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La cuarentena en Wuhan fue más rápida y agresiva que los confinamientos de Europa: a qué se enfrentan España e Italia en los próximos días

Soldados surcoreanos desinfectan una estación de tren en la ciudad de Daegu por el brote del coronavirus
REUTERS
  • El presidente del Gobierno ha anunciado este domingo que solicitará al Congreso una prórroga de 15 días del estado de alarma; España quedaría así confinada hasta el 12 de abril, incluyendo toda la Semana Santa.

  • "Si uno mira las medidas tomadas en otros países, España está en la vanguardia. Ha tomado medidas durísimas", remarcó este domingo Pedro Sánchez.

  • Italia ha dictado este fin de semana el cierre de toda la actividad productiva, una medida que han reclamado varios presidentes autonómicos a Pedro Sánchez este domingo según ha explicado Quim Torra.

  • China ordenó el confinamiento de Wuhan el 23 de enero, con apenas 560 personas. Desde el primer día se bloquearon todos los sistemas de transporte y se acabó prohibiendo a la población salir a la calle.

  • ¿Son necesarias las medidas extremas para frenar la propagación del coronavirus? Los casos de Taiwán o Singapur muestran que no es el único camino a seguir.

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Hospitales saturados de pacientes con las unidades de cuidados intensivos al borde del colapso, miles de héroes anónimos luchando en primera batalla para atender a los infectados a la vez que se exponen al contagio por la falta de equipos de protección, tests de diagnóstico y respiradoreshoteles medicalizados y hospitales de campaña montados en cuestión de horas con miles de camas con la ayuda del ejército.

La situación resume el panorama vivido en España durante la primera semana de confinamiento por la pandemia del coronavirus, pero también puede asemejarse a lo que se vivió en China, especialmente en la región de Hubei y su capital, hace solo unas semanas.

Wuhan es el espejo al que, ahora sí, muchos miran para intentar descifrar los grandes interrogantes que cubren hoy Europa: hasta cuándo va a durar el confinamiento de la población y cuándo van a bajar los números de contagiados y fallecidos por el coronavirus.

China ordenó el confinamiento de Wuhan con apenas 560 personas infectadas; España activó el estado de alarma con 5.700 contagiados

El primer caso del nuevo coronavirus se sitúa —por ahora, ya que la investigación para encontrar el origen del brote sigue en marcha— en el pasado 17 de noviembre de 2019, aunque entonces no se detectó que el cuadro de neumonía que presentaba el infectado pudiera corresponderse a una infección por un nuevo tipo de coronavirus.

Los casos de pacientes con neumonía comenzaron a multiplicarse en Wuhan a lo largo del mes de diciembre. Se apuntó como origen del brote al mercado de animales vivos de Huanan, dentro de la ciudad de Wuhan, aunque ahora mismo no está claro si fue el origen o simplemente jugó un papel clave en la transmisión del brote.  

El 30 de diciembre de 2019 el doctor Li Wenliang fue uno de los primeros profesionales médicos en advertir del brote en un grupo en WeChat, poco antes de que la Comisión de Salud Municipal de Wuhan reconociera públicamente por primera vez la enfermedad. El profesional médico fue acusado de difundir información falsa y se le obligó a firmar una carta en la que se declaraba culpable. Acabó contagiándose de COVID-19 y murió el 6 de febrero de 2020, con 33 años. China se ha disculpado públicamente hace solo unos días de haber reprendido al doctor.

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El 1 de enero de 2020 el mercado de Huanan se cerró para su desinfección, pero la hemeroteca ha demostrado que ya era demasiado tarde. Una semana después varios científicos anunciaron el descubrimiento del nuevo coronavirus, que fue aislado el 9 de enero de una persona contagiada que estaba hospitalizada. La secuencia genética del virus se publicó el 10 de enero, en un importante avance para la investigación contra un brote que multiplicaba los contagios día a día en Wuhan.

Un trabajador con traje protector en el mercado de animales vivos, foco de la infección del coronavirus en Wuhan
El mercado de animales vivos de Wuhan está ahora cerrado. Reuters

El 18 de enero, con 312 casos confirmados en la ciudad, se celebró un banquete masivo en la comunidad de Baibuting con motivo de las celebraciones previas al Año Nuevo chino a la que acudieron 40.000 familias. "La razón por la que se mantuvo el banquete se basó en la opinión previa de que la propagación de la epidemia era limitada entre humanos", explicaría más tarde Zhou Xianwang, alcalde de la ciudad. Taiwán, uno de los países con menor incidencia del brote pese a su cercanía con China, ha denunciado recientemente que la OMS ignoró su advertencia en diciembre de que el coronavirus sí se transmitía entre humanos.

Ante el rápido crecimiento de contagios, con especial incidencia entre el personal médico, las autoridades chinas ordenaron aislar Wuhan el 23 de enero en una decisión sin precedentes para confinar a 11 millones de personas con el objetivo de frenar el avance de la epidemia en otras zonas del país. Para esa fecha el coronoavirus había infectado a 561 personas y sumaba 17 fallecidos.

El primer caso de coronavirus en España se detectó solo una semana más tarde, el 31 de enero, en una turista alemana que había viajado a las Islas Canarias. Luego llegó otro positivo en Islas Baleares y ya, a finales de febrero, otro caso en Tenerife que obligó a poner en cuarentena a todos los que se encontraban en ese momento en el hotel en el que veraneaba el infectado, un médico procedente de Lombardía.

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A partir del 25 de febrero comenzaron a confirmarse los primeros casos de contagiados en la península, la mayoría importados por contacto directo con el brote del norte de Italia. El 8 de marzo, con 589 contagiados y 13 muertos, se celebraron docenas de manifestaciones con motivo del Día Internacional de la Mujer no solo en España sino en toda Europasalvo en Italia, Corea del Sur y Japón—, pero ese fin de semana hubo además otros lugares de alta concentración de personas como los eventos deportivos (77.000 espectadores en el Barcelona-Real Sociedad o 51.521 espectadores en el Betis-Real Madrid) y actos sociales o políticos como el mitin que organizó Vox en Vistalegre con 9.000 asistentes.

El número de contagiados aumentó sin freno día a día desde entonces, con situaciones cada vez más complicadas en los hospitales ante el elevado número de pacientes que se presentaban en urgencias con fiebre, tos y dificultad para respirar.

El 12 de marzo el gobierno catalán ordenó el confinamiento de Igualada y las ciudades de Vilanova del Camí, Òdena y Santa Margarida de Montbui después de que el Hospital de Igualada se convirtiera en foco de contagio, por lo que esa zona se convirtió en la primera zona confinada de España.

El estado de alarma no se decretó en España hasta el 14 de marzo, cuando el Ministerio de Sanidad ya había confirmado la existencia de 5.700 contagiados y 130 fallecidos

Wuhan bloqueó todos los accesos de la ciudad y suspendió todas las vías de transporte para que la gente se quedara en casa

El confinamiento para frenar los contagios del coronavirus fue mucho más severo en Wuhan desde el minuto uno. El propio 23 de enero se decidió aislar a toda la población que quedó allí recluida —varios cientos de miles escaparon antes— suspendiendo todos los sistemas de transporte, incluyendo autobuses, trenes, vuelos y ferry. Se cerró el aeropuerto de Wuhan, la estación de trenes y todas las líneas de metro. Además se prohibió a la población salir de la ciudad, sin excepciones, y para ello se establecieron controles en las autopistas para bloquear todos loas accesos de la ciudad.

Un médico atiende a un paciente del coronavirus en un hospital en Wuhan
Reuters

Los confinamientos de España e Italia no son comparables al cierre de Wuhan, aunque sí se han dado cuarentenas estrictas en grupos de poblaciones en las regiones de Lombardía y en Véneto dentro de Italia o la zona mencionada de Igualada. "España está a la vanguardia", ha subrayado Pedro Sánchez este domingo mientras anunciaba la decisión de extender otros 15 días el estado de alarma, con "medidas de extraordinaria dureza" que, según él, van más allá de lo que ha hecho Italia.

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El decreto del estado de alarma en España, que afecta a toda la población por igual, prohíbe a los ciudadanos salir a la calle excepto para ir al médico, al trabajo, a cuidar a quien lo necesite o a comprar productos de primera necesidad. Se han establecido controles para impedir que la gente se desplace a su segunda residencia (algo que no sucede en Italia) pero, al contrario de lo que sucedió en China, todas las principales vías de transporte siguen abiertas.

De hecho, el Ministerio del Interior parece estar contemplando el cierre de carreteras como explica El Español y para ello ya ha regulado el tipo de vehículos y transportes que podrán seguir circulando en el caso de que se acuerde el cierre de alguna vía o tramo de vía.

En cualquier caso, es cierto que los números muestran un desplome generalizado en el transporte de viajeros. El tráfico de vehículos particulares por las carreteras del Estado ha caído un 70% en España según ha explicado este domingo la secretaria general de Transportes, María José Rallo, que ha destacado la bajada del 81% en Sevilla. La tendencia es similar en el transporte colectivo: los trenes de Cercanías registran un 12% de su capacidad, lejos del 25% del pasado lunes en el primer día laborable de la cuarentena —con aglomeraciones en algunas estaciones—, mientras que los trenes AVE y Larga Distancia circulan con ocupaciones inferiores al 10%.

Italia ya ha ordenado el cierre de toda la actividad productiva

"Nos enfrentamos a la crisis más difícil desde la posguerra de la II Guerra Mundial", resumía este sábado el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, mientras anunciaba el cierre hasta el 3 de abril de todas las actividades productivas no esenciales para el funcionamiento del país, como las del sector de la alimentación, la higiene o la sanidad.

Italia se acerca de esta manera al modelo de cierre total de Wuhan: solo funcionarán las fábricas y actividades relacionadas con la logística, transportes, fármacos, sanidad, energía o la agroindustria. Las tiendas de alimentación, farmacias y parafarmacias seguirán abriendo, mientras que otros servicios esenciales como bancos, oficinas de correos o aseguradoras también darán servicio para no bloquear el país.

"La situación no mejora, sino que empeora. Solo con la extrema limitación de los contactos interpersonales podemos intentar invertir esta tendencia”, explicaba el gobernador de Lombardía, Attilio Fontana, según recoge El País. La medida se produce poco después de que una delegación de nueve expertos chinos que ayuda en Italia a controlar la expansión del coronavirus subrayara la necesidad de imponer medidas más restrictivas para lograr que la gente se quede en sus casas. 

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“No estáis llevando a cabo políticas de cierre de las calles, porque el transporte público todavía funciona, la gente todavía circula y estáis haciendo cenas y fiestas en los hoteles y no estáis llevando máscaras”, denunció el vicepresidente de la Cruz Roja de China y responsable de este equipo, Yang Huichuan, tal y como recoge La Vanguardia

El consejero de Sanidad de la región de Lombardía explicaba esta semana que los datos proporcionados por las operadoras telefónicas desde el 20 de febrero permitían concluir que el 40% de la población seguía moviéndose, en parte para ir a trabajar "y en parte por otras razones", lo que supone riesgo de nuevos contagios.

Hospital temporal abierto en Ifema para tratar a los pacientes con coronavirus
El hospital de campaña abierto en Ifema para tratar a los pacientes con coronavirus. Comunidad de Madrid

De hecho Lombardía ha prohibido desde este domingo practicar deporte al aire libre, incluso en solitario, una medida ya vigente en España. Se ha prohibido el acceso a parques, todas las reuniones sociales y los mencionados desplazamientos a segundas residencias; todas ya recogidas en el decreto del estado de alarma de España. También se ha ordenado el cierre de todos los hoteles (Sanidad lo impuso el jueves en España) y se pararán todas las actividades artesanales y el sector de la construcción, un punto que todavía no se ha aplicado en España, aunque se exigen ciertas precauciones para acudir al puesto de trabajo.

De hecho, según explica El Independiente, cinco comunidades autónomas reclamaron este domingo a Sánchez más restricciones a la movilidad y la actividad económica. "No tienen sentido que hoy todos estemos en casa y mañana miles de trabajadores tengan que salir", subrayó el presidente catalán, Quim Torra. 

Cada vez son más países que están apostando por medidas estrictas de distanciamiento social, incluso Reino Unido pese a las trabas iniciales de Boris Johnson. Este domingo, por ejemplo Alemania —que no ha ordenado el confinamiento nacional como España o Italia— ha prohibido las reuniones de dos personas salvo en el caso de las familias o de quienes vivan bajo el mismo techo, aunque allí sí se permite salir a la calle a tomar el aire y hacer deporte, como máximo de dos en dos.

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La cuarentena forzada y el método puerta a puerta de Wuhan parecen imposibles de implantar en Europa

El confinamiento de Wuhan durante la cuarentena ha ido todavía un paso más allá que lo que actualmente sucede en Italia y España. Al principio se permitió a los ciudadanos salir de sus casas, pero pronto se implantaron limitaciones más estrictas tanto en Wuhan como en la región de Hubei: algunas zonas solo permitían la salida al exterior de un miembro de la familia cada tres días para comprar alimentos y medicinas y, en otras áreas, se prohibió completamente salir de casa, por lo que únicamente podían acceder a los bienes de primera necesidad a través de la compra a domicilio.

En la "zona cero" de Wuhan incluso se organizaron equipos de funcionaros que fueron puerta a puerta por las zonas más afectadas para comprobar la temperatura y el estado de salud de los vecinos de cada edificio, forzando a cualquier persona que presentara síntomas a una cuarentena obligatoria en espacios públicos, recintos deportivos, salas de exposiciones o estadios. Todo para intentar aislar a la población contagiada y a los sospechosos, incluso por el mero hecho de haber tenido contacto con un positivo, para frenar el avance de la pandemia.

Una medida así parece improbable en Europa, aunque sí se están realizando esfuerzos en algunos sitios —también en España— para aislar a los pacientes leves en hospitales medicalizados y habilitar otros cerca de hospitales para los profesionales sanitarios, tanto para los que se desplazan desde otras ciudades a zonas de gran incidencia como la Comunidad de Madrid como para evitar que estos médicos y enfermeros —muy expuestos a posibles contagios— convivan con familiares y amigos a los que puedan acabar infectando.

La mayoría de los edificios en Wuhan tienen guardias de seguridad para vigilar la temperatura de cualquiera que entre, y todos los complejos residenciales están cerrados para la entrada exclusiva de sus habitantes. 

¿Son necesarias las medidas más extremas de Wuhan para frenar la pandemia?

Todavía parece pronto para llegar a una conclusión según razonan varios expertos, pero parece evidente que no son un requisito imprescindible en todos los casos. Ahí están los ejemplos de Taiwán y Singapur, que actuaron muy rápido para contener la enfermedad con pruebas masivas, distanciamiento social y localización de contactos posiblemente infectados y tienen una incidencia menor pese a su proximidad con China.

Corea del Sur es otro de los ejemplos citados habitualmente durante las últimas semanas. Allí la tecnología ha jugado un papel decisivo para realizar tests masivos a toda la población y localizar también rápido los primeros focos de contagio, algo que parece no se logró contener en un primer momento ni en el norte de Italia y tampoco en España.

El pico de contagios y el fin de la pandemia, grandes interrogantes

Los expertos coinciden en que resulta complicado trasladar los números de un país a otro ya que en la propagación de los contagios en un brote epidémico existen diversos factores en juego. Pero un vistazo a lo sucedido en Hubei puede dar alguna pista de lo que sucederá en las próximas semanas en España.

Wuhan quedó confinada el 23 de enero y, a lo largo del día siguiente, se establecieron cierres similares en otros grandes núcleos urbanos de la provincia de Hubei, poniendo en cuarentena a más de 50 millones de personas, es decir, más que la población de toda España. El pico de contagios, según los números oficiales, se produjo sin embargo 11 días más tarde del confinamiento con 3.156 positivos.

Los números, en todo caso, pueden ahora mismo dar lugar a engaño porque el coronavirus ha demostrado tener un alto número de contagiados asintomáticos, los "portadores silenciosos", que según los últimos datos podrían ascender a un tercio del total de infectados. Ese aspecto fue clave en la propagación del coronavirus desde Wuhan al resto de China y, sobre todo, al resto del mundo como explica gráficamente este reportaje interactivo del New York Times.

España ha sumado el domingo 3.107 nuevos contagios e Italia 5.560 nuevos casos, pero ni siquiera Sanidad se atreve a pronosticar cuándo llegará el pico de la pandemia. "Los casos diagnosticados y fallecidos van a aumentar en los próximos días. Estamos en un momento crítico y van a llegar días muy duros", advertía este fin de semana Pedro Sánchez, que ha subrayado en sus últimas comparecencias que lo peor está por llegar.

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Si el pico de nuevos contagios en Hubei se produjo alrededor del 4 de febrero las muertes se dispararon diez días después, entre el 14 y 15 de febrero con 278 fallecidos, y también una semana más tarde, cuando ya se cumplía un mes del confinamiento, lo que coincide con los períodos de evolución de la enfermedad.

La semana pasada Wuhan cerró 14 de los 16 hospitales temporales que habilitó para atender a los pacientes de coronavirus tras el desplome de los contagios. Un triunfo celebrado en todo el país, que ha rebajado a la mínima expresión los nuevos contagios locales (casi la totalidad de nuevos infectados se han contagiado fuera de China), lo que ha permitido que mpiecen a regresar a sus casasa los más de 42.000 médicos que se desplazaron a la zona cero de la pandemia para aliviar el colapso de los hospitales, y sobre todo, de las urgencias en la ciudad.

El confinamiento sigue de momento en pie siete semanas después en Wuhan, aunque se va a ir levantando gradualmente con la reanudación parcial del transporte público para permitir que las personas sanas —deben tener un código de salud verde emitido por el Gobierno y la temperatura corporal normal— puedan comenzar a acudir a sus centros de trabajo. También se va a permitir que todos aquellos que quedaron atrapados en Wuhan a finales de enero puedan solicitar salir de la ciudad previo certificado de salud gubernamental. Y mientras el foco de la pandemia se instala en Europa, China toma precauciones: todos los vuelos internacionales que lleguen a Pekín a partir de este lunes aterrizarán en otro aeropuerto donde se someterá a todos los viajeros a la detección del virus.

"Europa está en guerra contra el coronavirus y tenemos que responder con todas nuestras armas", sentenciaba Pedro Sánchez este domingo en su comparecencia ante los medios, llamando también a que la UE movilice todos los recursos posibles para hacer frente a una pandemia que tendrá no solo importantes consecuencias en el ámbito sanitario, sino que conllevará cambios profundos en la economía, alterará el estado psicológico de millones de personas y probablemente obligará a introducir ciertos cambios en el estilo de vida para afrontar mejor en el futuro posibles pandemias similares.

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