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13 ocasiones en las que el PSOE de Sánchez convirtió a Podemos en su socio preferente pero luego no hubo pacto

Sánchez, tras la ronda de contactos con el rey.
Sánchez, tras la ronda de contactos con el rey. REUTERS/Javier Barbancho
  • A la catorceava va la vencida: Sánchez e Iglesias han firmado un acuerdo para investir y constituir un Gobierno de coalición para esta legislatura.
  • No obstante, desde que Pedro Sánchez fue proclamado candidato a una investidura por el rey tras las elecciones de diciembre de 2015, las relaciones entre el PSOE y Podemos han vivido varias fases.
  • Si en un principio los socialistas planteaban que Podemos eran sus socios preferentes, en varias ocasiones acabaron negociando de forma paralela con Ciudadanos, ahora comprometido por la dimisión de Albert Rivera.
  • También se han vivido más momentos de tensión y crítica, cuando ya en 2016 el PSOE consideraba que Podemos no era de fiar, el mismo argumento que se usó en la precampaña del 10-N.
  • Estas son las 13 veces en las que Sánchez ha hablado sobre qué hacer con los posibles pactos de gobierno o investidura, y cómo se desarrollaron al final.
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El acuerdo entre Sánchez e Iglesias para formar un Gobierno de coalición es histórico. Y además es la catorceava vez que se intenta. Sánchez, por ejemplo, no se convirtió en presidente del Gobierno hasta junio de 2018, cuando accedió al cargo tras una moción de censura contra Rajoy.

Antes, en marzo de 2016, el ahora líder del Ejecutivo en funciones ya fracasó en dos debates de investidura.

Fue de la misma manera que el pasado 28-A: tras fracasar en las dos votaciones que celebró el Congreso, arrancaba el plazo constitucional de dos meses antes de disolver Cortes. El rey, tras una ronda de consultas con los líderes de los grupos políticos, no propuso a ningún candidato para mayo de ese año.

Este septiembre el monarca tampoco propuso candidato alguno a la Presidencia del Gobierno tras el fiasco de Sánchez en julio. El 24 de septiembre, el BOE publicó el decreto por el que se convocaban nuevas elecciones generales para el 10 de noviembre.

En todo este tiempo, Pedro Sánchez ha vivido de todo. Antes de conseguir aprobar la moción de censura contra Rajoy, Sánchez vio cómo su propio partido le forzaba a dimitir como secretario general, y como volvía al cargo después de meses de campaña en las diversas agrupaciones socialistas del país.

Leer más: 12 fechas para entender el fracaso de PSOE y Podemos al formar gobierno: llegaron tarde a reuniones y dejaron mensajes en WhatsApp sin contestar

También ha negociado de todo. Cuando Mariano Rajoy desdeñó la propuesta del rey de presentar su candidatura a una investidura —consideraba que no tenía los suficientes apoyos parlamentarios tras las elecciones de diciembre de 2015—, Sánchez asumió las riendas e intentó llegar al Ejecutivo.

Planteó debates a tres con PP y Ciudadanos, después a cuatro con Podemos, IU y Compromís. Acabó firmando un acuerdo de varios puntos programáticos con Ciudadanos. Finalmente lo fio todo a una propuesta de Compromís que desdeñaron el resto de partidos.

Se vio más atado de manos después de que en la misma noche electoral del 28 de abril, un nutrido grupo de militantes y simpatizantes socialistas gritaran bajo el balcón de Ferraz —la madrileña calle donde se encuentra la sede del partido— una taxativa orden: "¡Con Rivera no!".

Finalmente ha ocurrido siete meses de aquella ocasión. Sánchez e Iglesias han firmado un acuerdo para formar Gobierno juntos.

Estas son todas las veces que Pedro Sánchez ha hablado de pactos tras unas elecciones generales.

1. La primera vez que fue proclamado candidato, advirtió que buscaría "un Gobierno del cambio" y lo haría "a derecha e izquierda, sin vetos", pero que se volcaría a negociar "con las fuerzas del cambio"

Pedro Sánchez en el Congreso
PSOE

El bipartidismo acabó tras las elecciones del 20 de diciembre de 2015. Con un Congreso insólitamente fragmentado, arrancaba una legislatura llega de incertidumbre que no terminó bien —hubo repetición electoral para el 26 de junio de 2016—.

El rey se vio obligado a proponer a Pedro Sánchez como candidato a la investidura, a pesar de que el PSOE no fue el grupo político más votado. Lo hizo porque el entonces presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, desistió por falta de apoyo.

Sánchez advirtió que trataría de conseguir un "Gobierno del cambio", "sin vetos", buscando apoyos "a derecha e izquierda". Sin embargo, también dijo que se volcaría a negociar "con las fuerzas del cambio". También abundó en que le pediría al PP que fuese "leal" en la oposición.

2. Pronto, esto se convirtió en un intento de negociación entre PSOE, PP y Ciudadanos; pero Rajoy veía "imposible" que los populares se abstuviesen y llegó a ofrecer hacer a Sánchez vicepresidente

Pedro Sánchez y Albert Rivera en una reunión de marzo de 2016.
Pedro Sánchez y Albert Rivera en una reunión de marzo de 2016. REUTERS/Juan Medina

Dada la imposibilidad de que Rajoy y Sánchez alcanzasen un acuerdo, los populares valoraron que el líder de los socialistas contase con una vicepresidencia, y Albert Rivera, líder de Ciudadanos, con otra. No salió adelante.

Después de fracasar en la sesión de investidura de marzo, el PP mantuvo la oferta y los socialistas respondieron con negativa. El entonces portavoz parlamentario del Grupo Socialista, Antonio Hernando, dijo: "Señor Rajoy, ahórreselo, gracias". "No nos movemos de dónde estábamos".

También cargó contra Iglesias y lo hizo con un argumentario muy similar al que el PSOE emplearía meses después. Para el PSOE, el secretario general de Podemos ya no era "de fiar".

3. Apenas días después, Sánchez aceptó una reunión a cuatro con Podemos, IU y Compromís, pero no aceptaría en ningún caso un Gobierno de coalición

Alberto Garzón, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias coinciden en la gala de los Goya de 2018.
Alberto Garzón (i), Pedro Sánchez (c) y Pablo Iglesias (d) coinciden en la gala de los Goya de 2018. REUTERS/Javier Barbancho

Tras constantes guiños de Podemos a Sánchez, el líder socialista aceptó sentarse en una reunión formal a cuatro con los líderes de Podemos, IU y el partido valenciano de Compromís.

Lo hizo después de que fuese el coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón, el que se lo propusiera por carta. Sánchez, no obstante, se apresuró a confirmar en los medios de comunicación que había líneas rojas: estaba dispuesto a alcanzar un acuerdo de investidura, pero no de Gobierno.

"Te confirmo nuestra disposición a participar en la reunión de trabajo que propones con representantes de Podemos, IU-UP y Compromís, de cara a pactar un programa para la investidura, que proyecte en la legislatura la acción de un Gobierno progresista y reformista", fue lo que respondía Sánchez a Garzón.

4. Aun con esas, comenzó a negociar de forma paralela con las "fuerzas del cambio" y con Ciudadanos, con quien acabó firmando un acuerdo

Pedro Sánchez y Albert Rivera entran a una reunión en la Moncloa.
Pedro Sánchez y Albert Rivera entran a una reunión en la Moncloa. REUTERS/Susana Vera

Mientras un portavoz y un diputado de los socialistas negociaba con el equipo de Ciudadanos, el entonces portavoz parlamentario del PSOE en el Congreso Antonio Hernando se reunía con Garzón, por IU, o Errejón, por Podemos. A dos bandas, como recogían los medios entonces.

Finalmente, el PSOE consiguió lo que quería: Podemos levantó sus líneas rojas —quería alcanzar un acuerdo con las izquierdas únicamente— frente a la propuesta de "transversalidad" de Sánchez y los suyos, que querían incluir en el acuerdo a Cs, Coalición Canaria y al PNV.

A pesar de todo, al final Sánchez acabó confirmando un principio de acuerdo "para la legislatura" con Cs. "Estamos a las puertas de un pacto entre dos fuerzas políticas relevantes, del centro derecha y del centro-izquierda, y será una buena base para liderar una política de cambio", dijo entonces.

5. Y fracasó en su investidura, a pesar de un último intento a la desesperada gracias al Acuerdo del Prado que planteó Compromís

Mónica Oltra, de Compromís, en un acto de campaña en junio de 2016.
Mónica Oltra, de Compromís, en un acto de campaña en junio de 2016. REUTERS/Heino Kalis

Fracasó en los debates de investidura del 2 y el 4 de marzo, y de cara a la segunda ronda de consultas que convocó el rey, Compromís anunció un documento de 30 puntos que tituló "el Acuerdo del Prado".

Aunque inicialmente el PSOE advirtió que compartían 27 de los 30 puntos propuestos, finalmente a horas de que el rey resolviese a quién proponía como candidato, Sánchez tiró la toalla y comenzó a cargar contra Podemos y a hacer campaña contra el partido morado.

6. Sánchez se vio forzado a dimitir, y en un programa contó que había recibido presiones de la patronal para no pactar con Podemos

Susana Díaz y Pedro Sánchez en un acto de campaña de las elecciones locales de 2015.
Susana Díaz y Pedro Sánchez en un acto de campaña de las elecciones locales de 2015. REUTERS/Marcelo del Pozo

El 2 de octubre del 16, Pedro Sánchez se vio forzado a dimitir después de una polémica reunión del Consejo Federal. Aunque en mayo del año siguiente regresaría tras vencer en las primarias del partido contra Susana Díaz, en este lapso de tiempo Sánchez sorprendió a todos por unas declaraciones al programa Salvados de La Sexta.

En él, Sánchez reconocía que había recibido "presiones" del mundo de la empresa y del periodismo para que no formara un Gobierno de izquierdas, ni mucho menos con Podemos.

7. Volvió a la secretaría general del partido en mayo de 2017, y en junio hizo que el PSOE se abstuviera en una moción de censura que presentó Podemos contra Rajoy

Pablo Iglesias, en un pleno del Congreso, frente al ahora expresidente del Gobierno Mariano Rajoy.
Pablo Iglesias, en un pleno del Congreso, frente al ahora expresidente del Gobierno Mariano Rajoy. REUTERS/Paul Hanna

Sánchez regresó al Congreso en mayo de 2017 —tras dimitir como secretario general, también lo hizo como diputado—. Nombró a José Luis Ábalos, actual ministro de Fomento en funciones, como portavoz del grupo. Dejó en la estacada a Antonio Hernando, su anterior portavoz, que le 'traicionó' al asumir tareas de la gestora que reemplazó a Sánchez.

Ábalos fue el encargado de anunciar la abstención del PSOE de una moción de censura que propuso Podemos en junio de 2017, al mes de que regresara Sánchez. El PSOE tendió entonces la mano a Podemos para "construir mayorías alternativas para desmontar las políticas injustas del PP" y defendió que "abstenerse" en ese momento no era "tan grave".

8. Sánchez calificó a Podemos en septiembre de 2017 como "socio preferente"; tres meses después el partido se desdijo

Pedro Sánchez en 2018.
REUTERS/Susana Vera

Con Podemos, "no tenemos ninguna sociedad". Lo dijo el portavoz Ábalos sobre las alianzas que los socialistas podían tejar con Podemos. Consideró entonces que la organización de Iglesias jamás tuvo una posición de privilegio con respecto a pactos con el PSOE.

A pesar de ello, tres meses antes Sánchez planteó que sí eran sus socios preferentes. Según El País, el encaje territorial de España habría motivado el distanciamiento.

9. Habría que esperar a junio de 2018 para ver al PSOE y a Podemos consiguiendo juntos algo: aprobaron la moción de censura contra Rajoy

Pedro Sánchez, recién investido presidente del Gobierno en 2018.
Emilio Naranjo/Pool vía REUTERS

De moción de censura en moción de censura. Después de que en mayo de 2018 la Audiencia Nacional diese por probada la existencia de una estructura de financiación ilegal en el PP desde 1989, varios grupos de la oposición se movilizaron para conseguir aprobar una moción de censura.

Tendría lugar a principios de junio. Sería la primera vez que una moción de censura triunfase en democracia. La registró el PSOE y Mariano Rajoy salió del Gobierno. El papel del líder de Podemos fue fundamental: él fue el primero en plantear la idea de registrar una moción. Lo hizo en Twitter.

Las cosas salieron bien y finalmente Iglesias y Sánchez acabarían fundiéndose en un abrazo en el hemiciclo del Congreso.

10. A días de las generales del 28A, el PSOE volvía a considerar a Podemos como "socio preferente" pero no descartaba a Cs

Pedro Sánchez, en campaña.
REUTERS/Jon Nazca

A nada de que terminase la campaña electoral para las generales del 28A, Sánchez dijo en una entrevista en RTVE que tras los comicios, Podemos sería la primera fuerza con la que trataría de entenderse.

Pero tampoco descartó entonces alcanzar acuerdos con Ciudadanos. "Son ellos los que ponen un cordón sanitario al PSOE y abrazan a la ultraderecha".

11. La noche electoral, los militantes gritaron a Sánchez: "Con Rivera no". Él respondió: "Ha quedado bastante claro"

Pedro Sánchez en la noche electoral del 28A.
Pedro Sánchez en la noche electoral del 28A. REUTERS/Sergio Perez

Aunque admitió que los socialistas no harían "como ellos", al referirse a los cordones sanitarios que les había impuesto Ciudadanos.

12. Aunque después de las municipales y europeas envió un dardo a Podemos: que reconsiderasen su petición de un Gobierno de coalición

Pedro Sánchez, en un acto justo después del 28A.
Pedro Sánchez, en un acto justo después del 28A. REUTERS/Juan Medina

Tras el 28A, Iglesias comenzó a plantear la negociación para formar Gobierno con un único escenario, el de conseguir un Ejecutivo de coalición. No obstante, tras las elecciones municipales, autonómicas y europeas, en las que Unidas Podemos sufrió un batacazo, Sánchez les pidió que reconsiderasen la petición.

Podemos respondió que los resultados de las generales de abril eran los mismos.

13. De un "Gobierno de cooperación" al veto a Iglesias: así fue la negociación imposible tras el 28-A que llevó a la repetición electoral

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, en el palacio de la Moncloa. REUTERS

Las negociaciones entre PSOE y Podemos después de las generales del 28-A arrancaron torcidas. Aunque las aspiraciones de Iglesias de conformar un Gobierno de coalición parecían probables en un principio, la realidad se acabó imponiendo.

Sánchez y el líder de Podemos llegaron a mantener hasta cinco reuniones, todas más o menos infructuosas. En una de las primeras se alcanzó un acuerdo "en ponernos de acuerdo" (sic) que dijo Iglesias. Así se comenzó a emplear el término de "Gobierno de cooperación", que no se explicó hasta semanas después.

Los socialistas llegaron a argüir que la presencia del propio Iglesias en el Consejo de Ministros sería un impedimento, motivo por el cual el secretario general de Unidas Podemos decidió dar un paso atrás. En la precampaña para el 10-N, Iglesias ha considerado en múltiples ocasiones que esto "descolocó" al PSOE.

Finalmente la ruptura llegó a finales de julio, en las dos primeras votaciones de investidura. Ambas fracasaron y, como ya ocurriera en 2016, el PSOE comenzó a hacer campaña a costa de Unidas Podemos.

En septiembre, el presidente del Gobierno en funciones admitió en una entrevista que no podría "dormir tranquilo" con miembros de Podemos en el Gobierno. Iglesias insiste desde entonces que en los planes de los socialistas nunca estuvo formar un Ejecutivo con ellos.

14. A la enésima va la vencida: Sánchez e Iglesias firman un preacuerdo para formar Gobierno de coalición tras el 10-N

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias
Pedro Sánchez abraza a Pablo Iglesias después de firmar su preacuerdo de Gobierno. REUTERS/Sergio Pérez

Al final pudo ser: Sánchez e Iglesias tratarán de sacar adelante un Gobierno con Sánchez presidente e Iglesias vicepresidente. De forma sorpresiva, este martes han convocado a los medios para una comparecencia conjunta en la que han anunciado que el acuerdo es bueno y que el PSOE aportará la experiencia y Unidas Podemos la valentía.

Todo después de una precampaña marcada por una frase de Sánchez: no podría dormir con ministros de Unidas Podemos en su gabinete.

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