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5 datos que muestran el impacto del coronavirus en la economía real de España

Una camarera con mascarilla sirve 2 cañas en una terraza de Barcelona tras la reapertura de la hostelería
Reuters
  • El coronavirus ha impactado en los datos de beneficiarios de prestaciones por desempleo, empresas que reciben ayudas públicas, matriculaciones de vehículos, consumo eléctrico y gasto con tarjeta.
  • En concreto, el número de afiliados a la Seguridad Social que cobran algún tipo de ayuda se ha disparado hasta 5,2 millones de personas en abril, incluyendo desempleados, trabajadores afectados por ERTE y autónomos que reciben la prestación por cese de actividad.
  • El Ministerio de Economía ha anunciado este martes que el número de empresas que se han beneficiado de la línea de avales del ICO ante el coronavirus se situaba el pasado domingo en 462.614, de las que un 98% son pymes.
  • Mientras, las cifras de matriculaciones de vehículos, demanda eléctrica y gasto con tarjeta de crédito sufren caídas históricas debido a las restricciones vinculadas a la pandemia.
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70 días después del inicio del estado de alarma en España ante la expansión de coronavirus, la economía comienza a desperezarse lentamente con la desescalada del confinamiento y la paralización de la actividad comercial e industrial. Sin embargo, los efectos secundarios de la pandemia son plenamente visibles tanto en las cifras macroeconómicas como en aspectos más cotidianos del camino hacia la "nueva normalidad".

A escala global, todos los países han visto retroceder con fuerza sus expectativas de crecimiento para 2020 hasta el punto de provocar una recesión generalizada, que ya ha comenzado a concretarse en gran parte de Europa. Mientras, sectores como el turístico, el aeronáutico, el automovilístico o la hostelería dan el año prácticamente por perdido, a la espera de que el mundo pueda volver a retomar su marcha habitual cuando finalice la pandemia.

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En abril, el think tank Fedea destacaba en su primer Boletín Mensual de Seguimiento de los Aspectos Económicos de la crisis del COVID-19 que había 17 indicadores laborales, fiscales, de gasto, de deuda y de consumo eléctrico que había que seguir de cerca para conocer el impacto de la pandemia sobre la actividad económica, el mercado de trabajo y las cuentas públicas. Un mes después, todos ellos reflejan las secuelas del virus.

Además del impacto del coronavirus a gran escala en el volumen de deuda pública, la recaudación de impuestos o el nivel de gasto público, la pandemia tiene una traducción directa en el día a día de la ciudadanía, especialmente en lo que se refiere a consumo. Confinados en sus hogares, con el comercio sometido a estrictas medidas de seguridad y con escasas oportunidades de gastar, los consumidores han replanteado sus prioridades.

De este modo, hay 5 indicadores que resumen el impacto del coronavirus en la economía española en el mercado laboral y la viabilidad de las empresas, por una parte, y en las tendencias de consumo de los españoles ante el confinamiento y la paralización de la actividad empresarial y comercial, por otra, lo que ofrece una imagen más completa de hasta qué punto ha afectado la pandemia a la economía real. 

5,2 millones de afiliados a la Seguridad Social cobran algún tipo de prestación del Estado

Un trabajador coloca un letrero explicando el cierre de su negocio por el estado de alarma por coronavirus en Madrid
Reuters

El último dato de paro registrado publicado por el Ministerio de Trabajo, que corresponde a abril, mostraba un aumento del desempleo de 282.891 personas en abril, un 8% más que en el mes anterior y su mayor caída histórica en el cuarto mes del año debido al impacto del coronavirus. Además, con este alza, el total de parados registrados en los servicios de empleo se situaba en 3.831.203 personas, la cifra más alta desde mayo de 2016.

Pese al aumento que recoge el dato de paro registrado, esta cifra no refleja a los asalariados que han sufrido un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) en su empresa ni a los autónomos que se han acogido a la flexibilización de la prestación por cese de actividad, dado que no son desempleados per se, sino que se trata de trabajadores que han visto su empleo suspendido y que perciben ayudas estatales mientras dure esa suspensión.

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De este modo, el dato que revela el impacto real del coronavirus en el mercado laboral es el de afiliados a la Seguridad Social que percibían algún tipo de prestación el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) en el mes de abril. Tal y como señalaba Trabajo, 5,19 millones de trabajadores cobraron en abril prestación de desempleo, el pago del 70% de su salario al encontrarse en ERTE o su prestación de cese de actividad como autónomo.

El ministerio ha destacado que se trata del récord histórico de prestaciones abonadas por el SEPE, con 3 millones más de beneficiarios que en el mismo mes del año 2019. Pese a las críticas por los retrasos en los pagos, Trabajo aseguró la semana pasada que el SEPE había reconocido más del 98% de las solicitudes de prestaciones por ERTE presentadas desde el inicio de la pandemia, que ya habían sido abonadas a 3,4 millones de afectados.

462.614 empresas se han beneficiado de los avales públicos que les han permitido recibir préstamos de hasta 57.852 millones de euros

Un trabajador de la fábrica de Seat de Martorell fabrica piezas para respiradores para enfermos de coronavirus
Reuters

El otro pilar del "escudo social y económico" que el Gobierno ha planteado contra el coronavirus, además de los ERTE, son los avales públicos de 100.000 millones de euros a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO) para las líneas de liquidez que las entidades financieras han puesto a disposición de pymes, empresas y autónomos para paliar los efectos económicos del coronavirus.

El Gobierno ha ido aprobando 3 tramos de 20.000 millones de euros para fomentar que la banca ponga financiación a disposición de las empresas afectadas por la pandemia. Según los datos que ha publicado este martes el Ministerio de Economía, 462.614 empresas ya se han beneficiado de estos avales públicos, que les han permitido recibir préstamos de hasta 57.852 millones de euros, de los que 44.096 millones están avalados por el ICO.

Desglosando estos datos por tipo de empresa, entre los autónomos y pymes, a los que se avala el 80% del total solicitado, ya hay 454.258 que se han beneficiado de los avales, lo que supone un 98% del total de empresas que han accedido a estas medidas. Además, autónomos y pymes han recibido 39.700 millones, un 68% del total.

Mientras, entre las empresas más grandes, a las que se avala el 70% de nuevos préstamos y el 60% de las renovaciones, 8.356 han recibido ya crédito gracias a las garantías públicas, que se ha concretado en una financiación de 18.152 millones de euros.

 

 

El gasto semanal con tarjeta cae un 60% desde el estado de alarma, aunque aumenta un 60% el gasto en alimentación

Un cliente paga en una gasolinera de Ucrania con su teléfono móvil
Reuters

Otra cifra que revela el impacto generalizado del coronavirus en la economía española es la del gasto con tarjeta de crédito que están realizando los consumidores durante la pandemia dado que se ha desaconsejado el uso de efectivo para evitar contagios. Y, sin embargo, los primeros datos del uso de medios de pago digitales revela un fuerte retroceso, salvo en categorías muy concretas de productos.

Así, BBVA Research publicaba en abril un estudio en el que aseguraba que los hogares en España estaban gastando de media un 60% interanual menos con sus tarjetas en la primera semana tras la aprobación del estado de alarma. Todo ello, a pesar de que el informe reconocía que el fin de semana previo a que se aplicase esa medida el gasto creció alrededor de un 20% debido a la acumulación de provisiones para el confinamiento. 

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Sin embargo, la caída de pagos con tarjeta no es generalizada, como muestra el incremento de un 60% interanual en el consumo de alimentación. Otros segmentos han tenido un comportamiento desigual, como los productos farmacéuticos, que crecieron un 30% antes del estado de alarma para caer posteriormente un 50%, del mismo modo que en las grandes superficies, en las que el consumo creció un 30% antes del 17 de marzo y se redujo ese mismo porcentaje justo después.

En el comercio electrónico se ha dado el fenómeno inverso, con caídas de un 44% en la primera semana del estado de alarma que se convirtieron en un repunte interanual del 2% en las semanas posteriores, hasta suponer un 20% del total de las transacciones con tarjeta. 

La matriculaciones de vehículos han caído un 96,5% respecto a abril de 2019

La fábrica de Volkswagen de Lisboa, paralizada por el coronavirus
Reuters

El sector automovilístico ha sido uno de los que más ha sufrido el impacto de la pandemia. A finales de febrero y principios de marzo, muchas fábricas se veían obligadas a parar su actividad por falta de piezas procedentes de China, mientras que pocas semanas después eran precisamente esas fábricas las que frenaban su producción ante las medidas de prevención ante el coronavirus.

Esas medidas, en especial el confinamiento de la población, han provocado un drástico frenazo en las cifras de matriculaciones de coches y todoterrenos. Pese a que este dato ya venía desacelerándose desde 2019, las matriculaciones cayeron un 69,3% interanual en marzo y un 96,5% en abril, un mes en el que apenas se matricularon 4.163 vehículos en todo el país.

La caída de las matriculaciones por el coronavirus ha situado el total acumulado de lo que llevamos de año en 222.826 matriculaciones, casi un 50% que en el mismo mes del año pasado. Pese a que 2019 se cerró con 1,3 millones de coches y todoterrenos matriculados, la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC) y la patronal de concesionarios Faconauto ya han empeorado sus previsiones para 2020 hasta 700.000 unidades, que supondría un 45% menos que el año anterior.

La demanda eléctrica ha caído un 10% desde la declaración del estado de alarma, aunque ha repuntado ya un 23,5% respecto a mínimos de abril

Madrileños toman el sol en las terrazas de sus pisos durante el confinamiento
Reuters

El dato de demanda eléctrica está disponible diariamente a través de Red Eléctrica, aunque, para evitar distorsiones climatológicas o de estacionalidad, se analizan las medias semanales de consumo. Con esas medias semanales, se revela que la demanda eléctrica ha caído un 10% respecto a la semana en la que entró en vigor el estado de alarma, a mediados de marzo.

Sin embargo, este dato comienza a repuntar al mismo ritmo que el país va superando fases de la desescalada. Así, la demanda eléctrica ha repuntado en la última semana un 23,5% respecto a la tercera semana de abril, en la que el consumo de electricidad marcó sus mínimos con 22.300 megavatios, frente a los 27.323 de la semana pasada o a los 33.500 megavatios que se consumieron en la semana anterior al estado de alarma.

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