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La Cumbre del Clima de Madrid anima a los países a aumentar su "ambición climática" en 2020 pero fracasa en la regulación de los mercados de carbono

Carolina Schmidt, presidenta de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
Carolina Schmidt, presidenta de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. REUTERS/Nacho Doce
  • La Cumbre del Clima de Madrid debía haberse cerrado este viernes, pero el estancamiento en las negociaciones entre las delegaciones ha provocado sucesivos retrasos e incluso llegó a planear la suspensión de la cita sin ningún tipo de acuerdo.
  • El texto firmado entre las partes es mucho menos ambicioso de lo que se planteó en la inauguración de la COP25, pero incluye algunos avances respecto al borrador presentado a primera hora de este sábado por la presidencia chilena, calificado como poco ambicioso por las organizaciones ecologistas.
  • En concreto, el documento Chile-Madrid Tiempo para la Acción anima a las partes aumentar su ambición climática en materia de reducción de emisiones en el año 2020, pero sin establecer objetivos concretos. Las negociaciones sobre los mercados de carbono fueron infructuosas, por lo que se abordarán en la cita del año que viene en Glasgow. 
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La Cumbre del Clima más larga de la historia acaba con un texto de mínimos alejado de lo que reclamaban los expertos y organizaciones ecologistasEse compromiso, sin embargo, parece un pequeño triunfo después de unas negociaciones maratonianas en Madrid durante las que incluso llegó a planear la amenaza de la suspensión de la COP25 sin ningún tipo de acuerdo.

Todo pese a los insistentes mensajes de los expertos y las organizaciones científicas, que han dejado claro a lo largo de los últimos tiempos que el cambio climático está acelerando, llevando al planeta al abismo de un cambio irreversible que tendrá consecuencias nefastas para todos.

En Madrid ha faltado por encima de todo ambición, que ha sido precisamente la palabra más repetida en la COP25 a lo largo de estas dos semanas, para consensuar medidas concretas contra la emergencia climática. 

Después de varios días de estancamiento en las negociaciones, la palabra decepción comenzó a tomar protagonismo a primera hora de este sábado tras la presentación de un primer borrador de clausura presentado por la presidencia chilena que no contentó a nadie y enfadó, sobre todo, a las organizaciones ecologistas, que entendieron esa propuesta como un claro paso atrás respecto a lo firmado en París.

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"Nunca he visto una desconexión tan grande entre la ciencia y lo que piden los ciudadanos, y los negociadores de una cumbre", llegó a pronunciar este sábado Alden Meyer, miembro de la ONG Unión de Científicos Preocupados, asistente a todas las Cumbres del Clima desde que comenzaron a tener lugar allá por 1991.

En realidad, parece que los países sí se han puesto de acuerdo en una cuestión: darle la razón a Greta Thunberg, la joven activista sueca de 16 años, que esta semana criticó en Madrid que "nuestros líderes no se están comportando como si estuviéramos en una emergencia".

"Necesito ir a mi casa, mirar a mis hijos a los ojos y decirles que hemos vuelto con un resultado que garantizará su futuro", resumió Tina Stege, negociadora de la delegación de las Islas Marshall, durante una de las sesiones de este sábado. 

"Esto se ha llamado la cumbre de la ambición y no hay ninguna llamada clara a que se tenga que aumentar esta ambición", lamentaba también durante las últimas horas la responsable de Clima y Energía de WWF, Mar Asunción, en declaraciones a RTVE.

Qué se ha acordado exactamente en la Cumbre del Clima de Madrid

Después de dos semanas de conversaciones y una prórroga de 36 horas —la Cumbre debía haber finalizado el viernes— la sesión plenaria de cierre ha resumido a la perfección el panorama de la COP25. En primer lugar la organización tuvo que contar cuántas delegaciones había en la sala puesto que muchos tuvieron que marcharse al no poder modificar los vuelos de vuelta a sus países de origen, lo que llegó incluso a amenazar cualquier atisbo de acuerdo ante la exigencia de la presencia de dos tercios de las delegaciones para aprobar los textos.

La confusión durante la sesión fue notoria en diferentes momentos ante los problemas de las delegaciones a la hora de encontrar los documentos que se intentaban aprobar, las quejas de algunos por la celeridad con que la presidencia chilena trataba de sacar adelante los textos y las numerosas equivocaciones a la hora de pedir el turno de palabra, reflejo del cansancio mayúsculo entre los presentes.

Sea como sea la Cumbre de Madrid se cierra sin cumplir con uno de sus objetivos prioritarios.

La cita se planteó como un escenario para intentar limitar todavía más las emisiones sobre lo firmado en el Acuerdo de París en la COP21. La razón es que los científicos han dejado claro que los 2 grados de aumento de las temperaturas que los países se comprometieron a no sobrepasar no serían suficientes para evitar consecuencias catastróficas y, además, por el momento la realidad dice que estamos más cerca de un incremento de 3ºC que los 2ºC firmados en París. 

Por eso se pensó que en Madrid podrían arrancarse compromisos de que la temperatura solo aumente en 1,5 grados centígrados a lo largo de este siglo. Sin embargo, los países pequeños han señalado con el dedo a naciones como Australia, Canadá, Estados Unidos, Rusia, India, China o Brasil por no haber presentado planes concretos en este sentido. 

“Los principales países contaminantes responsables del 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo se han mantenido en silencio, mientras que los países más pequeños han anunciado que trabajarán para reducir las emisiones nocivas el año próximo”, esgrimió Jake Schmidt, representante de política climática para el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales de los Estados Unidos.

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El documento final Chile-Madrid Tiempo para la Acción anima a los países a "aprovechar la oportunidad en 2020" de reflejar mayor ambición a la hora de luchar contra el calentamiento, pero sin concreción. 

El año que viene los países deberán cerrar sus Planes Nacionales para definir cómo van a intentar rebajar las emisiones, de manera que el texto "insta" a las naciones a tener en cuenta esa diferencia entre lo firmado en París (aumento de 2ºC), lo que reclaman las organizaciones científicas (no más de 1,5ºC) y la senda actual (sobre 3ºC), lo que en la práctica implica mejorar lo presentado hasta ahora.

Durante la sesión de cierre Brasil intentó eliminar dos párrafos del documento que hacían mención a los océanos y al uso de las tierras, pero se encontró con la oposición frontal de una docena de delegaciones como España, Indonesia, Noruega, Australia, Egipto, Rusia o Costa Rica y acabó cediendo a sus pretensiones en el último minuto.

Sin acuerdo para los mercados de carbono

La Cumbre de Madrid cierra además con un fracaso notorio al no haber consensuado el desarrollo del artículo 6 del Acuerdo de París que debía definir las reglas de los llamados mercados de carbono por los que se intercambian unidades o derechos de emisión de CO2 entre países y empresas.

Varios países desconfían de este sistema de "compraventa" ante la necesidad de aprobar reglas que eviten la doble contabilidad de las reducciones de gases contaminantes y, por otro lado, existen una brecha clara entre los países que piden que se tengan en cuenta los derechos existentes desde el Protocolo de Kioto y los que creen que no es necesario. 

Además algunas voces críticas han advertido de que los países pueden escudarse en este sistema para no tomar medidas en la práctica y que, a la larga, puede convertirse en un mercado abierto a la especulación.

Durante la madrugada una treintena de países, entre ellos España, intentó desbloquear las negociaciones apoyando los llamados "Principios de San José para la Alta Integridad de los Mercados Internacionales de Carbono" con el objetivo de crear un mecanismo "justo y sólido" que evite la doble contabilidad y asegure la integridad ambiental.

Sin embargo no hubo cuórum, por lo que las discusiones en torno a este artículo se abordarán en la COP26 que se celebrará el año que viene en Glasgow. Allí la Cumbre del Clima tendrá que responder también a la necesidad de implementar medidas concretas para rebajar de una manera más concreta las emisiones y, así, intentar frenar el calentamiento global.

"Yo les digo que hay esperanza, yo la he visto. No vendrá de los gobiernos ni de las grandes corporaciones, sino de las personas, que están empezando a despertar", sentenciaba esta semana Greta Thunberg. 

Todavía es tiempo de actuar.

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