Un joven de 26 años que dejó su trabajo gana más de 100.000 euros al mes vendiendo en Amazon: así encuentra productos para vender

Laila Maidan,
El vendedor de FBA, Trevin Peterson.
El vendedor de FBA, Trevin Peterson.

Cortesía de Trevin Peterson

  • Trevin Peterson descubrió el programa FBA de Amazon en el año 2017 y 6 meses después dejó su trabajo.
  • Antes había probado sin éxito a desarrollar muchas actividades secundarias, pero ahora utiliza una herramienta de software y sus habilidades para escoger qué productos se van a vender bien.

Desde que tiene uso de razón, Trevin Peterson ha querido ser empresario.

Ha probado casi cualquier cosa para generar un negocio. Cuando tenía 12 años, hacía folletos y los repartía por su barrio, ofreciendo servicios como cortar el césped o limpiar la casa por tarifas que iban desde los 5 a los 20 dólares (entre 4 y 19 euros). Su primera experiencia empresarial le permitió ganar unos 40 euros por semana, asegura el propio Peterson en entrevista para Business Insider.

La universidad fue otro de los posibles caminos al éxito que probó. Se matriculó en 2016 en la Universidad de Utah Valley (Estados Unidos), donde recibió el título de asociado en artes, pero abandonó antes de poder obtener la titulación. Peterson no sentía que estuviera aprendiendo nada nuevo ni útil, por lo que sentía que no valía la pena seguir pagando la matricula.

Una de los proyectos que le mandaron en clase le impactó mucho. Se trataba de un trabajo para elaborar un plan de negocios, que Peterson no solo desarrolló, sino que puso en práctica (aunque no hiciese falta para la asignatura). Se trataba de un negocio en Shopify que vendía adaptadores y cargadores para el iPhone, en la que era su primera experiencia con la venta de productos online. 

Al estudiante, que recibió un escueto "Suficiente" por su trabajo, le llamo la atención que su profesor había sido dueño de un negocio que había fracasado: "Yo me dije: 'Vale, no puedo aprender de alguien que ha fracasado, esto no tiene ningún sentido'".

Su e-commerce no tuvo mucho éxito, pero consiguió vender varios productos por unos 500 euros y le sirvió para aprender una valiosa lección: es difícil conseguir que la gente compre cosas por internet.

Ensayo y error

Mientras estaba en la universidad, probó a lanzar una pop-up store de ropa en la que compraba prendas al por mayor a una boutique y luego organizaba eventos para venderla. Utilizó un regalo de 1.500 euros de su suegra para invertir en inventario. No fue un completo fracaso: Peterson y su mujer ganaron un poco de dinero, pero no lo suficientemente como para vivir de ello.

La pareja trató entonces de conseguir acuerdos con marcas desarrollando un perfil de Instagram para su perro. La cuenta alcanzó unos 12.000 seguidores cuando empezaron a llegar algunas ofertas de marcas de mascotas. Sin embargo, la mayoría de acuerdos eran a cambio de productos gratuitos y, en ocasiones, unos pocos cientos de euros al mes que tampoco servían para pagar las facturas. 

Adrian Bambila.

Peterson intentó también durante 6 meses dedicarse a la venta de software para un call center, pero no consiguió cerrar ni una sola venta. "Lo mejor es que no tenía ni idea de lo que vendía. Básicamente me contrataron para hacer llamadas, enviar correos electrónicos y concertar citas", cuenta el joven de 26 años sobre esta experiencia profesional.

En lugar de seguir invirtiendo tiempo y dinero en la universidad, en 2017, Peterson decidió trabajar para su padre, que tenía una empresa de construcción. Su función era la de encargado de proyectos y se dedicaba a supervisar a los subcontratistas. 

El joven indica que trabajó para su padre más de un año mientras intentaba encontrar otras actividades paralelas, como la venta de una aplicación deportiva para una empresa de marketing digital que no llegó a puerto porque la compañía terminó quebrando.

Encontrar la satisfacción en Amazon

En noviembre de 2017, Peterson oyó hablar del programa Fulfillment by Amazon (Satisfacción de Amazon o FBA, por sus siglas en inglés). El joven no sabía que cualquiera podía vender en Amazon y se interesó por esta idea, así que comenzó a investigar y, en pocas semanas, estaba listo para lanzar su primer producto. 

Se trataba de un rellenador de huecos para cinturones de seguridad, un elemento que se colocaba entre la consola central de los vehículos y los asientos para evitar que se cayeran cosas en esos huecos. La idea inicial procedía de una empresa que apareció en el programa de televisión estadounidense Shark Tank, pero Peterson en ese momento no lo sabía.

Trevin Peterson.

Cortesía de Trevin Peterson

El joven encontró este producto en Alibaba, el gigante chino de comercio electrónico que ofrece productos al por mayor. Explica que encargó 100 unidades del rellenador de huecos por unos 380 euros. Para su sorpresa, el producto funcionó bien y vendió 50 unidades en pocos días, pero al poco tiempo recibió una carta de cese y desistimiento del titular de la patente del producto.

"No sabía que estaba infringiendo la patente de nadie, así que básicamente dejé de vender ese producto", señala Peterson. El joven emprendedor generó una orden de retirada para que el almacén de Amazon se deshiciese del resto de unidades.

Por aquel entonces se dio cuenta de que la parte más difícil de este proceso era averiguar qué vender. Así que empezó a probar suerte con diferentes productos y lanzó un soporte de teléfonos para el coche. Se gastó unos 470 euros en el inventario y otros pocos cientos de euros en publicidad. No vendió nada. Recuerda haber perdido unos 850 euros en total con esa idea. 

"Dije: 'Todo el mundo quiere esto', pero no era consciente de que la competencia en Amazon para ese producto en particular era muy, muy alta y perdí un montón de dinero", relata Peterson. 

Jóvenes

La mayor lección que aprendió de esa experiencia fue que no hay que vender un producto que tenga mucha competencia, ya que otros vendedores de Amazon ya han acumulado miles de buenas críticas para ese mismo producto. 

El siguiente producto que probó fue un bolígrafo para personas con Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). De nuevo, empezó a irle bien hasta que Amazon decidió prohibir ese producto sin documentación ni permisos de seguridad, apunta Peterson. 

No fue hasta la comercialización de su sexto producto cuando el joven empezó a ver un progreso real. Para entonces ya había comprendido que hay variables clave que condicionan la venta: "En Amazon hay millones de compradores. El objetivo es encontrar un producto que la gente ya esté buscando y yo no acababa de entender ese concepto".

A los 6 meses de empezar, en mayo de 2018, Peterson afirma que pudo empezar a ganarse la vida con ello. Su salario mientras trabajaba con su padre de 9 a 17 era de unos 34.000 euros al año. En ese momento, el joven tenía 22 años y sus gastos eran mínimos. Pagaba un alquiler de unos 950 euros y no llevaba un estilo de vida lujoso. 

Cuando empezó a percibir unos beneficios de cerca de 2.400 euros al mes, se sintió lo suficientemente cómodo como para dejar su trabajo

Jasmine Katatikarn

"Mirando hacia atrás, no parecía real. Lo que es una locura es que yo no me encargo de la distribución, solo soy el intermediario", expresa Peterson. "Amazon se encarga de la distribución y todo lo que veo son números en la pantalla que dicen: 'Tengo X cantidad de pedidos'". 

"No veía el inventario que se procesaba, no veía el inventario que se enviaba al cliente, así que no me pareció real hasta que recibí una gran transferencia de Amazon y dije: 'Espera, esto es real'", asegura.

Peterson se dio cuenta de que lo mejor era encontrar productos con poca competencia, pero con mucha demanda. Además, los pocos competidores que ya vendían ese producto en particular debían contar con altos beneficios. 

A día de hoy vende llaveros, carteras pequeñas y decoraciones para fiestas. Su primera recomendación para los que están empezando es que observen los productos que utilizan habitualmente. Un día, conduciendo por su barrio, vio una casa con un gran cartel de "Feliz cumpleaños" en la fachada y pensó que ese podría ser un buen producto para vender. 

Crear del producto

El joven de 26 años explica que, al principio, dedicaba más de 40 horas a la semana a pensar los productos mientras trabajaba para su padre. Algunos días, eso significaba pasar en su ordenador desde las 6 de la tarde —después de salir del trabajo— hasta las 2 de la mañana.

"Lo interesante de Amazon es que ya está todo pensado. La mayor parte del trabajo está hecho. Evidentemente, hay que buscar un producto, encontrar un fabricante, crear el anuncio y contar con imágenes profesionales", defiende Peterson. 

El joven emprendedor sostiene que "hay mucho trabajo por delante, pero lo mejor es que, una vez que lo tienes configurado, solo tienes que pulsar unos cuantos botones, ponerte en contacto con tu fabricante para pedirle inventario y que lo envíe directamente desde su fábrica hasta los almacenes de Amazon".

En Alibaba suele haber numerosos fabricantes disponibles para cualquier producto, recomienda Peterson, que se pone en contacto con todos los que puede para pedir presupuestos y conocer los materiales que utilizan. A menudo añade sus propios diseños a ciertos productos para hacerlos únicos y, cuando el producto llega al almacén de Amazon, está listo para venderse.

Trevin Peterson.

Cortesía de Trevin Peterson

También hay costes asociados a la producción de buenas fotografías para los productos. Para mantener los costes bajos y simplificar las cosas, Peterson contrata a un fotógrafo en China. El fabricante envía una unidad del producto al fotógrafo y este realiza entre 5 y 7 fotografías por unos 150 euros, cuenta. 

En cuanto a los gastos mensuales, el joven gasta sobre todo en tarifas de Amazon y en publicidad.

En general, sus mayores gastos este año han sido las tasas de Amazon, que ascendieron a 265.971 euros, el coste de la mercancía (224.285 euros), y las inversiones publicitarias (153.559 euros). La publicidad en Amazon es importante porque permite a los clientes encontrar mejor tu producto, apunta Peterson.

En 2022, hasta el mes de noviembre, sus ingresos han sido de unos 909.000 euros. De ahí, percibe un beneficio bruto de unos 267.000 euros, según ha podido comprobar Business Insider  a través de una videollamada y varias capturas de pantalla del panel de Amazon que hace un seguimiento de sus ventas. 

Peterson ha fundado ahora una empresa de consultoría y formación para vendedores de Amazon, AMZ Champions, y ofrece consejos gratuitos a través de sus perfiles en YouTube, Instagram y TikTok, donde tiene más de 374.000 seguidores.

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