Apple necesita desesperadamente un nuevo producto estrella si quiere mantener su hegemonía

  • Tim Cook ha sido siempre un hombre de números, no un genio de la creatividad. Pero lo que necesita Apple ahora, es diseñar su próximo producto estrella si quiere mantener su hegemonía.
  • De momento, la empresa ha conseguido revalorizar sus acciones poniendo en valor los productos que se crearon en la era de Steve Jobs, pero esta vía está a punto de agotarse.
Apple necesita un nuevo producto revolucionario, pero Tim Cook no parece tener nada.
Apple necesita un nuevo producto revolucionario, pero Tim Cook no parece tener nada.

Andrew Burton/For The Washington Post via Getty Images; Justin Sullivan/Getty Images; Rebecca Zisser/BI

Paris Marx
| Traducido por: 

Cuando Steve Jobs volvió a Apple en 1997 tras 12 años de ausencia, la empresa iba en caída libre. Se encontraba al borde de la quiebra tras el paso de varios CEO, se enfrentaba a una fortísima competencia en el mercado de los ordenadores y necesitaba desesperadamente su siguiente gran éxito. Ante esta situación, Jobs aceptó volver rápidamente dejando de lado otros proyectos sin futuro.

Al año siguiente, su estrategia funcionó. Jobs presentó el iMac y su vibrante carcasa de plástico fue todo un éxito. En 2001 llegó el iPod, que revolucionó el sector de los reproductores multimedia y popularizó iTunes. Todo ello preparó el terreno para el iPhone en 2007, que disparó a Apple a la estratosfera y alimentó toda una serie de negocios secundarios, incluida la App Store, que generaron muchos miles de millones de beneficios. Cuando Jobs murió en 2011, Apple era la empresa tecnológica más valiosa del mundo.

Y entonces, Tim Cook tomó las riendas.

Cook es un hombre de números, no de diseño. Bajo su mandato, el precio de las acciones de Apple se ha disparado y los inversores se han visto satisfechos con el aumento de la recompra de acciones y el dividendo trimestral. Pero aparte del Apple Watch, que ya estaba en marcha antes de la muerte de Jobs, no ha habido ningún otro producto revolucionario. 

Esta etapa se ha definido por exprimir al máximo los éxitos de la segunda era de Jobs. Pero después de una década, las ventas del iPhone se están desacelerando, los ingresos están bajando, y la compañía, de nuevo, necesita encontrar su próximo gran éxito.

El sector tecnológico tiene muchas empresas dominantes, como IBM y AT&T, que perdieron su capacidad innovadora cuando alcanzaron un determinado tamaño y sufrieron las consecuencias de nueva competencia. Aunque no han desaparecido, ya no tienen el poder ni la imagen pública de antaño. Los gigantes de Silicon Valley, como Google y Meta, se enfrentan ahora a un reto similar, y Apple no es una excepción. La estrategia de Cook de centrarse en obtener beneficios a corto plazo está ensombreciendo el futuro de Apple.

Steve Jobs en la presentación del iPhone

El iPhone es la gallina de los huevos de oro de Apple: sus ventas suponen más de la mitad de los ingresos de la empresa. Pero en 2017, después de que Apple se hiciera con el control del mercado estadounidense y ya no quedaran más clientes a los que vender un iPhone, la compañía se dio de bruces con un muro. Los teléfonos eran lo bastante buenos como para que la gente no necesitara actualizarlos con regularidad, y el crecimiento en los mercados en desarrollo no estaba funcionando tan bien como la empresa esperaba. Al año siguiente, Apple dejó de informar sobre el número de teléfonos vendidos para centrarse en los ingresos: si no conseguía que más gente comprara iPhones, empezaría a cobrar más por los smartphones y los iPads con niveles premium. Funcionó durante unos años, pero en 2022, las ventas volvieron a ralentizarse, y los otros productos de Apple también se vieron afectados.

En 2023, la empresa registró cuatro trimestres de descenso de los ingresos, que repuntaron en su primer trimestre fiscal de este año tras la fuerte demanda navideña, para volver a caer en el segundo trimestre. Las propias perspectivas de Apple sugieren que las malas ventas del iPhone persistirán, especialmente a medida que las ventas en China disminuyan rápidamente.

Aunque el crecimiento de otras partes del universo Apple (TV+, News+ y almacenamiento en iCloud, por nombrar algunas) fue uno de los aspectos más destacados del reciente informe de resultados, su éxito depende del hardware de Apple. Para colmo, este ordenado ecosistema está siendo amenazado por el Gobierno de Estados Unidos y de otros países.

Los inconvenientes de la desinversión de Cook en el diseño y desarrollo de productos se ven cada vez con mayor claridad

Como deja claro el reciente caso antimonopolio del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra Apple, el éxito de la empresa se debe en parte a su "jardín amurallado", que dificulta a los usuarios pasarse a dispositivos Android. Al abandonar sus iPhones, los usuarios pierden sus compras en la App Store y el acceso a funciones patentadas como iMessage. El caso antimonopolio pretende reducir la barrera al cambio y eliminar algunas de las ventajas exclusivas de usar dispositivos Apple. Uno de los objetivos es reducir las restricciones a las "superapps" como WeChat, que ofrecen muchos servicios dentro de la misma aplicación independientemente del sistema operativo. Si los usuarios recurren a las superapps en lugar de a las incluidas con el dispositivo, les resultará más fácil moverse entre iOS y Android cuando lo deseen.

En Europa, los legisladores se centran en romper el monopolio de la App Store intentando garantizar que las aplicaciones y tiendas de terceros puedan descargarse en los dispositivos de Apple. Si eso ocurre, sería devastador para los ingresos que Apple recibe de las compras en la App Store: hasta un 30% de cada compra. Además, tanto el caso de la UE como el de Estados Unidos, facilitarían que algunas personas cambiaran a un teléfono más barato, lo que amenazaría aún más las ventas del iPhone. En respuesta, la empresa planea luchar enérgicamente contra el caso de Estados Unidos y en Europa busca la forma de aplicar la normativa sin debilitar su eficacia.

De vuelta a las tiendas de Apple, sin embargo, sus problemas se han multiplicado.

Apple Vision Pro.

En su libro After Steve (Después de Steve), Tripp Mickle explica que Cook se centró en hacer crecer el precio de las acciones de Apple y en la eficiencia operativa, ahorrando dinero a la empresa en todo momento. Dominaba a la perfección la cadena de suministro de Apple y desempeñó un papel decisivo en la creación de los mecanismos de elusión fiscal. Pero tras hacerse cargo de la empresa, Cook fue frenando poco a poco al poderoso equipo de diseño, lo que acabó provocando que Jony Ive, el jefe de diseño y aliado de Jobs, abandonara la compañía en 2019. Los inconvenientes de la desinversión de Cook en el diseño y desarrollo de productos se ven cada vez con mayor claridad.

Este año hemos visto dos grandes fracasos de Apple. El primero son las gafas Vision Pro, una pieza de hardware engorrosa y exageradamente cara que los usuarios deben llevar en la cabeza durante largos periodos de tiempo (sin tener en cuenta las posibles náuseas o fatiga visual). Dado que los cascos de realidad virtual han fracasado varias veces en las últimas décadas, es difícil creer que el proyecto actual de Apple vaya a ser diferente.

En esencia, Apple es una empresa de hardware, y Cook no ha sido capaz de llevar a las estanterías otro producto de una envergadura que rompa el mercado

El objetivo inicial de la empresa no era construir un casco de realidad aumentada, sino introducir un ordenador en unas gafas normales. A pesar de que las limitaciones técnicas se hicieron evidentes rápidamente, personas que trabajaron en el proyecto dijeron a Bloomberg que las divisiones internas y la indecisión de la dirección mantuvieron el proyecto en el limbo durante años, incluso cuando el gasto anual alcanzó los 1.000 millones de dólares. Una vez que Cook decidió que Apple tenía que lanzar algo, acabó con las Vision Pro, muy lejos de las gafas elegantes y ligeras con las que soñaba inicialmente. Las encuestas ya han revelado que los dispositivos no se utilizan y la escasa demanda ha obligado a la empresa a reducir la producción.

Mientras tanto, el Apple Car ni siquiera salió al mercado. Nació de la moda de los vehículos autónomos a mediados de la década de 2010, y Apple invirtió 10.000 millones de dólares en su desarrollo. Pero después de casi una década, finalmente canceló el proyecto en febrero, cuando se dio cuenta de que la tecnología de conducción autónoma en la que había estado trabajando simplemente no sería capaz de conducir un vehículo sin intervención humana. Resultó que el centenario negocio del automóvil era mucho más complicado de lo que parecía en un principio.

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Seamos claros: Apple está lejos de ser irrelevante. Sigue ostentando el título de empresa cotizada más valiosa del mundo de forma ocasional e incluso superó por un tiempo el año pasado los 3 billones de dólares de capitalización (2,78 billones de euros). Los inversores siguen optimistas porque Apple ha aumentado su margen de beneficios, incluso cuando tiene dificultades a la hora de aumentar los ingresos. Pero su futuro está lejos de ser seguro.

El precio de las acciones de Apple ha bajado este año. Cook viajó recientemente por Asia para tratar de afianzar la cadena de suministro con la ampliación de la producción en la India y una nueva huella en Indonesia, pero es difícil que esos países se conviertan en mercados importantes para el iPhone. Al igual que en China, es más probable que la mayoría de esos consumidores se decanten por un teléfono Android asequible con prestaciones igual de buenas: el iPhone ya no es el símbolo de estatus que era antes.

Ahora Apple, como todos, se está pasando a la IA generativa. Ha trasladado a empleados del proyecto automovilístico a la inteligencia artificial y planea incorporarla a las versiones de su iPhone, iPad y Mac. Pero aunque la IA pueda suscitar el interés de los inversores a corto plazo, como tantas otras modas en el sector tecnológico (las criptomonedas, el metaverso, el ciclo del hype de la IA de mediados de la década de 2010), es poco probable que sea el tipo de producto que marque una gran diferencia en el balance final, especialmente con la creciente preocupación por el coste de las herramientas. Además, lo que llamamos IA no es en realidad una herramienta nueva; ya hay mucha IA desplegada a través de los sistemas operativos de Apple para comprobar la ortografía de los usuarios o mejorar sus fotos.

Como explicó el corresponsal de Business Insider Peter Kafka en marzo, "durante años, ha estado claro que no hay un próximo iPhone". Ahora que Apple no ha conseguido dar un gran paso adelante con las Vision Pro o el Apple Car, su cambio hacia la IA sugiere que está persiguiendo tendencias para mantener el interés mientras lucha por trazar un próximo paso definitorio.

Apple ha tenido una gran carrera en la última década, y Cook ha devuelto mucho valor a los accionistas persuadiendo a los consumidores a pagar más por los dispositivos de la compañía. Pero en el fondo, Apple es una empresa de hardware, y Cook no ha sido capaz de llevar a las estanterías otro producto de una envergadura que rompa el mercado. Y no está claro si lo conseguirá.

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