Una investigación sobre el daño pulmonar de los fallecidos por el coronavirus podría arrojar luz al misterio del COVID-19 persistente

Enfermera al frente del COVID-19.

REUTERS/Fabrizio Bensch

  • EL 87% de los pacientes que superan la enfermedad del nuevo coronavirus sufren un "COVID prolongado" con la persistencia de al menos un síntoma. 
  • El daño pulmonar estudiado en fallecidos con COVID-19 puede ser una evidencia de las secuelas que deja la enfermedad. 
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Los daños y restos de SARS-CoV-2 en los pulmones de los muertos con COVID-19, explican en gran medida cómo actúa a largo plazo la enfermedad

El 87% de los pacientes recuperados reportan al menos un síntoma persistente, de acuerdo con los hallazgos publicados en JAMA y British Medical Journal

La mayoría de estos sufre un "COVID prolongado" protagonizado por fatiga y dificultad para respirar. Aunque el nuevo coronavirus puede dejar también secuelas neurológicas y cardiovasculares

Ahora, un estudio subvencionado por el King's College London (Reino Unido), con el apoyo de European Research Council (ERC) y British Heart Foundation, corrobora que la persistencia de las células infectadas podría ser la clave del síndrome poscoronavirus.

"Una de las razones por las que hay casos de COVID prolongado es que hay una gran destrucción (del tejido) pulmonar. Incluso si alguien se recupera de COVID, el daño que hace podría ser masivo", afirma a Reuters Mauro Giacca, profesor de King's College London, codirector de la investigación, quien asegura que podría persistir hasta durante meses.

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Los investigadores, que han publicado en abierto el estudio en The Lancet, han analizado 41 muestras post-mortem de fallecidos con COVID-19 en el Hospital Universitario de Trieste de Italia entre febrero y abril de 2020. 

En ellos, corroboraron que sus pulmones quedaban irreconocibles con un daño alveolar masivo —sobre todo en contagiados que estuvieron en cuidados intensivos durante mucho tiempo—. 

Es decir, más allá de la infección viral persistente, la disfunción endotelial y la trombosis pulmonar, persisten células dimórficas en el pulmón —anormalmente grandes y con muchos núcleos—. 

"Los hallazgos indican que COVID-19 no es simplemente una enfermedad causada por la muerte de células infectadas por el virus [SARS-CoV-2], sino que probablemente sea la consecuencia de que estas células anormales persisten, durante largos períodos de tiempo, dentro de los pulmones", explica. 

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Asimismo, los investigadores descubrieron una extensa coagulación de las arterias y venas pulmonares, y células positivas al virus. Pero no se hallaron signos evidentes de infección viral en otros órganos

"Además del pulmón, no pudimos detectar signos evidentes de una posible replicación viral en otros órganos, incluidos el cerebro, el hígado, el corazón y los riñones", concluyen los autores del estudio

Sin embargo, otras de las observaciones más relevantes hasta la fecha, relacionada con la afección del SARS-CoV-2, evidenció que este podía invadir y afectar al cerebro, provocando unos de los síntomas que más asustan a los científicos

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