Los grandes ensayos de vacunas contra el coronavirus en niños ya están en marcha: esto es lo que los científicos quieren saber

Varios niños y niñas levantan la mano en clase.

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  • Las vacunas de coronavirus no han sido aprobadas para los niños, ya que los ensayos clínicos no incluyeron a menores. 
  • Sin embargo, a medida que avanza la inmunización y que aparecen nuevas cepas, crece el interés por poder vacunar también a este grupo de edad. 
  • Algunas farmacéuticas han iniciado ya las pruebas con menores: esto es todo lo que los científicos quieren saber. 
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España cuenta ahora mismo con 4 vacunas en cartera para luchar contra el coronavirus: Moderna, Pfizer, AstraZeneca y Johnson & Johnson. 

Ninguna de las 4 puede usarse en niños,  ya que los ensayos clínicos en los que se evaluó la seguridad y eficacia del candidato no incluyeron a menores. 

Hasta la fecha, el virus parecía no afectar con la misma gravedad a los menores y se cree que quizá tampoco lo transmiten con la misma frecuencia que los adultos, por lo que los niños nunca han sido un grupo prioritario en la estrategia de vacunación. 

Sin embargo, la aparición de nuevas variantes que se desconoce cómo afectan a cada grupo y la aceleración de la inmunización en países que esperan alcanzar la inmunidad de rebaño en verano, han puesto el foco en los menores para saber qué pasará con ellos. 

Las grandes farmacéuticas ya han empezado a probar sus candidatos en los niños, aunque los organismos reguladores están advirtiendo de que tendrán que atravesar todo el proceso regulatorio de nuevo. 

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El doctor Anthony Fauci, principal asesor del gobierno de Estados Unidos en la pandemia de coronavirus, ha estimado que los niños podrán empezar a vacunarse a principios de 2022.

Ahora que los ensayos clínicos en niños ya están en marcha, esto es todo lo que los científicos quieren saber, según informa Nature. 

¿Hay que vacunar a los niños? 

Los niños no suelen enfermar gravemente de COVID-19 y las muertes en este grupo de edad son muy infrecuentes. 

Sin embargo, sí que pueden enfermar y transmitirlo y, en algunos casos muy extraños, pueden desarrollar un síndrome inflamatorio tras pasar la enfermedad, incluso aunque la enfermedad haya sido leve. 

"Estoy cansado de ver niños enfermos. Quiero verlos protegidos", dice James Conway, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas e investigador de vacunas en la Universidad de Wisconsin-Madison a Nature. 

"Si realmente queremos volver a la normalidad, tenemos que conseguir la inmunidad colectiva en todos los grupos que pueden contribuir a la transmisión", añade Conway.

Además, la aparición de nuevas variantes que se propagan más rápido y el aumento de población adulta vacunada va a hacer que los menores se conviertan poco a poco en los principales responsables de la transmisión. 

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La vacunación de los niños también repercutirá en una mayor protección para el resto de la población. 

Hasta que todos se vacunen, niños incluidos, no dejará de existir un "riesgo significativo de un resurgimiento" del virus, ha declarado John Edmunds, parte de un grupo asesor científico del gobierno británico.

Además, inmunizar a los niños también supondrá una mayor protección para los adultos y sobre todo para las personas mayores que entren en contacto con estos. 

“No puedo imaginar cómo podríamos esperar la erradicación del virus, salvo que estemos dispuestos a inmunizar a la mayoría de la población”, advierte Stanley Plotkin, inventor y desarrollador de varias vacunas para otras enfermedades, según recoge The Guardian.

"Vacunar a los niños en un contexto en el que la mayoría de la población está inmunizada podría ayudar a frenar cualquier posible transmisión y evitar tener reservorios del virus", afirma también Salvador Peiró, experto en Salud Pública, a El Periódico.

¿Cómo funcionarán los ensayos en niños?

En cierto modo, los ensayos de vacunas en niños menores de 12 años serán una repetición de los primeros ensayos en adultos. 

Los primeros en recibir la vacuna serán adolescentes y las farmacéuticas irán bajando gradualmente la edad en la que se prueba la vacuna. 

Pfizer, que estaba probando su vacuna en niños mayores de 12 años, ya ha lanzado un nuevo ensayo clínico en el que probará la inyección en menores desde los 6 meses. 

Las primeras de la lista han sido un par de gemelas de nueve años que recibieron su primera dosis el pasado miércoles en la universidad de Duke. 

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La clave de los ensayos clínicos en niños es la dosis. En el ensayo de Pfizer, por ejemplo, se probarán 3 dosis distintas (10, 20 y 30 microgramos) en 144 niños de todo el mundo. Los adultos, por su parte, reciben 2 dosis de 30 microgramos con 21 días de diferencia. 

Los investigadores dividirán a los participantes en tres grupos de edad: de  5 a 11 años, de 2 a 4 y de 6 meses a 2 años. Con esto en mente, observarán los posibles efectos secundarios y el nivel de anticuerpos generados por cada dosis. 

Tras elegir la dosis más segura y eficaz, el ensayo se extenderá a 4.500 niños: dos tercios recibirán la vacuna y a un tercio se le suministrará el placebo. 

Los resultados de esta prueba no se esperan hasta la segunda mitad de 2021, mientras que Stéphane Bancel, CEO de Moderna, ha explicado que los datos del suyo no estarán disponibles hasta 2022. 

¿Responderán los niños y los adultos de forma diferente a las vacunas COVID-19?

El sistema inmunitario de los niños está repleto de células que no han visto patógenos, por lo que tienden a producir una fuerte respuesta inmunitaria a las vacunas, explica Donna Farber, inmunóloga de la Universidad de Columbia en Nueva York a Nature.

Pfizer ya tiene los primeros resultados de su ensayo en niños de entre 12 y 15 años, que revelan que las dosis estándar provocan niveles sustancialmente más altos de anticuerpos bloqueadores del virus que los niños de 16 a 25 años de los ensayos anteriores. 

Farber se pregunta si los niños aún más jóvenes obtendrán la misma respuesta inmunitaria con una dosis menor.

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Lo que preocupa a los investigadores es que una fuerte respuesta inmune también suele implicar más posibilidades de desarrollar efectos secundarios. Esto ya se está viendo en la vacunación en la población adulta, donde los jóvenes parecen más propensos a experimentar efectos adversos que los más mayores.

"Lo achacamos a que el sistema inmunitario de los jóvenes es mucho más reactivo. Los mayores tienen lo que se llama inmunosenescencia, un sistema inmunitario que con la edad va funcionando algo menos y por tanto no responde a la vacuna de la misma forma", explica la inmunóloga y profesora de la Universidad Internacional de La Rioja, Carmen Álvarez-Domínguez, a El Independiente.

Los investigadores tendrán que encontrar un equilibrio entre desencadenar una fuerte respuesta inmunitaria en los niños y minimizar los efectos secundarios que conlleva. 

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Por otro lado, a medida que las vacunas COVID-19 se prueben en niños cada vez más pequeños, los investigadores querrán asegurarse de que no interfieren con la inmunidad generada por las vacunas infantiles habituales, advierte también Beate Kampmann, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas y directora del Centro de Vacunas de la London School of Hygiene & Tropical Medicine, a Nature.  

¿Cómo sabrán los investigadores si las vacunas son eficaces en los niños? 

En los ensayos clínicos en adultos, se compararon las tasas de enfermedad entre los grupos de placebo y los que habían recibido una vacuna para determinar la eficacia de la vacuna. 

Sin embargo, esta podría ser una estrategia poco eficaz en el caso de los niños, ya que es posible que no haya suficientes infecciones sintomáticas como para sacar conclusiones definitivas. 

Kawsar Talaat, médico especialista en enfermedades infecciosas y científica especializada en vacunas de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg de Baltimore señala a Nature que tiene más sentido observar los marcadores inmunológicos después de la vacunación: "Si vemos que las respuestas inmunitarias pediátricas son iguales o mejores que las que vimos en los adultos, podemos inferir que la vacuna será eficaz". 

Tanto el ensayo de Moderna como el de Pfizer-BioNTech incluyen dichos marcadores como sus principales medidas de éxito.

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