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Por qué las finanzas climáticas no acaban de despegar: los expertos denuncian problemas en la forma de medir los proyectos y falta de detalle en las definiciones

Una protesta en Camerún contra el cambio climático.
Reuters
  • En la Cumbre de Copenhague de 2010, se llegó a un acuerdo para movilizar 100.000 millones de dólares en concepto de finanzas climáticas para proyectos enfocados a adaptarse o hacer frente a la emergencia climática en 2020. 
  • Diez años después de este compromiso, los expertos concluyen que todavía queda por hacer para conseguir estos objetivos. 
  • La falta de detalle en la forma de medición y las dificultades de movilizar fondos privados son algunos de los problemas que han detectado los investigadores que se han dado cita en la mesa Finanzas climáticas: diez años después de la Cumbre de Copenhague. 
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Financiar proyectos que permitan a los países en desarrollo adaptarse a la emergencia climática. Este es el objetivo de las llamadas finanzas climáticas. En la Cumbre de Copenhague de 2010, se llegó a un acuerdo para movilizar 100.000 millones de dólares en 2020. Pero diez años después, los expertos señalan que falta camino por recorrer y quedan problemas por resolver como la forma de medir estos fondos o movilizar al capital privado. 

Bertram Zagema, asesor en políticas de alimentación y medio ambiente de Oxfam, ha apuntado que al analizar los datos de la OCDE sobre las cantidades destinadas a este fin en los últimos diez años se aprecia que la mayor parte proviene de fondos públicos.

"La parte relativa a las finanzas privadas no ha cambiado mucho en los dos últimos años comparados con los datos del comienzo", ha dicho Zagema en una mesa redonda titulada Finanzas climáticas: diez años después de la Cumbre de Copenhague. 

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En este aspecto, también ha destacado que no es solo importante ver cuánto se moviliza sino también cómo. "Hay que distinguir entre lo que son ayudas y lo que son préstamos", ha dicho.

Algo que queda siempre claro y además, es importante detallar los proyectos así como definir cuáles son las características que permiten clasificar como verde o sostenible a un proyecto sí o a otro no. 

En este sentido, Romain Weikmans, investigador de la Universidad Libre de Bruselas, se ha referido a lo "vagos" que son los compromisos alcanzados en Copenhague. El experto ha dicho, por ejemplo, que los gobiernos de Europa se comprometieron en aquella COP15 a reducir un 50% sus emisiones para 2030. Sin embargo, no definieron el punto de partida para esta reducción. 

Además, Weikmans ha criticado el enfoque nacional a la hora de afrontar las finanzas climáticas. En este aspecto, el investigador ha señalado que la aproximación que se hace a este tema suele ser más en términos nacionales sin contar con políticas transnacionales.

Estas condiciones, ha concluido Weikmans, hacen "imposible" comparar los esfuerzos hechos por los donantes respecto a las finanzas climáticas. Asimismo, ha señalado que otra de las complicaciones existentes es la relativa a cómo detectar aquellos sectores que pueden presentar mayor potencial para estas inversiones.  

Por su parte, Mizan Khan, doctor del Centro Internacional para el estudio del Cambio Climático y el Desarrollo de Bangladesh, en una aproximación a las finanzas climáticas desde un punto de vista de la justicia social ha apuntado que se necesita tomar en cuenta el problema climático desde una aproximación colectiva porque es un problema global. 

En relación con esto, en sus conclusiones Khan ha apuntado que existe un rechazo por parte de los países más ricos para definir sus compromisos con los países en desarrollo que lo necesitan y con quienes tienen una deuda histórica. 

Cómo medir dónde llegan las inversiones de las finanzas climáticas 

En su exposición Carola Klöck, investigador del centro de investigaciones internacionales de Sciences Po de París, concluido que en función de cómo se mida esta asignación de fondos a uno u otro país, la perspectiva pueda cambiar. 

De esta manera, Klöck ha señalado que cuando se hace un listado de todos los países que han recibido fondos para proyectos relativos a las finanzas climáticas aparecen en primeras posiciones países más grandes como Filipinas o Vietnam. Sin embargo, al analizar estos datos en función de la renta per cápita los países que aparecen en la parte superior de la clasificación son más pequeños. 

La razón de esto, ha explicado Klöck, es que el coste de un proyecto para depurar agua suele ser similar para un país u otro pero que al haber menos población aparecen por encima en la clasificación. ¿Quiere esto decir que sus ciudadanos están más protegidos? La investigadora concluye que no necesariamente. 

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