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La cara B de estar en una mesa electoral: pocos descansos y hasta la madrugada

Mesa electoral
Reuters
  • Las elecciones están a la vuelta de la esquina y muchos ya se están mentalizando de que van a pasar todo el día en la mesa electoral recogiendo votos.
  • Lo más probable es que algunos nunca hayan ejercido como presidente o vocal.
  • Así han vivido desde la mesa varios "funcionarios por un día".
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Recibir una carta certificada a poco tiempo de las elecciones puede provocar más de un disgusto; en especial, si su interior contiene el aviso de que te ha tocado ser presidente, vocal o suplente de una mesa electoral. En algunos casos, la misma Policía hace entrega de la carta para verificar que ésta llega correctamente a su destinatario. Los cargos de miembros de mesa o suplentes son obligatorios y no presentarse puede suponer una pena de prisión o una multa.

Sin embargo, algunos piensan en ello como una nueva experiencia que recordar en el futuro. Business Insider ha recopilado varios testimonios de personas que pasaron toda una jornada en una mesa electoral y que explican qué hacer.

Todas aquellas personas convocadas tienen que estar en el colegio electoral citado a la hora que se le especifica en la carta (normalmente, a las 8 de la mañana) para certificar la asistencia y constituir la mesa. En algunos casos, se trata de firmar en una hoja y en otros se pasa lista.

"Cuando vieron que estaba el presidente de mi mesa, me dieron permiso para irme", dice Irene Fernández, que era suplente del presidente. 

Abel M., un pacense al que le ha tocado 3 veces estar en una mesa electoral, cuenta que hay más gente de la que se podría pensar que está citada y no acude, por lo que muchos suplentes terminan quedándose a sustituir al titular. En esos casos, al día siguiente se otorga más tiempo a la persona para llegar al trabajo si el colegio electoral está alejado del lugar en el que ésta ejerce su profesión.

De la colocación del mobiliario, las urnas y papeletas se encargan en muchos casos los propios presidentes y vocales de las mesas antes de que se abra al público el colegio para dar comienzo a la jornada electoral. En algunos casos, los interventores y apoderados, que ya se encuentran en el lugar, ayudan para que todo esté listo lo antes posible.

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Una vez que comienza la jornada, cada uno se posiciona en el lugar indicado para llevar a cabo la tarea que se le ha adjudicado.

"Hubo casi una hora de calma durante el día en la que pudimos leer las instrucciones de las actas y organizar el papeleo que conllevaban nuestras funciones; aprovechamos para ir cubriendo ciertas casillas", recuerda Cristina Felpeto, segunda vocal en las elecciones pasadas. Algunas horas del día son más concurridas, por lo que los encargados de la mesa utilizan cada momento libre para adelantar trabajo.

Los turnos de comida o descansos se hacen de tal manera que siempre se quedan dos personas en la mesa electoral. El presidente se encarga de ayudar a introducir el voto en la urna. Los vocales, por su parte, comprueban el censo y verifican el nombre en la lista numerada.

"En esta ocasión, no nos facilitaron agua y mucho menos bocadillos", apunta Abel M., comparándolo con unas elecciones europeas en las que tuvo que suplir al segundo vocal de su mesa.

A lo largo del día, vecinos y familiares acuden a votar. Son los momentos en los que el presidente y los vocales se relajan. Estos conocidos llevan incluso a veces cojines o comida a las personas que están trabajando para que el día se les haga menos pesado.

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Al final de la jornada, llega el momento de hacer el recuento de votos. Cristina Misma, como así ha querido que se la llame, fue presidenta de mesa y asegura que, en el momento de contarlos, no dejó que "ningún apoderado de ningún partido tocara un voto y eso que insistieron".

Tras realizar el recuento, los vocales de mesa ya pueden marcharse. Es entonces cuando el presidente recoge las actas para dirigirse al Juzgado de Guardia correspondiente. "Puede llevarte un policía nacional o te vas en taxi o en tu coche; tienes que buscarte tú la manera de llegar", detalla Cristina Misma. "Parece que te dan facilidades, pero luego no es así".

Abel M. asegura que, al escoger la opción de que te lleve una patrulla de policía, hay que tener en cuenta que se suma una hora extra por la espera del coche. Una vez en el Juzgado de Guardia, se espera junto a los presidentes de las mesas del resto de la ciudad para entregar la documentación. "Ese día, llegué a casa casi a las dos de la mañana", confiesa.

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