• A medida que el COVID-19 se ha ido expandiendo por todo el mundo, los diferentes países afectados han ido evolucionando de manera parecida, aunque dispar en algunas ocasiones.
  • La clave está en cómo implementan el confinamiento y la distancia social, las pruebas que realicen y el rastreo de contactos. Países como Corea del Sur pudieron reducir el tamaño de su brote de coronavirus y aplanar significativamente su curva al tomar medidas de manera inmediata. 
  • Pero los países que no comenzaron a hacer prueba inmediatamente han tenido, a la larga, más dificultades a la hora de reducir el número de nuevos casos de coronavirus.
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Narrador: este gráfico muestra el número de casos reportados diariamente de COVID-19 en 10 países. Mientras que algunos países han sido capaces de ir aplanando la curva, otros han experimentado un crecimiento exponencial. Incluso cuando se ajusta a cada población, algunas de estas curvas se ven muy diferentes unas de otras. Los informes han atribuido estas diferencias a tres factores clave: el aislamiento de los casos, las pruebas y el seguimiento de los casos

Así que, para entender mejor cómo cada medida afecta a la curva, hemos decidido comparar estos cuatro países y sus diferentes reacciones. ¿Por qué Corea del Sur tiene una curva en forma de campana mientras que Estados Unidos tiene una pendiente tan pronunciada?

Vamos a acercarnos un poco más a cada caso, empezando por China, el primer país afectado por el virus. Aquí está la curva de China, la crisis comenzó mucho antes de que estos números llegaran a su punto máximo. El 31 de diciembre, China informó a la Organización Mundial de la Salud que estaba tratando docenas de casos de neumonía. Una semana después, se identificó el nuevo tipo de coronavirus y se secuenció el genoma.

Más tarde ese mismo mes, China aisló Wuhan, la ciudad donde se creía que se había originado el virus. Luego se amplió el aislamiento a 36 millones de personas. Y, durante todo este tiempo, China estuvo construyendo hospitales de emergencia y desarrollando kits de pruebas rápidas. A mediados de febrero, más de 700 millones de personas fueron sometidas a restricciones de movimiento o a cuarentena. Y para finales de marzo, China había realizado más de 320.000 pruebas de coronavirus e intentaba rastrear cada uno de los más de 80.000 casos detectados. 

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Después de un gran brote, fue capaz de aplanar la curva hasta el punto en que, a principios de este mes China reabrió Wuhan, más de 10 semanas después del inicio del cierre y más de 12 semanas después de que informaran de los primeros casos. Su curva es única, y eso pude ser porque fue el primer país que se enfrentó al virus y la falta de información pública y de medidas tempranas permitió que el virus se propagara. Las eventuales medidas de bloqueo se tomaron fueron particularmente drásticas, pero mientras tanto, el virus ya se había propagado a otros países

Un país normal en particular tiene una curva que se ve muy diferente a la de la mayoría. Corea del Sur comenzó a desarrollar pruebas del COVID-19 antes de su primer caso confirmado. El país había puesto en marcha procedimientos para gestionar un brote después de tratar con el MERS en 2015, y tenía una metodología de pruebas lista incluso antes de que se hubiera identificado el nuevo coronavirus. 

A principios de febrero, la primera prueba de Corea del Sur fue finalmente probada, y utilizó un extenso rastreo de contactos para identificar el viaje de cada caso confirmado, hasta detalles como el número de asiento de una persona o en qué parada se bajó del autobús. Los datos se publicaron en Internet de forma anónima para que la gente pudiera comprobar si habían entrado en contacto con algún caso confirmado. Esto se convirtió en una parte importante de su estrategia. No solo se probaba agresivamente, sino que también se rastreaban todos los contactos. Cualquiera que pensara que pudiera estar infectado podría ser examinado y asilado. 

Un mes más tarde, los casos alcanzaron su punto máximo, pero ya se habían hecho pruebas a más de 100.000 personas. A finales de marzo, Corea del Sur  ya había realizado tres pruebas más, y una orden de distancia social había prohibido ya las grandes reuniones, lo que frenó aún más la propagación del virus. Algunos expertos dicen que al desarrollar amplias pruebas y ejecutar medidas de rastreo de contactos antes de que su número de casos se disparara, Corea del Sur fue capaz de aplanar la curva. El país sigue informando de nuevos casos, pero en comparación con los más de 900 casos diarios durante su pico, el brote es mucho más manejable. Y las medidas de distanciamiento social siguen vigente, limitando aún más la propagación del virus.

Veamos ahora el caso de Alemania. Tenían un kit de pruebas listo a mediados de enero. Cuatro días después, Alemania tuvo su primer caso confirmado. Puedo comenzar a fabricar pruebas a principios de febrero, lo que le permitió analizar a unas 120.000 personas por semana a principios de marzo, e implementó varias medidas de distanciamiento social a finales de ese mes, cerrando escuelas, fronteras y prohibiendo las reuniones de más de dos personas. A finales de marzo, Alemania ya estaba realizando pruebas a más de 300.000 personas por semana

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Al 8 de abril, Alemania ya había examinado a más personas que cualquier otro país europeo. Esto se debe en parte a sus primeras pruebas ya su uso del rastreo de contactos, lo que permitió identificar incluso los casos más leves de COVID-19. Aun así, el número de casos ha sido muy alto. Hasta el 10 de abril, Alemania tenía el quinto número más alto de casos de COVID-19, pero tiene una de las tasas de mortalidad más bajas del mundo. Algunos expertos piensan que las amplias pruebas de Alemania han sido las que han mantenido la tasa de mortalidad tan baja. Pero no todos los países pudieron empezar las pruebas antes de tiempo.

Estados Unidos tiene actualmente el mayor número de casos confirmados de COVID-19 a nivel mundial. Su primer caso se confirmó el 21 de enero. Y aunque no empezamos a ver el pico hasta marzo, eso no significa que no hubiera casos antes de eso. Probablemente no fueron detectados debido a la falta de pruebas. Según Associated Press, los laboratorios del gobierno de Estados Unidos procesaron solo 352 pruebas de COVID-19 en todo febrero

Las pruebas solo se incrementaron a principios de marzo, cuando el CDC comenzó a permitir que las empresas privadas desarrollaran sus propias pruebas. Pero durante un tiempo, las pruebas solo estaban disponibles para las personas que habían viajado desde China o que tenían una fiebre lo suficientemente severa como para ser hospitalizadas, y la falta de rastreo de contactos, cuarentena o medidas de distanciamiento social aceleraron la propagación. 

Para el 11 de marzo, más de 100 universidades habían cancelado las clases presenciales, pero las principales medidas de distanciamiento social no tuvieron lugar hasta mediados o finales de marzo. Casi dos meses después del primer caso, se declaró una emergencia nacional. La Casa Blanca y el CDC desaconsejaron las grandes reuniones, y estados como California y Nueva York emitieron la orden de permanecer en casa. Pero para entonces, en Estados Unidos ya se veían más de 10.000 casos por día.

Ahora, más de 40 estados tienen la orden de quedarse en casa. Pero Estados Unidos está siendo criticado por no implementar medidas preventivas a tiempo. Fue lento a la hora de reunir recursos mientras el virus se propagaba por otros países, y un despliegue chapucero significó que las pruebas no empezaran a repartirse hasta mediados de marzo. Con pocas pruebas y casi sin ningún seguimiento de contacto, el virus fue capaz de propagarse silenciosamente por todo el país. Estados Unidos está realizando pruebas a más de 100.000 personas al día. Pero a 13 de abril, Estados Unidos todavía había hecho menos pruebas por cada 1.000 personas que Corea del Sur. Un comienzo más temprano en la identificación y aislamiento de los casos podría haber prevenido un brote tan grande. 

En muchos países, no solo es un factor el que puede aplanar la curva. Es la combinación del aislamiento, las pruebas y el rastreo. Los países que han podido hacer las tres cosas rápidamente han podido reducir su número de casos nuevos, pero los que no lo hayan hecho probablemente tardarán más tiempo en aplanar la curva.

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