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Todo lo que debes saber sobre el dinero en cada etapa de tu vida

Lo que debes saber sobre el dinero en cada etapa de tu vida
Artwithtammy / Unsplash
  • Te damos varias recomendaciones sobre cómo ahorrar e invertir a los 20, a los 30, a los 40, a los 50 y a los 60 años de edad.
  • El primer paso debe ser alcanzar la independencia financiera; después, la estabilidad; y, al final, la tranquilidad económica.
  • Mientras el porcentaje del salario que apartes debe ir in crescendo, lo ideal es reducir el riesgo que asumes de forma progresiva con el paso de los años.
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Los ahorradores y los inversores pecan en ocasiones de centrarse más en el vehículo, en el producto, que en otras cuestiones. Es decir, que la pregunta que suele salir a colación es a qué destino el dinero.

Sin embargo, hay otros aspectos que son igualmente de la máxima relevancia al valorar una inversión: la cantidad que puedes permitirte desembolsar, en qué márgenes de rentabilidad te sentirás cómodo, cuál es tu grado de aversión al riesgo, etc.

El horizonte temporal de una inversión

En otras palabras, que el protagonista, además del en qué invierto, es quién lo hace. El perfil del inversor es clave, existiendo prácticamente uno por persona si se tienen en cuenta todas y cada una de las variables de una operación o apuesta.

Para determinar en qué parámetros encajas o en cuáles deseas moverte resulta imprescindible fijar o calcular el horizonte temporal de la inversión. Aquí te damos, por ejemplo, 2 consejos y 6 claves para invertir a corto plazo con éxito.

El tiempo que dediques a una cierta apuesta dependerá de tu músculo financiero para resistir en un activo, de la prisa que tengas por ganar dinero y del peligro que estés dispuesto a asumir (éste será menor cuanto mayor sea el plazo de la inversión).

En ese sentido, te facilitamos una guía para elegir los mejores productos de inversión según tu perfil de riesgo. A ellos se une la edad que tengas, que también es fundamental para enfrentarte tanto a la gestión de tu dinero como al ahorro para el futuro.

El dinero y las inversiones según la edad

Aunque cada persona es un mundo, con diferentes intereses, grados de madurez y prioridades, unos momentos vitales u otros llevan asociados determinadas características en función de la edad. No tanto por el número de años en sí mismo, sino, sobre todo, por las circunstancias personales que se den en cada caso.

Así, no es lo mismo, desde un punto de vista estrictamente financiero, por ejemplo, estar en los 35 teniendo tres críos que encontrarse soltero y sin familia a esa misma edad. En ese sentido, puede interesarte saber por qué es mejor que te olvides de las cuentas bancarias infantiles y le regales a tu hijo un fondo de inversión.

Todo lo que debes saber sobre el dinero en cada etapa de tu vida

Antes de entrar en materia conviene recordar que, tengas la edad que tengas, siempre hay puntos que debes considerar antes de decidir sobre una inversión para intentar acertar con ella.

Dicho lo cual, en las próximas líneas vamos darte una serie de recomendaciones sobre lo que debes saber en relación al dinero en cada etapa de tu vida. Para ello, analizaremos cinco décadas: los 20 años de edad, los 30, los 40, los 50 y los 60.

Obviamente, más allá de esas posibilidades, puede haber personas que inviertan antes de llegar al primer tramo y, sin duda, que lo hagan una vez superado el último, siendo los consejos para alguien que ronde la edad de jubilación o tenga 85 años bastante similares.

Además, en la veintena suelen llegar los primeros ingresos, al entrar en el mercado laboral, y el retiro también se produce también de forma mayoritaria en los 60. Aquí te descubrimos, por cierto, a qué edad conviene contratar un planes de pensiones.

Cömo invertir tu dinero según tu edad
3643825 / Pixabay

Invertir y ahorrar a los 20 años

A pesar de que el primer acceso al mercado de trabajo se retrasa cada vez más, lo habitual es que sea en la veintena cuando se dé este paso. Ello aun cuando existen estadísticas que apuntan a que hay jóvenes que no firman su primer contrato hasta los 30 años de edad. En algunos casos se alargan los estudios universitarios, a los que se añaden posgrados y/o másteres y becas, así como contratos en prácticas que se eternizan.

De la misma manera, resulta frecuente que los veinteañeros se tomen un tiempo dedicado a viajar, en una búsqueda de experiencias personales enriquecedoras al tiempo que se aprenden nuevos idiomas y se conocen otras culturas y países.

Compaginar estudios y trabajo

Con todo, como ya se ha señalado, los primeros trabajos suelen llegar en la veintena, sean a tiempo completo, compaginándolos con los estudios, en un campo deseado o acorde con los estudios cursados, o con la mera aspiración de ganar dinero. Es decir, el clásico ejemplo del universitario que trabaja en hostelería para sacarse unos cuartos.

La búsqueda de la independencia financiera

De este modo, a los 20 años resulta menos habitual que alguien se plantee siquiera invertir o ahorrar, aunque hay excepciones. Si eres una de ellas te mostramos cómo invertir en bolsa desde cero: hasta 12 consejos para principiantes. Volviendo a la generalidad, el objetivo más común a esa edad es conseguir la independencia financiera, dejar de necesitar el apoyo económico paterno para vivir.

Ahorrar, aunque sea poco

Logrado ese primer objetivo, puedes pensar en ahorrar. De hecho, aunque no existe una edad establecida para empezar a hacerlo, cuanto antes empieces a ahorrar, mejor. Al principio, de nuevo salvo casos puntuales, pueden ser cantidades insignificantes. No importa. Incluso 50 o 100 euros al mes son aceptables en los inicios. Eso sí, trata de hacer aportaciones periódicas, por ínfimas que te parezcan.

Lo mismo ocurre con las inversiones. De entrada, lo aconsejable es que, si no cuentas con ella, te centres en tu educación financiera. Si es un mundo que te interesa, lo ideal es que aprendas cómo funcionan los mercados, qué productos se adaptan mejor a ti, qué riesgos implica cada cual, etc. Por ejemplo, en qué es más rentable invertir, en acciones o en bonos.

Ventajas de empezar a invertir o ahorrar siendo joven

Las inversiones y el ahorro a una edad temprana cuentan con varias bazas a su favor:

  • Al carecer generalmente de responsabilidades económicas fuertes, resulta más factible separar un porcentaje del sueldo. Un 10% de tu salario para no vivir asfixiado es un comienzo interesante. Plantéate metas asequibles, lo importante es que vayas concienciándote, implicándote en la cultura del ahorro.
  • Si apuestas por un determinado vehículo financiero y cometes un error, el margen de maniobra para subsanarlo es mayor. Aquí te enseñamos, por ejemplo, cómo dar tus primeros pasos al invertir en materias primas.
  • Como consecuencia del punto anterior, tu capacidad para tomar riesgos es también más elevada que en alguien mayor. En ese sentido, pueden resultarte útiles estos consejos y claves para invertir a corto plazo con éxito.

Un ejemplo concreto de la forma de inversión que puede cuadrarte entre los 20 y los 30 años se da en los planes de pensiones. A esa edad puedes llegar a exponer a la renta variable hasta un 80% de tu cartera, dejando el resto para renta fija. Quizá te parezca un porcentaje elevado, pero recuerda que, en caso de pérdidas, tendrás más tiempo para recuperarte.

Invertir y ahorrar a los 30 años

El siguiente escalón es igualmente clave en el desarrollo de la vida financiera. A pesar de que la precariedad laboral pasa factura, es bastante habitual que a los 30 años se haya alcanzado la ansiada independencia financiera. En general, los sueldos que se pagan a los trabajadores a partir de esa edad son mayores, puesto que éstos han ganado en conocimiento y, sobre todo, en experiencia.

Comprar una vivienda

Haciendo hincapié, una vez más, en que se trata de situaciones genéricas, en esta década se ponen sobre la mesa objetivos más ambiciosos. Es una época de decisiones trascendentales para la economía particular (aunque por supuesto puedan llegar antes o después), tales como formar una familia o adquirir una vivienda. Para esto último te explicamos 18 cosas que necesitas saber antes de elegir una hipoteca.

¿Cuál puede ser un objetivo de ahorro razonable en los 30? Pues un 20% del sueldo es una cifra interesante. Es decir, que subes tanto la aportación porcentual como la total, dado que, en principio, se presupone que cobras más, dada tu mayor ascendencia en el mercado laboral.

Una década apropiada para empezar a pensar en la jubilación

Aunque todavía parece un momento lejano, en esta década resulta aconsejable que empieces a pensar en el retiro profesional. Después será más sencillo ir incrementando las cantidades según se vaya acercando la edad de jubilación. Retomando el ejemplo del plan de pensiones, en este caso, podrías apostar por una mezcla más o menos compensada de renta variable (60-70%) con renta fija (30-40%).

Invertir y ahorrar a los 40 años

El tercer peldaño suele estar marcado por la estabilidad laboral y financiera. A los 40 los gastos serán normalmente mucho mayores que a los 20 o a los 30 años. Por ejemplo, los que suponen tener hijos pequeños. Sin embargo, tanto en esta década como en la posterior se alcanza generalmente la plenitud profesional. El trabajador, sea por cuenta propia o ajena, ha adquirido un conocimiento profundo del sector en el que opera, así como ha acumulado una dilatada experiencia, que implica unas mayores y más estables fuentes de ingresos. Como consecuencia, el porcentaje del salario que ahorre puede elevarse hasta el 25%.

La formación de los hijos

Ese capital que se acumule puede tener muchos destinos, siendo los estudios universitarios uno de los más comunes. El esfuerzo que ya se adivina en el horizonte o que vendrá más adelante será considerable. De ahí que sea un momento propicio para plantearse efectuar inversiones. Adquirir un segundo inmueble es todo un clásico a esas alturas de la vida. Para ello, te damos 15 consejos que debes conocer antes de comprar un piso como inversión.

La jubilación, clave en el ahorro a los 40

Además de los gastos que significan los hijos, hay que mirar igualmente por uno mismo y por el cónyuge (si lo hay). En esta década, ahorrar para la jubilación debe ser un objetivo prioritario. Este tramo de edad puede ser el ideal para que la renta fija tome un mayor peso que la variable, hasta más allá del 60% del sueldo incluso.

De la misma manera, en general, se trata de rentabilizar mejor el ahorro. En ese aspecto, puede ayudarte un fondo de inversión (aquí te damos las claves para elegir el que más te conviene: de renta fija, variable o mixto).

Asimismo, un seguro de vida o de salud puede proporcionarte tranquilidad, que es otro de los aspectos fundamentales que suelen considerar las personas que se encuentran entre los 40 y los 50 años de edad en la gestión de su dinero.

Invertir y ahorrar a los 50 años

Siguiendo siempre en la línea de lo recomendable, de lo que en teoría debería ser según la edad, llegan los 50 años. Primero fue la independencia de los progenitores; después, la estabilidad; y en este momento toca lograr la tranquilidad financiera. El sueldo debe ser el más alto de los conseguidos con anterioridad. Ni más ni menos que en consonancia con la experiencia y los méritos profesionales acumulados. Ese estado de sosiego económico puede llevarte a destinar al ahorro hasta un 30% de tus ingresos.

Asimismo, cobra fuerza la opción de que los gastos básicos se reduzcan, tanto en lo que se refiere a la hipoteca -que puede estar ya saldada- como en cuanto a los hijos, que en muchos casos se encuentran en edad de que comenzar su propia historia financiera.

La jubilación, a la vuelta de la esquina

El momento del retiro está ya muy cerca, con lo que hay que seguir insistiendo en ahorrar para tal fin. De hecho, un porcentaje considerable de trabajadores se jubila antes de los 60. Desde el punto de vista de la jubilación, el tiempo apremia y los riesgos deben ser menores porque apenas hay margen para recobrarse de determinados fallos de inversión. Sin embargo, nunca es tarde y todavía puedes continuar juntando ahorros que complementen la pensión pública.

A partir de los 55 años puedes apostar por un plan de pensiones que destine entre un 25 y un 30% a renta variable, ya que la renta fija implica ciertos riesgos que debes conocer.

En general, es momento de apostar por inversiones más seguras, asumiendo que tendrán una rentabilidad menor. Los planes de pensiones de renta fija a corto plazo (24 meses) pueden ser una buena solución para los años previos a la jubilación, según afirman los técnicos de la Asociación Española de Asesores y Planificadores Financieros.

Invertir y ahorrar a los 60 años

Finalmente, el último escalón. La mayoría de las personas se jubila en esta década, aunque algunos pospongan ese paso a los 70 y hasta más allá o que entren en aquélla ya jubilados. Entre los 60 y 65 años o los que te corresponda para retirarte -la edad de jubilación irá aumentando de forma progresiva hasta 2027-, lo ideal es tirar por la renta fija en porcentajes muy altos. El objetivo es minimizar el riesgo lo más posible y asegurar el capital que has acumulado a lo largo de los años al máximo.

Lo normal es que sea el momento de recoger los frutos producidos por tu labor profesional y tus inversiones, así como por el ahorro logrado. En cuanto a las segundas, lo aconsejable es que, a partir de esta década y en posteriores, seas más conservador. Así evitarás perder tus ahorros en maniobras u operaciones arriesgadas. Los fondos monetarios o de renta fija combinados con fondos mixtos de renta fija encajan en esa filosofía.

A los 60 o en décadas posteriores puedes apostar por formas de vida que te ayuden, no sólo a recortar gastos, sino a mejorar tu calidad de vida. En ese sentido, puede interesarte el cohousing senior, que tiene ventajas y desventajas como alternativa de vivienda para mayores. También puedes optar por buscar vehículos para completar tu pensión, como las rentas vitalicias.

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