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La fusión Bankia y CaixaBank empuja a la banca digital hacia su auténtico reto: rentabilizar los datos de los clientes

Las sedes de Bankia y CaixaBank en Madrid y Barcelona, respectivamente
Reuters

  • La fusión que están negociando CaixaBank y Bankia no solo creará el mayor banco de España por volumen de activos, sino también por número de clientes digitales.
  • CaixaBank ya lideraba el panorama de la banca online nacional con más de 7 millones de clientes, a los que sumará los 4 millones con los que cuenta Bankia y ampliará distancias con Santander y BBVA, que tienen en torno a 5 millones cada uno.
  • La fusión obligará a sus rivales a reactivar su división digital, además de que el aumento de la concentración bancaria significará una mayor digitalización del sector, según aseguran los expertos consultados por Business Insider España.
  • Además, destacan que habrá problemas para integrar a las 2 entidades que no se resolverán a corto plazo y que la operación podría incrementar aún más los clientes digitales de la nueva entidad tras el cierre de sucursales que se prevé tras la fusión.
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En los últimos días, la negociación entre CaixaBank y Bankia para su fusión ha sacudido los cimientos del sector bancario estatal. No solo porque supondría crear la mayor entidad de España por volumen de activos en el país o porque implica a un banco participado por el Estado, sino porque la fusión de ambas entidades daría lugar al mayor banco del país por número de clientes digitales.

Según la propia entidad, CaixaBank ya lideraba la banca digital española con los 7 millones de usuarios de su web o su aplicación, que alcanzó en junio un 54,1% del total de su clientela, mientras que Bankia aseguraba en las mismas fechas que había logrado situarse en 4 millones, con un 57,1% del total. En total, ambas entidades sumarán 11 millones de clientes digitales, lo que les situará muy por encima de sus principales competidores.

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Así, Banco Santander aseguraba en junio contar con algo más de 5 millones de clientes digitales, un 64% del total, BBVA afirmaba contar con 5,3 millones, un 66% de su clientela, a finales de abril –5,8 millones, según las últimas estimaciones– y otras entidades como ING o Banco Sabadell rondan los 4 o 5 millones de usuarios online. No obstante, estas cifras varían, dado que cada entidad contabiliza de forma diferente sus clientes digitales según sus hábitos y su frecuencia de uso.

La banca, en plena ebullición digital

Y todo ello en un momento en el que el sector está reforzando sus canales online ante el impacto de la pandemia de coronavirus, en un esfuerzo por reducir la presencia física para evitar contagios en su cada vez más reducido número de sucursales y por integrar a sus clientes de mayor edad en su operativa digital.

No en vano, el sector bancario había comenzado el año con la meta de alcanzar los 100 millones de clientes digitales en 2020, incluyendo a los de sus filiales en otros países, frente a los 80 millones que ostentaba las 6 mayores entidades en 2019. Para conseguirlo, las entidades han dedicado una inversión conjunta de 313 millones de euros, con la intención de formar a su plantilla para la transformación digital, según un informe de Capgemini.

Esa inversión parece estar dando resultados, a tenor del informe Entendiendo y optimizando el onboarding financiero en la era digital, de IDC Research España y Mitek, en el que se concluye que la interacción digital con los bancos en España se acerca al 60% entre los clientes menores de 34 años y rebasa en un 14% a los que prefieren relacionarse presencialmente con su entidad.

"Es un proceso que no tiene marcha atrás", asegura a Business Insider España Jorge Hernando, profesor de Economía y Empresa de la Universidad Nebrija, que destaca que, aunque todavía existen usuarios de edad avanzada que prefieren operar presencialmente, al "modelo bancario de sucursal presencial no le quedan muchos años".

Hernando afirma que la crisis del coronavirus y su impacto en la operativa presencial de los bancos está acelerando la transformación digital en la banca española, señalando que "la digitalización es una cuestión de supervivencia ahora mismo", en un momento en el que muchos clientes que no usaban los canales online están comenzando a integrarse.

Para Josep Lladós, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya, esta operación "es parte de un proceso que va a ir a más, porque detrás de la fusión hay una situación de preocupación por la situación de todas las entidades financieras y ,sobre todo, por cómo van a asumir los costes de esta nueva crisis", para lo que considera que será necesario recuperar rentabilidad, mejorar la eficiencia y reducir costes.

Lladós prevé ajustes de plantilla y "una racionalización de oficinas bancarias, que cada vez más va a empujar al usuario hacia la banca digital", que afirma que es "la principal estrategia de futuro para hacer más rentable y eficiente a la banca convencional, mucho más cuando tiene que estar compitiendo con las fintech y con la amenaza de nuevos operadores".

Una fusión a cámara lenta

Por su parte, Ángel Barbero, profesor de Estrategia Digital y Tecnología de EAE Business School, destaca que la fusión de CaixaBank y Bankia puede ser un acicate para otras entidades "que a lo mejor se están durmiendo un poco en los laureles", señalando que "un banco de ese tamaño, con estas 2 marcas juntas y con el talento que probablemente aúnen entre los 2, yo creo que sí es de temer y se tienen que preocupar".

Barbero considera que la futura entidad que surja de la fusión "probablemente a cortísimo plazo no sea tan eficiente, porque el objetivo no va a ser tanto crecer como unificar". Además, afirma que, a diferencia de otras fusiones anteriores, "las diferencias son bastante sutiles entre el nivel de desarrollo y de innovación", destacando el alto nivel de "madurez digital de los 2 bancos".

No obstante, el profesor de EAE Business School apunta que la fusión será complicada, especialmente en el terreno digital y transaccional, dado que son 2 bancos "muy diferentes", con "áreas muy desarrolladas, en departamentos muy consolidados y las estrategias estaban bastante definidas", por lo que estima que se producirá un proceso transitorio en ambas entidades convivirán de forma independiente y "probablemente de aquí a un par de años veremos una fusión del todo".

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Ángel Barbero asegura que CaixaBank y Bankia "deberían poder aprovechar esas sinergias para reforzar lo que cada uno tiene mejor", dentro de un proceso de simplificación que conlleve unificar esfuerzos y mejorar su eficiencia. "En 6 meses no puedes unificar todos los sistemas bancarios de 2 megabancos como estos, por lo cual vas a tener que hacer apaños y desarrollos que van a tener que tirar dentro de un año".

Mientras, Jorge Hernando considera que "la digitalización, por supuesto, ha tenido un peso en la decisión de la posible fusión", que considera que implicará reducir aún más el número de sucursales de las 2 entidades y reducir costes a costa de "un impacto en el empleo en las oficinas", un fenómeno que ya se está produciendo en otros bancos.

Hernando recalca que "los bancos han apostado fuertemente por la digitalización ya que tanto el presente como el futuro está en este segmento", destacando el avance de BBVA, Santander, CaixaBank, Bankia o ING. Además, señala que el futuro y la innovación del sector pasa por el reto de "rentabilizar los datos de los clientes que posee el sector bancario, los primeros que consigan esto serán los futuros líderes".

Cómo afectará la concentración bancaria a los usuarios 

Josep Lladós, en cambio, señala que se trata de una "fusión que busca sinergias" entre 2 entidades con complementariedad y que califica de "muy potentes en banca hipotecaria y banca particular". Además, no descarta, dado que "hay mucho dinero público invertido todavía, más de 20.000 millones por recuperar, que pudiera aparecer un tercer socio en el futuro".

Respecto a cuál sería esa futura tercera pata de la fusión entre CaixaBank y Bankia, Lladós afirma que "yo lo buscaría fuera, creo que sería un socio europeo seguramente, para intentar recuperar el máximo de inversión pública realizada, no descartemos que en unos años volvamos a ver una nueva fusión con una ampliación de capital para que llegara un nuevo socio y pudiéramos recuperar el dinero público". 

Además, el profesor de la UOC destaca que otro de los factores de esta operación es que, "cuando hay un proceso de concentración, quien sale que sufriendo siempre es, evidentemente, la competencia", señalando que la fusión "dará lugar a un líder dentro del mercado y siempre se da la oportunidad para ver cómo reaccionan los otros" grandes operadores, como Santander o BBVA, que "ahora mismo en no están mucha disposición porque tienen el mismo problema de márgenes muy estrechos".

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Por ello, Lladós anticipa que la futura entidad fusionada, "dada su posición dominante en el mercado, va a ofrecer ventajas a los consumidores en algunos segmentos", precisando que habrá que esperar a "que se desarrolle la digitalización y ese proceso de racionalización de costes se vaya culminando".

Por su parte, Jorge Hernando, opina que "no hay duda de que el proceso de concentración bancaria va a significar una mayor digitalización", asegurando que "nos vamos acercando a un escenario en España en el que existirán un reducido número de entidades bancarias de gran tamaño que dominen el mercado".

El profesor de la Universidad Nebrija destaca que ese proceso implicará una reducción de la competencia: "Los reguladores, que promocionan estas fusiones, deben estar muy atentos para que esta posible oligopolización no se traduzca en peores condiciones para los consumidores de las entidades financieras".

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