El coronavirus pasará a ser endémico: prepárate para la nueva normalidad

Los expertos están de acuerdo: el coronavirus no va a desaparecer.
Los expertos están de acuerdo: el coronavirus no va a desaparecer.

Samantha Lee/Insider

  • La propagación de las últimas cepas del coronavirus indican que el COVID-19 probablemente se convertirá en una enfermedad endémica.
  • La población seguramente necesite inyecciones de refuerzo frecuentes para combatir las nuevas variantes del virus.
  • No obstante, los expertos dicen que es imposible vacunar a todo el mundo anualmente, por lo que el virus seguirá circulando.
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A medida que la pandemia se acerca a su segundo año, el coronavirus se ha convertido en un enemigo más duro.

Existen varias cepas que los científicos han identificado en variantes de rápida propagación que son particularmente preocupantes. Hacen temer que estas variantes se vuelvan más contagiosas o que puedan eludir, al menos en cierta medida, la protección proporcionada por las vacunas y por las infecciones anteriores.

Seamos claros: nadie sabe cómo se desarrollará la siguiente fase de la pandemia. ¿Se está propagando una nueva cepa sin ser detectada o acecha a la vuelta de la esquina? ¿Cómo de efectivas serán estas vacunas a largo plazo? ¿Y cuándo podemos pensar en volver a los colegios y oficinas, o volver a reunirnos con familiares mayores?

Algunos de los principales expertos en enfermedades infecciosas dudan a la hora de ofrecer predicciones.

"El primer axioma de las enfermedades infecciosas: nunca subestimes su patógeno", explica el Dr. Larry Corey, virólogo del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson (Seattle, Estados Unidos), a Business Insider.

A pesar de esta incertidumbre, la mayoría de los científicos han aceptado una verdad desafortunada: es probable que el coronavirus forme parte de nuestras vidas para siempre, aunque la fase pandémica finalmente terminará. Nuestra mejor esperanza es que se convierta en una enfermedad leve, parecida a la gripe, en lugar de una amenaza más mortal a largo plazo.

Aquí, expondremos los factores clave que podrían determinar qué curso toma la pandemia. Algunas de las preguntas más importantes que todavía no tienen respuesta dependen de lo que sucedaen los próximos meses con las variantes y de cómo de rápido se vacune a la población para alcanzar la inmunidad.

Lo mejor es aceptar cuanto antes que el coronavirus ha llegado para quedarse

Algunos gimnasios han reabierto durante la pandemia, lo que requiere que las personas pidan citas, usen marcarillas y se mantengan a una distancia de 2 metros.
Algunos gimnasios han reabierto durante la pandemia, lo que requiere que las personas pidan citas, usen marcarillas y se mantengan a una distancia de 2 metros.

Getty Images

Hay 4 coronavirus que ya son endémicos en nuestra población, lo que significa que circulan continuamente, pero no alcanzan picos de nivel pandémico. En su mayor parte, estos virus solo causan síntomas leves asociados con los resfriados comunes.

Los científicos siempre habían temido que pudiera aparecer un nuevo coronavirus que fuera más letal y altamente transmisible.

Así llegó el SARS-CoV-2

"Es seguro decir que no lo vamos a erradicar por completo", afirma la doctora Becky Smith, especialista en enfermedades infecciosas de la Escuela de Medicina de la Universidad de Duke (Carolina del Norte, Estados Unidos). "Demasiada gente en el mundo lo tiene. Se transmite con demasiada facilidad", añade.

El virus también es zoonótico, lo que significa que puede saltar entre animales y humanos. Incluso si logramos erradicar el SARS-CoV-2 en humanos, los animales podrían reintroducir una infección similar en nuestra población, quizás con una mutación aún más mortal.

Hasta el día de hoy, la viruela es la única enfermedad infecciosa que se ha erradicado en los seres humanos. Los animales no la transmiten, por lo que debe propagarse de un ser humano a otro para sobrevivir.

¿Puedo transmitir el COVID-19 tras la vacuna de Pfizer o Moderna?

Un estudio reciente sugería que el SARS-CoV-2 posiblemente pasaría a ser endémico dentro de 5 a 10 años, y acabaría produciendo síntomas asociados a un resfriado común como el que suelen tener los niños. Ese escenario depende de la noción de que los casos pediátricos sigan siendo leves. Si una nueva mutación hace que el virus sea más mortífero en los niños, las vacunas contra el coronavirus podrían ser necesarias para los jóvenes, de forma similar a las vacunas contra la polio o el sarampión.

Sin embargo, Mike Osterholm, uno de los principales expertos en enfermedades infecciosas, opina que sería casi imposible poner una vacuna anual contra el coronavirus a disposición de todas las personas en el mundo.

"Va a estar con nosotros para siempre", comenta Osterholm, que dirige el Centro de Investigación y Política de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota (Minnesota, Estados Unidos), sobre el virus.

Las nuevas variantes están obligando a los fabricantes de vacunas a cambiar de estrategia

Un estudiante de ingeniería química trabaja con una prueba relacionada con la producción de vacunas contra el coronavirus el 24 de marzo en Belo Horizonte, Brasil.
Un estudiante de ingeniería química trabaja con una prueba relacionada con la producción de vacunas contra el coronavirus el 24 de marzo en Belo Horizonte, Brasil.

Pedro Vilela/Getty Images

Cuando se autorizaron las primeras vacunas de Pfizer y Moderna para uso de emergencia, había una esperanza real de que pudieran acabar con la pandemia. Las inyecciones demostraron tener en los ensayos una efectividad superior al 90%, un hito sorprendente, y brindaron una protección abrumadora contra los síntomas leves, moderados y graves.

Ahora el objetivo de las vacunas se ha vuelto más modesto: mitigar los peores resultados, prevenir muertes y hospitalizaciones.

"Ya he visto cambiar que el lenguaje ha cambiado de 'Vamos a alcanzar la inmunidad colectiva' a 'Oye, vamos a tener algo que nos hará volver a la normalidad, desde la perspectiva de que nuestros hospitales dejarán de estar sobrecargados'", afirma Deborah Fuller, microbióloga e investigadora de vacunas de la Universidad de Washington.

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Eso se debe en parte a las preocupaciones sobre una nueva variante, llamada B.1.351, que está circulando en Sudáfrica. La cepa porta 10 mutaciones en la proteína de pico del virus, el objetivo de todos los principales programas de vacunas. La cepa P.1 que circula en Brasil tiene mutaciones igualmente preocupantes.

La variante B.1.351 ya ha mostrado resistencia parcial a la vacuna de Moderna, lo que sugiere que la inyección puede ser menos eficaz para prevenir enfermedades más leves causadas por esta cepa. Los primeros resultados clínicos de los programas de vacunas dirigidos por Johnson & Johnson, AstraZeneca y Novavax también han generado la preocupación de que las vacunas no funcione tan bien contra la B.1.351 u otras variantes con mutaciones similares.

La calidad de estos hallazgos aún está en el aire: se han publicado algunos trabajos de laboratorio en cultivos de laboratorio, pero no han aparecido en revistas médicas los resultados de las pruebas en humanos.

La investigación sobre la vacuna acaba de empezar

Una enfermera administrando una vacuna en Tel Aviv en enero.
Una enfermera administrando una vacuna en Tel Aviv en enero.

Jack Guez/AFP via Getty Images

No obstante, aunque las vacunas no funcionan tan bien contra algunas cepas nuevas del coronavirus, eso "no significa que estas vacunas sean inútiles", según indica a Business Insider Brian Ward, el oficial médico del desarrollador de vacunas Medicago.

Las vacunas siguen siendo la mejor arma de la humanidad contra el coronavirus, y ya se están actualizando en un intento de adelantarse a él.

Moderna y Novavax están avanzando en sus planes para inyecciones de refuerzo diseñadas para proteger contra la cepa B.1.351. Pfizer y J&J están monitorizando la pandemia para elegir las cepas adecuadas a las que apuntar a continuación.

En definitiva, parece probable que las personas más vulnerables de los países ricos reciban al menos una vacuna de refuerzo. Las empresas no han dicho cuándo podrían estar listas las vacunas de refuerzo, pero si la variante B.1.351 se extiende rápidamente, podrían comenzar a implementarse a finales de primavera o principios de verano en algunos países como Estados Unidos, según la predicción de Geoffrey Porges, analista de biotecnología de SVB Leerink.

Docenas de empresas farmacéuticas están trabajando en vacunas de nueva generación. Algunas de ellas pretenden neutralizar múltiples variantes de coronavirus, mientras que otros proyectos están empezando a desarrollar una vacuna combinada para proteger contra la gripe y el COVID-19.

Además de las variantes, existe la incertidumbre sobre cuánto durará la inmunidad de las vacunas y sobre si son capaces de prevenir la transmisión y no solo la enfermedad. 

"No sabremos cuánto dura la inmunidad, porque no habrá dado tiempo a seguir a los voluntarios durante mucho tiempo", reconoce Isabel Sola en una entrevista anterior con Business Insider España, "pero será el único interrogante. Por lo demás, serán seguras e inducirán inmunidad". 

"No creo que ninguna vacuna vaya a conferir inmunidad esterilizante", señala José María García Ruiz de Morales, jefe de Inmunología del Hospital de León, a Business Insider España. 

¿Seguirá mutando el virus?

Una oficial de la policía federal en el aeropuerto de Frankfurt en Alemania comprobando un documento de un pasajero que aterrizaba desde Praga.
Una oficial de la policía federal en el aeropuerto de Frankfurt en Alemania comprobando un documento de un pasajero que aterrizaba desde Praga.

Boris Roessler/picture alliance via Getty Images

Es posible que el virus siga mutando y aparezcan cepas más agresivas que dificulten el final de la pandemia. Los expertos en virus de EEUU ya anticipan que la variante B.1.1.7 de rápida propagación, descubierta por primera vez en Reino Unido se convertirá en la variante dominante en Estados Unidos en marzo. En España también avanza a una gran velocidad.

Pero es imposible predecir qué cambios podría sufrir el virus a continuación, o qué significarán realmente para nosotros. Después de todo, no todas las mutaciones hacen que los virus sean más peligrosos.

"¿Es posible que alguna de esas mutaciones pueda escaparse a la inmunidad generada por una respuesta inmune natural y que una persona que ya ha pasado el COVID se pueda reinfectar con una cepa de esa? Es posible. ¿Es posible que esa cepa sea resistente a las vacunas? También es posible. No lo sabemos", señala García. 

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"Quizás el virus cambie y se vuelva menos contagioso", explica el Dr. Cody Meissner, experto en virus respiratorios del Tufts Medical Center de Boston (Massachusetts, Estados Unidos). "Tal vez comience a causar una enfermedad menos grave, porque, recordemos, un virus no quiere matar a su huésped", añade.

Otra posibilidad es que las variantes existentes puedan ser tan preocupantes como parece. Algunos virólogos creen que el virus, después de infectar a cientos de millones de personas, ya ha alcanzado un alto nivel de aptitud, lo que significa que no evolucionará mucho más.

Una cosa es segura: la mejor defensa contra las nuevas variantes es detener la transmisión de persona a persona. Las vacunaciones más generalizadas podrían ayudar.

Si no vacunamos a todo el mundo, las personas no vacunadas seguirán haciendo circular el virus, y éste, a su vez, seguirá transformándose por sí mismo.

¿Es suficiente recuperarse del COVID-19 para ser inmune a nuevas variantes?

Un sanitario realiza una PCR a una estudiante en Nueva York.
Un sanitario realiza una PCR a una estudiante en Nueva York.

Angela Weiss/AFP/Getty Images

Otras cosas que preocupan a los expertos se centran en las defensas naturales del cuerpo contra el coronavirus. Los investigadores están estudiando cuánto dura esta protección y si las personas que han sido infectadas una vez podrían ser vulnerables a nuevas infecciones por otras variantes.

Los investigadores han descubierto que los anticuerpos contra el coronavirus —proteínas de la sangre que protegen al organismo de posteriores infecciones— desaparecen en unos pocos meses. Otras capas de inmunidad pueden durar más tiempo y proteger a las personas de las cepas emergentes

Los glóbulos blancos conocidos como células T y células B también recuerdan a los invasores extraños, a menudo durante períodos más prolongados que los anticuerpos. Un estudio reciente sugiere que las personas que han tenido el COVID-19 tienen una sólida inmunidad de células T y células B durante al menos 8 meses. Otro estudio del SARS, enfermedad causada por un coronavirus similar, encontró que las personas que se recuperaron tenían protección de células T 17 años después de su infección.

Los expertos esperan que las infecciones sean más leves la segunda vez, según el comportamiento de otros coronavirus humanos. Pero una persona reinfectada aún podría transmitir el virus.

Las nuevas variantes complican aún más el asunto, ya que la mayoría de los estudios de inmunidad al coronavirus no han considerado cepas como la B.1.351. Un estudio reciente concluyó que las infecciones por B.1.351 eran tan comunes entre las personas que se habían recuperado del COVID-19 como entre las que no.

En el peor de los casos, el sistema inmunitario de las personas que han tenido COVID-19 no reconocería nuevas variantes en absoluto. Un estudio publicado en The Lancet en octubre, por ejemplo, identificó a un hombre de 25 años  que se reinfectó con una nueva variante en junio que produjo síntomas más graves que su primera enfermedad en abril.

Jennie Lavine, investigadora postdoctoral en la Universidad de Emory, indica que todavía cree que las principales vacunas contra el coronavirus ofrecerán cierta protección.

Según Smith, cuando se trata de otros virus como la varicela-zóster (el virus responsable de la varicela), las vacunas a veces son incluso mejores que la inmunidad natural. Las personas que reciben la vacuna contra la varicela cuando son niños tienen 20 veces menos probabilidades de contraer herpes zóster en su edad adulta.

Es posible que las personas vacunadas contra el COVID-19 estén mejor protegidas del virus que aquellas que estaban previamente infectadas.

Las precauciones básicas del COVID-19 siguen siendo importantes, quizás ahora más que nunca

Sanitarios reciben las vacunas contra el coronavirus de Pfizer-BioNTech en Portland, Oregon, en diciembre.
Sanitarios reciben las vacunas contra el coronavirus de Pfizer-BioNTech en Portland, Oregon, en diciembre.

Paula Bronstein/Getty Images

No se sabe exactamente por qué o cómo se propagan tan bien las nuevas variantes, por lo que asegurarse de que las personas usen mascarillas, se distancien y se laven las manos es tan importante como siempre.

Los tratamientos para el COVID-19, especialmente en sus primeras etapas leves, son difíciles de alcanzar. Ese puede seguir siendo el caso durante bastante tiempo. Todavía no se cuenta con buenos tratamientos para las enfermedades causadas por muchos otros virus, como la polio, el sarampión, las paperas y la rubéola. En cambio, confiamos en las vacunas para prevenirlos.

"Este virus es algo con lo que vamos a aprender a vivir, al igual que lo hacemos con la gripe. Lo que realmente queremos hacer es detener las hospitalizaciones, detener las muertes", concluye Meissner.

Para Jose María García, el verdadero problema "es que no hay absolutamente nada que sea eficaz, salvo las vacunas". 

Por ello, García es claro: "Si algo nos puede sacar de esto, es la vacunación masiva. No vislumbramos otra opción a corto o medio plazo". 

La Dra. Catherine Schuster-Bruce ha contribuido a este artículo.

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