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6 claves para entender qué han ganado y qué han perdido PSOE, PP, Podemos, Ciudadanos y Vox tras el debate electoral

Los candidatos en el debate a cinco del 4-N.
Los candidatos en el debate a cinco del 4-N. REUTERS/Susana Vera
  • Todos los candidatos del debate a cinco cumplieron en mayor o menor medida sus objetivos.
  • Debido a la Ley Electoral, desde este lunes está prohibido publicar más sondeos electorales en España, por lo que no se conocerá oficialmente la incidencia de este debate.
  • Sánchez protagoniza un viraje al centro, Casado se erige como voto útil para la derecha, Abascal ha ampliado los márgenes de su electorado.
  • Estas son seis claves que marcaron el debate electoral de este lunes por la noche, y cómo incidirán en el panorama político las próximas semanas.
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Elecciones generales 10 Noviembre 2019

Terminó el único debate de la campaña para las elecciones generales del 10 de noviembre, pero no despejó demasiadas incógnitas. No se sabe si continuará el bloqueo tras la votación, aunque ya se atisba cómo será el inminente panorama político las próximas semanas.

Sánchez está protagonizando un giro al centro gracias a su posición de institucionalidad. A pesar de la interinidad de su mandato, el presidente del Ejecutivo en funciones ha podido presentar un debate con galones de hombre de Estado.

Al frente estuvieron Iglesias, tendiéndole puentes, y un bloque, el de las derechas, que planteó el encuentro con un claro mensaje: todos a por Sánchez. A pesar de que así transcurrió, Sánchez salió indemne de esta estrategia y Casado, Abascal y Rivera protagonizaron varios enganchones sobre el liderazgo de su bloque.

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Expertos en comunicación política descartan de pleno hacer consideraciones sobre quién ganó o perdió el debate. En un reciente acto que tuvo lugar en Madrid, organizado por la Asociación de Comunicación Política, expertos como Jorge Rábago, Miguel Ángel Contreras o Manuel Campo Vidal advirtieron que los candidatos van a un debate con unos objetivos.

Si los candidatos cumplen esos objetivos, ganan su particular debate.

Así sucedió.

Sánchez hace este viraje al centro para consolidar su electorado, y terminó con éxito. Casado pudo erigirse como el voto útil de la derecha. Iglesias siguió planteando la misma alternativa que siempre. Abascal pudo ampliar los márgenes de su electorado. Fruto de los enganchones entre las derechas, Rivera pudo también defender su posición centrista y moderada.

Todos los candidatos han cumplido en mayor o medida sus objetivos. Estas son seis claves para entender cómo transcurrió este decisivo debate electoral a cinco.

1. El debate no ha despejado incógnitas sobre si el bloqueo continuará tras las elecciones

El debate a cinco del 4-N, a punto de empezar.
El debate a cinco del 4-N, a punto de empezar. REUTERS/Susana Vera

Lo que sucederá a partir del lunes 11 de noviembre sigue siendo una incógnita para los electores. Aunque durante el debate Pablo Iglesias intentó arrancarle a Sánchez algún compromiso de cara a los futuros acuerdos poselectorales, fue en vano.

Albert Rivera sí anunció su compromiso: estén o no en la oposición, Ciudadanos no será una traba para que el Gobierno de España eche a andar en las próximas semanas después de las generales.

Sin embargo, Sánchez quemó muchos de sus puentes con Podemos a pesar de la mano tendida de Iglesias. Incidió en las diferencias entre los socialistas y Podemos. Lo hizo incluso en su minuto de oro, al término del debate.

"No compartimos la visión del señor Iglesias de que para subir el salario mínimo interprofesional o subir las becas tengamos que poner en riesgo la unidad de España, ni la visión de la derecha de que para salvaguardar la unidad de España tenga que ser a costa de las políticas sociales que beneficien a los españoles".

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2. Iglesias tendió su mano, pero Sánchez quemó puentes con Podemos mientras la derecha se peleaba

Noelia Vera asesora a Pablo Iglesias en el debate a 5.
Noelia Vera asesora a Pablo Iglesias en el debate a 5. REUTERS/Susana Vera

En los últimos compases del debate Iglesias llegó a plantear a los moderadores, María Casado y Vicente Vallés, que sería menester que los candidatos confirmasen con qué organizaciones estaban dispuestos a alcanzar pactos poselectorales. No fue el caso.

A lo largo de la discusión, los guiños de Iglesias fueron constantes. El secretario general de Podemos llegó a referirse a un enganchón entre los líderes del bloque de la derecha, Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal. "Deberíamos aprender", dijo, tras recordar que a pesar de sus diferencias las derechas han alcanzado pactos y gobiernos de coalición en varias comunidades autónomas.

En un momento dado, todos los líderes políticos comenzaron a atacar a Sánchez con una cuestión: la identidad de la nación española. Iglesias trató de lanzar un capote al socialista incidiendo en su idea de nación española: "Una nación de naciones", dijo, de la que se siente "orgulloso". Sánchez le ignoró.

3. El intento de todos contra Sánchez pasó factura a Albert Rivera y a Pablo Casado, más desaparecido

Sánchez, entre Casado y Abascal, en el debate a cinco.
Sánchez, entre Casado y Abascal, en el debate a cinco. REUTERS/Susana Vera

Las encuestas no son nada favorables para Ciudadanos. Albert Rivera ha seguido la misma estrategia que siguió en los debates del 22 y del 23 de abril, a pocos días de las generales del 28-A. Ha intentado ser el mayor opositor de Sánchez del bloque de las derechas.

Frente a él, un Pablo Casado que levita al soplo de los sondeos, ha cerrado filas y ha instado una y otra vez a la audiencia a que vote útil y concentre el voto de la derecha en el PP. Si Rivera en abril repitió una y mil veces "no se ponga nervioso, señor Sánchez", en este debate se le ha escuchado más el "no se ponga nervioso, señor Casado" o "no se ponga nervioso, señor Abascal".

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Mientras que el resto de candidatos del bloque de derecha han cumplido holgadamente sus objetivos —por parte de Vox, abrir su base electoral; por parte del PP, legitimarse como voto útil—, Rivera ha sido uno de los que más perjudicados han salido de este debate a cinco.

A pesar de ello, el líder de Ciudadanos ha podido recuperar su espectro de centrista moderado gracias a algunos enganchones que protagonizaron el resto de candidatos.

4. Sánchez uso su atril para lanzar varias medidas y consolidar su giro al centro

Pedro Sánchez, guiñando un ojo en el debate a cinco de noviembre.
Pedro Sánchez, guiñando un ojo en el debate a cinco de noviembre. REUTERS/Susana Vera

Incluir en el Código Penal un nuevo delito sobre la organización de referéndos ilegales y prohibir los enaltecimientos a la dictadura, realizar los cambios legislativos necesarios para ilegalizar a la Fundación Nacional Francisco Franco o nombrar a Nadia Calviño como próxima vicepresidenta de Asuntos Económicos.

Con esta batería de propuestas que ha anunciado Sánchez en pleno debate electoral consigue dos cosas: poner la economía como el centro y el pragmatismo de su próximo gobierno —si es que sale adelante—, y girar al centro en su postura con respecto a la crisis independentista catalana.

En materia propositiva, Pablo Casado también ha sido clave a la hora de anunciar varias de sus propuestas en caso de llegar a tocar poder. Tanto, que el propio Iglesias ha recordado en un punto del debate que los candidatos habían acudido allí a debatir, y en algún momento parecía que cada uno tenía un "cartel" con un discurso.

5. Así, el presidente del Gobierno en funciones trató de erigirse como un hombre de Estado y moderado

Pedro Sánchez prepara su debate en el atril.
Pedro Sánchez prepara su debate en el atril. REUTERS/Susana Vera

Sánchez fue recientemente apercibido por la Junta Electoral Central por haber utilizado el Palacio de la Moncloa como escenario para una entrevista que realizó para La Sexta, justo al día siguiente de la exhumación de Franco.

Aunque el presidente del Gobierno en funciones asumió las circunstancias de este apercibimiento, dejó caer algún que otro guiño al tema anoche, en la sede socialista de Ferraz. "Como estoy en Ferraz, doy paso y felicito al coordinador del comité electoral, José Luis Ábalos", dijo ante varios militantes del PSOE.

Más allá de eso, Sánchez sí ha estado empleando —y sobre todo en el debate— una imagen funcionarial, de hombre de Estado. El presidente del Gobierno en funciones está haciendo uso —legítimamente— de la institucionalidad de su cargo.

6. Mientras que regresaban a la mesa viejos temas que solo beneficiaron a Vox

Santiago Abascal, en el debate a cinco de noviembre.
Santiago Abascal, en el debate a cinco de noviembre. REUTERS/Susana Vera

Los primeros compases del debate se centraron sobre si España es una nación o una nación de naciones, sobre si Cataluña es una nación, o si en los Estatutos de Autonomías de estas regiones —como recordó Sánchez— son "nacionalidades" históricas.

No es un debate nuevo y recordó de forma instantánea al recurso con el que el PP llevó al Constitucional el Estatut de Autonomía catalana en 2006. La sentencia del máximo tribunal español llegó cuatro años después, en 2010. En verano de ese mismo año una gran manifestación recorrió las calles de toda la comunidad autónoma bajo el lema "Som una nació, nosaltres decidim" —somos una nación, nosotros decidimos—.

Muchos han situado el origen de la crisis catalana contemporánea en estos acontecimientos.

No fue el único tema que se rescató en el debate electoral: Iglesias puso en valor la gestión del primer presidente del Gobierno en democracia, Adolfo Suárez, cuando reconoció la Generalitat de Cataluña como una institución —de orígenes republicanos y preconstitucionales— legal.

También llegaron las referencias a la gestión del socialista Rodríguez Zapatero al frente del Gobierno (2004-2011) cuando Sánchez incidía en que la economía española cuenta con unos "sólidos pilares" para hacer frente a la futura gran recesión económica.

Unos temas, junto a la cuestión de las autonomías o la de la violencia de género, que solo interesaron y beneficiaron al quinto candidato en liza, Santiago Abascal.

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