. 
 
Una vez que los médicos determinan que están ante algo nuevo, el siguiente paso es descubrir la secuencia genética del virus. Esto es clave. La secuencia genética se utiliza para crear kits de prueba para la detención del virus. Así, los profesionales de la salud pueden asegurarse de que los nuevos pacientes tienen un virus específico en lugar de, por ejemplo, la gripe común. Pero encontrar esa secuencia puede llevar un tiempo. Cuando estalló el Sars en 2003, tardaron más de cuatro meses. Los científicos han acelerado el proceso y en el caso del nuevo coronavirus de 2019, la secuencia se publicó aproximadamente una semana después de los primeros casos, obteniendo después el kit de prueba. 

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Sacar miles de estos tan rápido no es fácil. E incluso cuando los kits están disponibles, usarlos puede traer complicaciones. Por lo general, estas pruebas dependen de la producción del laboratorio, lo que lleva un tiempo, y en el caso de la irrupción del  COVID-19, algunos de los kits enviados a Estados Unidos no funcionaron como se esperaba y dieron resultados no concluyentes en lugar de un positivo o un negativo. Pero esto es solo el principio después de la detección, la contención es vital. Una vez se introduce en la población humana los virus pueden propagarse fácilmente. Y los virus tienen formas muy diferentes de propagarse. 
 
El VIH, por ejemplo, viaja a través de ciertos fluidos humanos, como la sangre o el semen. El Zika se transmite mediante las mordeduras de los mosquitos. Y otras infecciones virales como la influenza o el COVID-19 se transmiten mediante el sistema respiratorio humano, normalmente en forma de tos o estornudos, lo que explica porqué ha sido tan importante cancelar los grandes eventos, poner en cuarentena a las ciudades, aislar y tratar a los individuos que se cree que están infectados. 
 
Es el caso de las cuarentenas que ha provocado el COVID-19, cuarentenas que podrían haber limitado la propagación de la enfermedad, pero no la detuvieron, en parte porque el virus no muestra síntomas hasta 14 días después de la infección, aunque todavía puede ser transmisible durante todo ese tiempo, y es crucial que las ciudades se cierren durante 3 semanas tras la primera detección. De hecho, el alcalde de Wuhan afirmó que cerca de 5 millones de personas habían abandonado la ciudad durante ese breve periodo. Así que, mientras el COVID-19 va camino de tener el impacto del SARS de 2003 y desparecer, los expertos están preocupados de que esto no sea finalmente así. Lo que nos lleva a dos líneas de investigación clave: defensa y vacunas. Múltiples grupos están desarrollando vacunas que podrían limitar notablemente el efecto del COVID-19, si no, detenerlo por completo. Y la Organización Mundial de la Salud está probando también medicamentos que combaten el VIH y el ébola. 
 
Stephen Morse: Obviamente requiere tiempo, y paciencia el aumentar la producción y las vacunas. Incluso una vez que se tiene al candidato adecuado para la vacuna, el escalado y el despliegue es un proceso lento. 
 
Narrador: Las vacunas tienen que pasar por estrictos procesos de prueba y aprobación, que pueden llevar meses. Y los virus son conocidos por cambiar y adaptarse, lo que hace difícil determinar una vacuna concreta. Por ejemplo, los investigadores todavía desarrollaban vacunas para el Zika en 2019 años después de un brote causara estragos en 2016. Así que, mientras los científicos tratan de mantenerse a la vanguardia de esta guerra contra el COVID-19, desarrollan una vacuna y la hacen pasar todas las regulaciones, podría estallar una pandemia. 
 
Stephen Morse: Podría extenderme mucho más, quizás con el tiempo se acabará convirtiendo en algo más parecido a la gripe estacional o como virus que vemos en especies animales. Lo desagradable es que no lo podemos decir a día de hoy. 
 
Esto puede sonar un poco alarmante, pero no hay necesidad de entrar en pánico. La tecnología moderna y las investigaciones posteriores están mucho mejor preparadas que las de cualquier brote pasado. Y si la gente se mantiene alerta, se pone en cuarentena cuando se le diga y recibe el tratamiento correcto, el COVID-19 puede ser detenido.

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