4 claves que ya se conocen de las variantes de interés y preocupación del nuevo coronavirus, según la OMS

Un sanitario hace una PCR a una mujer para detectar COVID-19.

REUTERS/Amir Cohen

  • A medida que aparecen nuevas variantes del coronavirus, el patógeno podría volverse más contagioso, resistente y viral que sus versiones anteriores. Aunque no siempre tiene porqué ser así. 
  • Estas son las 4 características que ya se conocen de las variantes de interés y preocupación del COVID-19, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y varias autoridades nacionales.
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Las nuevas variantes del coronavirus —ya detectadas y posibles nuevas amenazas— son una de las principales preocupaciones de los expertos que investigan cómo evoluciona el SARS-CoV-2 y la enfermedad que provoca

Sobre todo porque estas podrían agravar y extender la pandemia más allá de lo deseable, con más y peores casos de COVID-19, con la reducción de la eficacia de fármacos como las vacunas y la inutilidad de las medidas de salud pública para frenar la propagación del patógeno. 

Ahora mismo, 4  de las variantes identificadas del nuevo coronavirus se consideran un motivo de preocupación por hacer más peligroso al virus SARS-CoV-2, según el seguimiento del virus que ha hecho la Organización Mundial de la Salud (OMS) en colaboración con organismos de todo el mundo, desde enero de 2020. 

Pero otras variantes podrían suponer una amenaza peor para la salud pública. 

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De hecho, la última de las preocupaciones que abarcan gran parte de la carrera de investigación de las alteraciones del coronavirus versa sobre la posibilidad de que los vacunados —quienes más protegidos están contra el COVID-19— propicien la aparición de variantes que eludan total o parcialmente las vacunas

"La gran preocupación es que la próxima variante que pueda surgir —a sólo unas pocas mutaciones de distancia— podría evadir nuestras vacunas", ha advertido la directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), Rochelle Walensky, una de las principales autoridades sanitaria de Estados Unidos.

La OMS ha clasificado 4 variantes de preocupación y 4 variantes de interés, pero hay hasta 13 conjuntos de mutaciones que podrían resultar una amenaza en la propagación del COVID-19

Un grupo de científicos revisar un historial médico.

REUTERS/Kai Pfaffenbach

Con el objetivo de priorizar el seguimiento a escala mundial y de dar una mejor orientación sobre la respuesta a la propagación del COVID-19, los investigadores distinguen las distintas variantes entre variantes de interés (VOI) y variante de preocupación (VOC)

Las variantes de interés, de acuerdo con la OMS, presentan cambios en el genoma que, según se ha demostrado o se prevé, afectan a características del virus como su transmisibilidad, la gravedad de la enfermedad que causa y su capacidad para escapar a la acción del sistema inmunitario. Además, parecen dar lugar a una transmisión significativa o son la causa de varios brotes de COVID-19 en un determinado territorio.

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Mientras que las variantes de preocupación ya se asocian a cambios significativos en la transmisibilidad del coronavirus, su capacidad para provocar casos más graves y la disminución de la eficacia de las medidas de control —ya sean las de salud pública o los test de diagnóstico, que los fármacos o tratamientos orientados al COVID-19—.

Variantes de interés:

  1. Eta, B.1.525, detectada en varios países desde diciembre de 2020. 
  2. Iota, B.1.526, identificada en Estados Unidos en noviembre de 2020.
  3. Kappa, B.1.617.1, también en India desde octubre de 2020. 
  4. Lambda, C.37, detectada en Perú en diciembre de 2020.

Variantes de preocupación actuales: 

  1. Alpha, antes conocida como B.1.1.7, detectada en Reino Unido en septiembre de 2020. 
  2. Beta, B.1.351, identificada en Sudáfrica en mayo de 2020.
  3. Gamma, P.1, detectada en Brasil en noviembre de 2020.
  4. Delta, B.1.617.2, descifrada en India en octubre de 2020.

No obstante, otras 13 variantes están siendo observadas por la OMS, redes de expertos y autoridades nacionales como una posible amenaza en la propagación del COVID-19. Estas todavía no han recibido un nombre para "el debate del público no científico", apunta la Organización, pero cabe destacar que afectan a varios países entre los que están Estados Unidos, Brasil, Filipinas, Indonesia y Colombia

Hasta la fecha, las estrategias y medidas recomendadas son eficaces contra la propagación del coronavirus. 

"Se ha demostrado en muchos países con amplia transmisión de variantes preocupantes que las medidas sociales y de salud pública, como las de prevención y control de la infección, reducen eficazmente el número de casos, hospitalizaciones y muertes por COVID-19", defiende la OMS.

Las variantes de preocupación son más contagiosas o provocan cambios perjudiciales en la epidemiología del COVID-19

Científicos con muestras de coronavirus

Brendan McDermid/Reuters

Alpha y beta son un 50% más contagiosas que la cepa original, según un estudio no revisado por pares publicado en medRxiv, y una investigación de expertos británicos y sudafricanos, respectivamente.

De hecho, en España, alpha se convirtió en el conjunto de mutaciones dominante tras identificarse en Reino Unido a finales de 2020 y llegó a alcanzar niveles de propagación por encima del 70% aunque ha ido disminuyendo a medida que aumenta la prevalencia de contagiados con otras formas del virus.

Aunque beta y gamma se descifraron con mutaciones aún más peligrosas que las de la variante anterior: aquellas que favorecían la adherencia del virus a las células humanas y su resistencia a los anticuerpos.  

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Pero para gamma no consta una mayor transmisibilidad, conforme al seguimiento de alteraciones de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.

Por su parte, delta, que se considera la variante más peligrosa de las que se han propagado del nuevo coronavirus, es aún más transmisible que las anteriores. Es un 60% más contagiosa que la versión británica del virus.

Aumentan las probabilidades de desarrollar casos más graves de COVID-19

Médicos atendiendo a un paciente.

REUTERS/Kai Pfaffenbach

Las variantes que se han clasificado como "de preocupación" por la OMS, las autoridades nacionales o los CDC tienden a agravar el escenario de los contagiados con el COVID-19

Independientemente de que se asocien con casos más graves —es decir, que sean más virales que las anteriores— también podrían saturar los centros de salud y prolongar la espera de pacientes que requieren atención médica aunque no sean un caso grave de COVID-19, por ejemplo. 

Además, afectarían a las medidas de salud pública que, de haberse relajado, tendrían que volver a ser más restrictivas con los contactos y la movilidad, como está sucediendo en algunas ciudades de España. 

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Una investigación de la Universidad de Washington, EEUU, ha detectado que en las infecciones con la variante alpha, detectada en origen en Reino Unido, puede haber un aumento de la gravedad en función de las hospitalizaciones y las tasas de letalidad —entre un 30% y un 70% más mortal que la cepa original—.

En esta misma línea, los datos del organismo de salud británico Public Health England estiman que la variante delta del nuevo coronavirus duplica el riesgo de ingreso hospitalario en comparación con alpha

No obstante, merece la pena destacar que el principal objetivo de los virus es sobrevivir, no matar a sus huéspedes. Lo que quieren es propagarse, cuanto entre más gente mejor.

Cambian los síntomas que aparecen tras el contagio con el nuevo coronavirus

Un sanitario realiza una PCR

REUTERS/Juan Medina

Más allá de la gravedad, otro de los cambios que han propiciado las variantes es la alteración en el orden en el que aparecen los síntomas del COVID-19 y nuevas afecciones más parecidas a las del resfriado, la gripe o la alergia que a los indicios originales del coronavirus.  

Los hallazgos de una investigación en Reino Unido, que hace un seguimiento de los datos de más de 4 millones de pacientes, han evidenciado que los síntomas registrados anteriormente están cambiando con las variantes en evolución del virus y que varían según la inmunidad de los afectados.

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Ahora los 5 primeros síntomas que aparecen tras el contagio con el nuevo coronavirus son: el dolor de cabeza, el dolor de garganta, la congestión nasal, la fiebre y la tos persistente. Mientras que la pérdida del gusto y el olfato y la dificultad para respirar bajan unas posiciones en la clasificación —puesto 9 y 30, respectivamente—. 

Para quienes han recibido una dosis de la vacuna, entre las primeras afecciones se encuentran los mismos síntomas menos la fiebre. Y aparecen por primera vez los estornudos. Pero los que han recibido la pauta completa de la vacuna vuelven a experimentar la pérdida del olfato entre los primeros síntomas, en lugar de la tos persistente —un dato que podría revelar que la vacuna prevé que se agrave la afección pulmonar que aparece con el COVID-19—. 

Disminuyen la eficacia de los fármacos, las medidas de salud pública o los medios de diagnóstico

Una mujer en Valencia recibe una vacuna contra el COVID-19.

REUTERS/Eva Manez

A partir de beta y gamma, las nuevas variantes tienen alteraciones que mejoran la capacidad del virus para resistir a la respuesta inmunológica. Aunque todas las vacunas siguen siendo eficaces contra los casos que van de leve y moderado a grave del COVID-19. 

La eficacia puede variar entre un 10% y un 30%, sobre todo con la variante delta. Y una única dosis de la vacuna ya no es suficiente para hacer frente a la infección, de acuerdo con varios estudios revisados por pares, uno de ellos publicado en Nature.

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Ahora, tal y como se ha mencionado con anterioridad, los expertos temen que los vacunados propaguen una variante que eluda mejor los anticuerpos producidos tras las vacunas o la enfermedad. Sobre todo tras el contagio en el intervalo de las 2 dosis de la vacuna, cuando los individuos aún no están del todo protegidos. 

"No tener a todos inmunizados crea una circunstancia perfecta para que surjan variantes mutantes de escape. Si hay algunas personas que tienen niveles bajos de inmunidad, en cierto modo, eso es casi peor que no tener ninguna inmunidad", ha advertido a Business Insider James Hildreth, inmunólogo y presidente del Meharry Medical College. 

Este gráfico muestra la eficacia de cada una de las vacunas contra todas las variantes del coronavirus: la protección podría ser entre un 10% y un 30% menor

En esta misma línea, informan los CDC, los estudios de laboratorio sugieren que los tratamientos con anticuerpos monoclonales específicos pueden ser menos efectivos para tratar casos de COVID-19 causados

por variantes con ciertas sustituciones o combinaciones de sustituciones en la proteína de pico —la que el virus utiliza para adherirse a los receptores de las células humanas—. 

Entre estas variantes se encuentran eta, iota, kappa, alpha, beta, gamma y delta, conforme al seguimiento de las autoridades sanitarias de Estados Unidos. 

Muchas de estas alteraciones podrían disminuir también la eficacia de los sueros de convalencientes o postvacunación, según los Centros. 

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