De los interrogantes sobre la inmunidad a la suspensión de patentes: certezas, dudas y desafíos de la mayor campaña de inmunización de la historia 6 meses después

Campaña de vacunación contra el COVID-19 en Ronda

REUTERS/Jon Nazca

  • La aprobación de vacunas desarrolladas en pocos meses —algunas de ellas con tecnologías pioneras— ha constituido un hito científico. 
  • Sin embargo, no todas las respuestas sobre la eficacia de las vacunas estaban respondidas cuando empezaron a administrarse. 
  • Ahora, los gobiernos debaten sobre la suspensión de las patentes en un intento por acelerar su distribución para detener la propagación de la pandemia. 
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Más de 2.150 millones de dosis contra el coronavirus han sido administradas en todo el mundo en lo que se ha convertido en la campaña de inmunización más grande de la historia, según recoge Bloomberg. 

La aprobación de vacunas contra la enfermedad que ha causado una crisis sanitaria sin precedentes ha sido un auténtico hito para la ciencia y el despliegue de las dosis —con todos sus obstáculos— está siendo masivo. 

Esto ha permitido que la ciencia obtenga datos sobre la eficacia de las vacunas en el mundo real y puedan responder a muchos interrogantes que estaban sin despejar cuando las dosis empezaron a comercializarse, según recoge Nature

Cómo funcionan las vacunas en el mundo real 

Cuando las vacunas contra el coronavirus se pusieron a disposición del público, decenas de miles de personas ya habían recibido sus vacunas en los diferentes ensayos clínicos de las compañías farmacéuticas. 

Los fabricantes ofrecieron unas cifras de eficacia difícilmente comparables entre ellas y que se habían estudiado en unas circunstancias concretas, por lo que —aunque las vacunas que llegaron al mercado eran seguras y protegían contra el COVID-19— la ciencia esperaba a ver cómo se desenvolvían en el mundo real. 

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Ahora, con casi medio año completo de las vacunas utilizándose, los datos ofrecen una imagen mucho más clara. En su mayor parte, son grandes noticias: las vacunas de Pfizer y Moderna parecen ser tan eficaces en la vida real como en sus ensayos. 

Un reciente informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) demuestra que esas dos vacunas en conjunto redujeron el riesgo de enfermar de COVID-19 en un 94% entre 500.000 trabajadores sanitarios que estaban totalmente vacunados.

El servicio de Salud Pública de Inglaterra también ha señalado recientemente que las vacunas de Pfizer-BioNTech y Oxford-AstraZeneca tienen una eficacia del 85-90% en la prevención de la enfermedad sintomática tras dos dosis

La vacuna de Johnson & Johnson igualmente parece estar a la altura de los resultados de los ensayos en la vida real. Otro estudio reciente, de hecho, ha descubierto que la vacuna de J&J tiene una eficacia de aproximadamente el 76% en la prevención de todas las infecciones por coronavirus.

Por otro lado, el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya, de Moscú, y el Fondo Ruso de Inversión Directa anunciaron que su vacuna Sputnik V ha tenido una eficacia del 97% en casi 4 millones de personas en Rusia. 

Cómo funcionan las vacunas contra las variantes 

La aparición de las variantes ha ido generando preocupación por si las vacunas no son capaces de enfrentarse a ellas. 

Mientras que Pfizer y Moderna realizaron los ensayos clínicos antes de que las variantes empezaran a circular, Johnson & Johnson sí que probó su vacuna contra la cepa sudafricana. Se ha demostrado que esa variante evade parcialmente los anticuerpos generados en respuesta a las vacunas o a infecciones naturales previas.

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Sin embargo, un amplio estudio de los receptores de Pfizer en Israel sugiere que las nuevas variantes no han disminuido la eficacia de la vacuna. El informe recoge datos de la eficacia de la vacuna en un momento en el que la cepa de Reino Unido era predominante en el país. 

La vacuna de Pfizer seguía siendo al menos un 97% eficaz contra los casos sintomáticos de COVID-19, las hospitalizaciones y las muertes. La cifra era del 75% cuando se trata de la variante de Catar

"Las vacunas que tenemos hasta ahora parecen ser eficaces contra la mayoría de las variantes, si no todas, contra las que se han probado realmente", explica a Business Insider David Dowdy, epidemiólogo de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins.

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Sin embargo, Laith Jamal Abu-Raddad, epidemiólogo y autor del estudio en Catar, advierte a Nature: "La gran pregunta ahora es si la introducción de otras variantes podría cambiar la situación". 

Todos los países han articulado sistemas de vigilancia epidemiológica para detectar nuevas variantes mediante la secuenciación de los casos. 

Cuánto dura la protección contra la enfermedad

Una sanitaria con un traje protector durante la pandemia del coronavirus

REUTERS/Francois Lenoir

Uno de los interrogantes que permanecen es cuánto dura la protección contra el coronavirus inducida por las vacunas. Aunque no hay conclusiones definitivas sobre la inmunidad, sí que se ha establecido que las personas que han pasado la infección están protegidas durante los próximos 6 meses. 

Los expertos creen que estos resultados se pueden extrapolar a la protección inducida por las vacunas, aunque creen que hay motivos para alargar el plazo, ya que las inyecciones tienen a producir respuestas inmunes más potentes y duraderas que la infección natural.

Sin embargo, a Mehul Suthar, inmunólogo viral de la Universidad de Emory en Atlanta (Georgia, EEUU), le preocupa que la inmunidad inducida por la vacuna no sea tan duradera como la de la infección natural, según reconoce a Nature. 

Suthar dice que él y sus colaboradores han descubierto que los niveles de anticuerpos disminuyeron más rápidamente en quienes fueron vacunados con la vacuna Moderna que en quienes habían sido infectados por el SARS-CoV-2. 

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Los anticuerpos no son el único factor determinante de la inmunidad, afirma, pero los resultados le preocupan. 

"Me preocupa un poco que las vacunas no sean tan robustas a la hora de generar respuestas de anticuerpos más duraderas", dice Suthar. "Cuando se tienen en cuenta las variantes, para mí está claro que vamos a necesitar un refuerzo".

El principal problema es que, aunque los investigadores cuentan con test de anticuerpos para medir con precisión su nivel en un individuo, no saben realmente cómo interpretar los resultados. 

Es decir, la ciencia todavía no ha descifrado cuál es el umbral en el que se puede considerar que una persona está protegida frente a la infección o si la desaparición de anticuerpos implica una pérdida de protección completa. 

En la respuesta inmune entran en juegos muchos más factores que los anticuerpos, por lo que es arriesgado basar las conclusiones solo fijándose en ellos. 

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"Si alguien te dice que te puede dar una idea de lo protegido que estás, yo diría que no le creas", advierte Michael Mina, de la Escuela de Salud Pública Chan de Harvard, a Bloomberg.

Los principales fabricantes de las vacunas contra el coronavirus ya se han pronunciado sobre lo que creen que ocurrirán y parece que todos estiman que se necesitarán dosis de refuerzo debido a la aparición de las variantes. 

Algunos incluso han calculado cuánto cree que durará la protección de su vacuna. El CEO de Moderna, Stéphane Bancel, asegura que su vacuna probablemente ofrecerá una protección de hasta un par de años. "El decaimiento de anticuerpos generado por la vacuna en los humanos baja muy lentamente (...) Creemos que habrá protección potencialmente por un par de años", señala. 

Por su parte, Alex Gorsky, CEO de Johnson & Johnson, asegura que podría darse el mismo escenario de vacunación anual que ocurre con la gripe con el coronavirus. Pfizer también se prepara para actualizar su vacuna si fuera necesario, aunque por ahora su inyección parece defenderse bien de las variantes. 

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"Si bien no hemos visto ninguna evidencia de que las variantes circulantes den como resultado una pérdida de protección proporcionada por nuestra vacuna, estamos asumiendo múltiples pasos para actuar con decisión y estar preparados en caso de que una cepa se vuelva resistente a la protección brindada por la vacuna", ha explicado el presidente y director ejecutivo de Pfizer, Albert Bourla.

El refuerzo de la vacuna COVID-19 consistiría en una tercera dosis de la misma vacuna de dos dosis, o bien en una dosis específica diseñada para las variantes.

La capacidad de las vacunas para bloquear la transmisión 

Un hombre es rociado con agua con ácido hipocloroso como medida para prevenir el contagio del coronavirus en Tokio
REUTERS/Issei Kato

Estudios recientes también han descubierto que ambas vacunas previenen las infecciones asintomáticas, un resultado que aún no se conocía cuando se publicaron los datos del ensayo. 

La importancia de conocer esto es vital, ya que permite saber si una persona vacunada está totalmente libre de virus o existe la posibilidad de que lo tenga (y por tanto pueda transmitirlo). 

Un informe de los CDC publicado en marzo descubrió que las vacunas de Pfizer y Moderna tenían una eficacia del 80% en la prevención de las infecciones por coronavirus —con o sin síntomas— tras una sola dosis, y del 90% tras 2 dosis.

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Del mismo modo, un estudio israelí descubrió que la vacuna de Pfizer era un 94% eficaz contra las infecciones asintomáticas. Esto es probablemente una señal de que las vacunas reducen la transmisión.

Los resultados anunciados por Johnson & Johnson de los ensayos clínicos sugieren que su vacuna es un 74% eficaz contra las infecciones asintomáticas. 

Y un estudio de Public Health England ha descubierto que incluso una sola dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech o de Oxford-AstraZeneca reducía la propagación de la enfermedad de los individuos infectados a los miembros de la familia hasta en un 50%. 

"Es probable que todas las vacunas tengan algún efecto similar", afirma Michael Weekes, inmunólogo viral de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), a Nature. "En general, es un panorama bastante optimista", concluye.

Los gobiernos debaten la suspensión de las patentes para acelerar la distribución

Viales de las vacunas contra el coronavirus de AstraZeneca, Pfizer, J&J y Sputnik V

REUTERS/Dado Ruvic

Esta semana los expertos de la Organización Mundial del Comercio se están reuniendo para debatir la suspensión de las patentes de las vacunas de coronavirus respaldada por algunos países como Estados Unidos, la India o Sudáfrica.

La medida, conocida como exención de los Aspectos de la Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), permitiría a otros países fabricar vacunas de Johnson & Johnson, Pfizer y Moderna sin temor a recibir sanciones en la Organización Mundial del Comercio.

Organizaciones no gubernamentales, como Médicos sin Fronteras, también defienden esta medida para acelerar la producción y distribución de vacunas en los países de menos ingresos y que se han quedado sin acceso masivo a las vacunas. 

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Sin embargo, lobbies de la industria biotecnológica y farmacéutica han afirmado que la decisión podría perjudicar a las empresas farmacéuticas y disuadirlas de responder a futuras crisis sanitarias mundiales. 

Los expertos explican a Business Insider que, incluso si la Organización Mundial del Comercio permite que cualquiera intente copiar estas vacunas, no servirá de mucho para impulsar la producción y distribución de vacunas a nivel internacional, porque faltarían ingredientes clave como científicos capacitados y fórmulas sobre cómo preparar algunas partes de estas vacunas.

La propia Unión Europea se ha posicionado en contra de suspender las patentes —alegando que no serviría para facilitar la distribución— y ha presentado una propuesta alternativa que aboga por otorgar licencias de fabricación que no comprometen la propiedad intelectual. 

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