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PSOE y Unidas Podemos confirman un preacuerdo para un gobierno de coalición con Iglesias como vicepresidente

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, tras anunciar su preacuerdo para un gobierno de coalición
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, tras anunciar su preacuerdo para un gobierno de coalición Sergio Pérez/ Reuters
  • Los líderes de PSOE y Unidas Podemos dieron una comparecencia conjunta en el Congreso de los Diputados.
  • El preacuerdo fija diez líneas de actuación entre las que se se incluyen la lucha contra el cambio climático, políticas feministas o combate contra la precariedad y el desempleo.
  • Pablo Iglesias sería vicepresidente de Sánchez.
  • La mesa negociadora ha sido comandada por Irene Montero, Adriana Lastra e Iván Redondo.
  • No se conocerán los detalles de la estructura hasta después de la investidura.
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PSOE y Unidas Podemos han llegado a un acuerdo.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y el secretario general de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, han llegado a un preacuerdo para formar juntos un gobierno de coalición que desbloquee la situación política. El pacto dentro del seno de la izquierda, según ha adelantado La Vanguardia, se fraguó en las últimas 48 horas mediante una reunión secreta en la Moncloa.

Esta vez no será como entonces. Esta vez, como han asegurado ambos líderes en comparecencia conjunta, no habrá vetos personales para ningún político. Tampoco para el propio Iglesias, que sería vicepresidente, según ha adelantado eldiario.es. Queda lo más importante: recabar los apoyos suficientes en la Cámara Baja, ya que la suma PSOE-Podemos no suma más de 155 escaños.

"Buscamos un Gobierno que combine la experiencia del PSOE con la valentía de Unidas Podemos. Es tiempo de dejar atrás cualquier reproche y trabajar juntos", ha sentenciado Iglesias durante la comparecencia, en la que también ha agradecido la voluntad de diálogo del PSOE. No darán los detalles de la estructura gubernamental, ha dicho, hasta la formación del propio Gobierno.

Sánchez, por su parte, ha declarado que este "proyecto político es tan ilusionante" que permite olvidar los desencuentros de los últimos meses. "El país necesita cuanto antes un Gobierno que eche a andar (...) y será uno progresista. Lo único que no cabrá en este Gobierno será el odio y la confrontación entre españoles", ha indicado Sánchez.

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El cómo saldría la investidura todavía es un misterio. Con el más que probable apoyo de Más País (3) y PNV (7), al situación es bien distinta a durante las elecciones del 28-A. Entonces ERC se prestó a apoyar la coalición en pos de frenar a la extrema derecha de Vox, pero ahora, con 14 escaños clave, podría oponerse al mismo Gobierno socialista que ha incendiado el conflicto en Cataluña. Si lo hicieran sería por miedo a terceras elecciones, al igual que pasaría con Bildu (5).

"Creo que se duerme peor con más de cincuenta diputados de extrema derecha en el Congreso que con ministras de Unidas Podemos en el Gobierno" fue la primera frase de Pablo Iglesias tras la noche electoral. Acto seguido tendió la mano. Y Pedro Sánchez respondió.

Diez líneas de actuación

El preacuerdo entre ambas formaciones, negociado entre Irene Montero, Adriana Lastra e Iván Redondo, ha marcado las líneas rojas de una coalición con un claro objetivo: lograr un Gobierno progresista en España.

Las principales actuaciones se centrarían en medidas como la lucha contra el cambio, la transición energética o las políticas feministas de lucha contra la violencia machista y fomento de la igualdad retributiva. Se suma también una ampliación de los derechos sociales en cuestión de identidades, leglización de la eutanasia, memoria histórica y reversión de la España vaciada.

El preacuerdo electoral promete "consolidar el crecimiento y la creación de empleo", fortalecer las pequeñas y medianas empresas, impulsar la reindustrialización y asegurar la cultura como derecho combatiendo la precariedad en el sector.

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El posible Gobierno promete combatir la precariedad y el desempleo a través de una reforma (o contrarreforma) laboral a favor de los derechos de los trabajadores. Pero la llave serán las políticas económicas: blindar el sistema de pensiones, proteger el derecho a la vivienda, evitar la proliferación de las casas de apuestas y mejorar los servicios públicos serían sólo algunas de las medidas acordadas.

En el campo del conflicto en Cataluña, el preacuerdo no es demasiado claro: garantizar la convivencia y normalizar la vida política. Pero, en todo caso, volver a la vía del diálogo para el entendimiento y el encuentro, pero en ningún caso cuestionar el Estado de las autonomías.

El último punto se centra en la justicia fiscal y equilibrio presupuestario. Según reza el documento, el Gobierno actuaría en "la evaluación y el control del gasto público es esencial para el sostenimiento de un Estado del bienestar sólido y duradero".

Primeras reacciones de los políticos

Uno de los principales actores políticos en reaccionar ha sido el cofundador de Podemos y líder Más País, Íñigo Errejón, que ha declarado en su perfil de Twitter que "nunca es tarde si la dicha es buena". Del mismo modo ha saludado el oreacuerdo y asegura que trabajará con el bloque para conformar una mayoría parlamentaria.

Otra ha sido la del socio histórico de Iglesias y coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón. El dirigente asegura que es "un día de celebración" y agradeció a toda la militancia "que peleó para que pudiéramos llegar aquí".

Quien no es tan optimista es el exdiputado de Ciudadanos Marcos de Quinto, que anunció su dimisión hace unas horas. El exvicepresidente de Coca-Cola asegura que la suma de las izquierdas es insuficiente, por lo que habrá que ver "cómo pretenden ser investidos".

Un apoyo más ha sido el de la acaldesa de Barcelona, Ada Colau, quien asegura que el acuerdo era "una obligación".

Aunque la reacción más sonada ha sido la del líder de Vox, Santiago Abascal...

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