Del año de la incertidumbre al de la madurez: los retos del ecosistema emprendedor español para 2022

Una mujer en el foco de atención: ilustración

Getty Images

  • Las startups españolas superaron con nota un 2021 marcado con la pandemia tras acumular una inversión de más de 4.200 millones de euros repartidos en unas 400 operaciones, según los expertos de Bankinter.
  • Estas, explican los expertos, se han visto beneficiadas de un 2020 marcado por la retracción del gasto y de las características del ecosistema español: los fondos extranjeros perciben que no es caro invertir en el país y que hay talento.
  • Este año vendrá marcado por una ley de startups orientada a facilitar su actividad y por unos procesos de digitalización que, tras la pandemia, resultan ya imparables.
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La pandemia ha cambiado la percepción del tiempo. En mitad de los vaivenes que ha traído consigo el coronavirus, los meses a veces parecen años, y los años se han vuelto lustros o décadas. 

Por eso parece que fue hace muchísimo cuando el año pasado, por estas mismas fechas, tras un 2020 marcado dramáticamente por el confinamiento y la detención casi total de la economía durante buena parte del año, un nutrido grupo de expertos del mundo de las startups en España consultados por Business Insider España definieron 2021 como el año de la incertidumbre.

Era en realidad una manera elegante de decir que no se sabía lo que podía pasar. Si, como vaticinaban entonces los más agoreros, el virus mutaba sin parar hasta hacer ineficaces las vacunas en que tantas esperanzas se tenían puestas, no habría nada que hacer, ni por parte de las startups ni por parte de nadie.

Si, como decían los más optimistas, el coronavirus era ya poco más que cosa del pasado y había llegado el momento de pasar página y centrar los esfuerzos en la reactivación de la economía, desde luego que se venían los meses más trepidantes de las últimas décadas para las empresas.

Al final, no fue exactamente ni una cosa ni otra. O, para ser más precisos, fueron las dos cosas. Primero, unos meses de incertidumbre en que, en efecto, aún tuvo que pasar algo de tiempo para que se alejaran los nubarrones de la crisis pandémica. Después, la reactivación.

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Es precisamente a lomos de esta recuperación que las startups españolas han conseguido superar con nota el año de la incertidumbre. 

En un año récord, las startups españolas han conseguido atraer la friolera de más de 4.200 millones de euros a través de casi 400 operaciones de inversión, según confirman los expertos de la Fundación Bankinter y tal y como apuntaba ya hace algo más de un mes el informe anual del propio Bankinter, que refleja aún cifras algo menores al no contabilizar todavía las operaciones que se han ido dando en diciembre.

La cifra casi cuadriplica la cantidad de 2020, cuando apenas atrajeron unos 1.100 millones de euros. Y eso sin contar la toma de control de Glovo por parte de Delivery Hero, una operación histórica por su magnitud y cerrada el 31 de diciembre que valora Glovo en 2.300 millones de euros sin incluir deuda.

En cualquier caso y volviendo a los números, se trata de una diferencia sideral que responde en primer lugar, a la pandemia y al cierre de la economía durante el año anterior, unas circunstancias excepcionales que han convertido 2020 en un verdadero patito feo estadístico. 

Tanto es así que muchas empresas, en la presentación de sus cuentas de resultados de 2021, han optado o bien por obviarlo y comparar su cifras con 2019, último ejercicio limpio de coronavirus, o bien por incorporarlo entre grandes asteriscos que advierten de su carácter singular. 

Pero en el caso del ecosistema de startups español ocurre algo más, pues los años 2019 y 2018, últimos años que aparecen analizados en el informe, también se quedan por debajo de la barrera de los 1.500 millones de euros atraídos en sus respectivos periodos.

Así, en cosa de apenas un par de años, se ha producido, por tanto, un impresionante salto de más de 2.000 millones de euros en atracción de capital

Este, según los expertos, se debe al menos a un par de factores. Por un lado, el dinero acumulado por los fondos tras un año de retracción de gasto. Por otro, las analistas subrayan también la creciente madurez del ecosistema de las startups españolas.

No se trata solo de sensaciones. Los datos ofrecidos a mediados de año por South Summit van en la misma línea. 

Según el Mapa de emprendimiento de esta institución, la media de edad de las startups españolas ha alcanzado ya los 2,7 años, muy cerca ya de los 2,8 que registra la media europea y más que los 2,2 y los 2,5 años que registraron en 2019 y 2020, respectivamente.

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Esto permite que cada vez más empresas de carácter innovador superen lo que en el mundo de las startups se conoce como valle de la muerte, es decir, los meses o años que pasan desde que se funda una sociedad hasta que esta empieza a ser rentable.

El estudio destaca además que el país cuenta con emprendedores cada vez más experimentados, pues la mayoría de ellos son recurrentes, lo que significa que ya han realizado proyectos con anterioridad. 

Por sectores, decía South Summit, 2021 ha sido el año del fintech, el agrotech y el comercio electrónico, ámbitos que han crecido en un contexto especialmente difícil, con el coronavirus de por medio. 

Pero habrá más: "Entre 2020 y 2021, se encuentran en proceso de cierre 29 fondos con más de 2.100 millones de euros que se dedicarán a startups. El año 2021 ha sido muy bueno, pero en 2022 puede haber sorpresas y puede ser un buen año también", explica al respecto Javier Megías, director de Startups de la Fundación Innovación Bankinter.

"Tradicionalmente, yo creo que siempre hemos tenido cierta escasez de inversión, sobre todo en fases iniciales, pero al final esto es una cuestión de tiempo y de madurez y de que muchas compañías que hace años estaban en fases iniciales vayan creciendo", añade Megía, que cifra además en 3.500 los millones de euros en ventas de empresas que se han dado en 2021 a través de casi 70 operaciones.

Al hablar de empresas españolas de pequeño o mediano tamaño que han ido creciendo en los últimos años, los ojos se van siempre detrás de las mismas: Cabify, que recorre la senda para volver a beneficios mientras sigue desojando la margarita de una posible salida a bolsa; Wallbox, que se animó el pasado mes de octubre a salir a la bolsa de Nueva York; Glovo, que levantó 450 millones de euros en abril; y Jobandtalent, que se convirtió en unicornio tras conseguir 440 millones de euros de inversores.

"Yo espero que esta tendencia siga, porque al final es lo que realmente alimenta este ciclo virtuoso emprendedor", dice Megías.

También es optimista Antonio Iglesias, director general de Endeavor, empresa de apoyo al emprendimiento en España: "Creo que 2021 ha sido un año con una tendencia muy positiva, y no veo ningún motivo por el cual 2022 no deba seguir e incluso acelerar esta tendencia. Para empezar, porque las empresas que están en pie tras la pandemia son las que han sabido adaptarse".

Iglesias subraya además un segundo factor que permite augurar una buena cosecha para la añada 2022: los fondos.

"Tanto los que son locales como los que son internacionales tienen todavía mucho capital porque se han levantado el año pasado, hace 2 como mucho, y todavía tienen mucha, mucha pólvora, como dicen ellos mismos. Esto quiere decir que saldrán buenos proyectos y se podrán financiar".

"La prueba es que en diciembre se siguieron cerrando rondas", recuerda el experto. No le falla la memoria: Playtomic, la aplicación española para organizar partidos de tenis, fútbol y pádel, levantó por ejemplo hace apenas 10 días 56 millones de euros.

"En enero no tiene por qué cambiar la tendencia", opina Iglesias.

El ecosistema español buscará crecer a través de la ley de startups

En el mundo de las startups, madurar significa crecer, y crecer significa más dinero: más dinero invertido, más dinero gastado, más dinero conseguido a través de negocios y, sobre todo, más dinero repartido para los fondos, para quienes los respaldan y, eventualmente, para los inversores si los hay.

Pero para que el ciclo del dinero fluya la gente de negocios quiere facilidades, y en España estas tienen nombre y apellido: ley de startups

Aprobado el anteproyecto de ley a principios del mes de diciembre, se trata de la iniciativa más ambiciosa recogida hasta ahora por el Gobierno para ayudar a crecer a las startups.

Entre sus promesas, destaca por ejemplo la mejora de la fiscalidad de la stock options, es decir, las opciones en acciones de la empresa, una de las herramientas más socorridas por las startups en países como EEUU a la hora de atraer talento, especialmente cuando estas se encuentran en fases iniciales.

La lógica que hay detrás de estas stock options es sencilla. Dado que, en sus primeros años de actividad, la startup no va a poder pagar al trabajador el sueldo que ganaría en empresas más consolidadas, en pago de esta diferencia este recibe acciones de la compañía.

Después, las cuentas son fáciles. Con los años, si el negocio fracasa, estas terminarán valiendo nada. No obstante, si la empresa funciona razonablemente, las acciones deberían valer aproximadamente lo que este trabajador hubiese ganado en otro lugar.

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Por otra parte, si la empresa funciona algo mejor que razonablemente, deberían valer más, y si este trabajador tiene la acierto de embarcarse en un unicornio (startups tecnológicas valoradas en más de 1.000 millones de dólares), su vida queda resuelta: un horizonte lo suficientemente atractivo como para que muchos se animen a correr el riesgo.

En España, sin embargo, tener que tributar estas stock options como rentas de trabajo convierte estas acciones en algo bastante menos atractivo que sus homólogas de países con una legislación más laxa. 

"Yo creo que España tiene dos cosas muy buenas. Hay un reconocimiento, yo creo que internacional, del talento español. Tenemos buenísimos ingenieros, buenísimos tecnólogos y buenísimos emprendedores. Y luego, aquí hay una cierta calidad de vida que también hay que saber calcular. Por contra, somos un país con excesiva burocracia, y esto es lo que se pretende arreglar con la ley", explica Agustín Baeza, director de Asuntos Públicos de la Asociación Española de Startups.

La ley de startups es una normativa que, aunque va en la dirección indicada a ojos de este experto, puede ir todavía más allá.

"Creo que hay una cosa de la que mucha gente no está hablando. Si queremos democratizar el emprendimiento y que todo el que tenga una buena idea pueda crear una startup, hay que unificar cuotas de seguridad social para los autónomos propietarios cuando están comenzando a emprender, al menos durante el primer año o hasta que tengan facturación", ahonda Baeza.

"La gente puede pensar que estoy hablando del chocolate del loro cuando nos estamos moviendo en rondas de cientos de millones de euros, pero hay que pensar que si 3 personas se juntan para montar una empresa, ya tienen que partir de que en cuotas son 1.000 euros al mes. Puede no parecer mucho, pero, cuando estás montando una empresa, 1.000 euros al mes son 1.000 euros al mes".

La digitalización marca el camino

En la evolución de estas empresas, comentan los expertos, tendrá mucho que ver la digitalización. Se trata de un proceso que venía ya dándose desde hace años y que ha sido acelerado por la pandemia.

Lo ha sido, por ejemplo, hasta el punto de que si en 2018, hace apenas 3 años, modalidades híbridas de empleo como el teletrabajo eran poco menos que una extravagancia propia de una de esas modernas empresas de Silicon Valley que permiten dormir siestas y llevar mascotas a la oficina. 

Hoy son una realidad ineludible para todas las compañías, independientemente de su tamaño.

Digitalización, por tanto, sí, pero, ¿hacia dónde? ¿En qué sectores pondrán las nuevas tecnologías el acento? ¿Dónde estará la rentabilidad en 2022? ¿A qué caballos hay que apostar?

En Seaya Ventures, un fondo de inversión que acaba de cerrar su tercer fondo, Seaya III, con 167 millones de euros, tienen más o menos clara la hoja de ruta para el futuro inmediato.

"Creemos que educación, salud y servicios financieros son sectores que tienen que digitalizarse y en los que va a haber buenas oportunidades", detalla Antonio Giménez de Córdoba, uno de los socios fundadores del fondo.

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Esto, explica, sin olvidar la sostenibilidad, un ámbito que va a contar con un fuerte apoyo regulatorio y donde la tecnología puede representar un papel clave.

Francisco García Cortés, director general de Desarrollo de Negocio de Pfs, empresa dedicada al asesoramiento para la transformación eficiente de las empresas, añade además a estas posibles tendencias todo lo relacionado con la industria.

"En toda la parte industrial, con todo lo de la Industria 4.0, hay un potencial enorme. Hablamos, por ejemplo, de sistemas de control de gestión de producción. Más allá de esto, sectores tradicionales ya digitalizados como pueda ser la banca continuarán con su procesos y seguirán innovando, tirando del carro igual que hacen el retail y el gran consumo".

Pero no todo son ventajas con la digitalización. Una empresa digitalizada, al fin y al cabo, es un empresa que recurre a tecnologías como los sistemas de almacenamiento de información en la nube, y ahí, la ciberseguridad, recuerda Iglesias, de Endeavor, va a ser esencial.

"Ahora mismo, está todo el mundo muy conectado, más conectado que nunca, operando más que nunca y pagando más que nunca online. Pero yo creo que hoy en España, con Málaga al frente, tenemos una posición global envidiable", explica Iglesias.

Alude el analista a una Málaga considerada por algunos expertos en el ecosistema emprendedor nacional como el próximo Silicon Valley español, es decir, un lugar volcado en las rompedoras empresas tecnológicas. 

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Mientras, en el otro lado de la balanza, expertos del sector han alertado también contra los riesgos que traen consigo los aluviones de emprendimiento. Uno de ellos, como ha contado Business Insider este año, es la especulación inmobiliaria.

España, ¿lugar para el metaverso?

Pero si se trata de emprender a través de la tecnología, la palabra del 2021 es el metaverso

Desde que este otoño Mark Zuckerberg, dueño de Facebook, anunciara la decidida apuesta de la empresa (rebautizada como Meta en mitad de la peor crisis de reputación de su historia) por los entornos virtuales como el futuro de la comunicación y los negocios, no se ha hablado de otra cosa.

Desde entonces, realidades virtuales de todo tipo y condición e inversiones inmobiliarias de altos vuelos con terrenos que no existen han ocupado buena parte de la información tecnológica durante los últimos meses mientras el público se divide cada vez más.

A un lado, quienes piensan que estos entornos virtuales, sostenidos por la descentralizada tecnología blockchain y manejados a través de la comunidad, son el futuro de un mundo en el que la frontera entre realidad y mundo virtual será cada vez más difusa.

Al otro, quienes piensan que los entornos virtuales están extendiendo cheques que no se pueden pagar con la tecnología actual, que apenas permite experiencias no mucho más inmersivas e interesantes que lo que fue Second Life hace 10 años.

Y en mitad de todo, una pregunta: ¿puede España, un país que no se caracteriza precisamente por ser la punta de lanza de la innovación, subirse a esta ola?

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Los hay que son optimistas al respecto, como Fernando Dal Re, socio de The Venture City: "Seguro que crecerá todo lo relacionado con Web3, y meto ahí tecnologías como el blockchain. Es una apuesta segura porque el sector ya ha crecido en 2021, así que seguro que lo seguirá haciendo en 2022".

Relacionado con ello, explica Dal Re, en España hay margen para que una buena cantidad de startups den un paso adelante este año el sector de los videojuegos, bien sea desde su perspectiva más tradicional o bien sea en todo lo que tiene que ver precisamente con el salto a la Web3.

Roberto Touza, emprendedor y experto en innovación, ve también un camino abierto para esta tecnología, aunque con algunas reservas.

"El metaverso sí o sí va a seguir creciendo, pero hace unos 10 años también se habló mucho de la domótica, y luego no fue para tanto. Es difícil saber en qué quedará, pero desde luego muchas empresas querrán tirar por ahí después del anuncio de Facebook". 

Hay mucho en juego. Se trata de un mercado, recuerda Touza, que los analistas cifran en 1.000 millones de dólares para los próximos 5 años. 

"Para muchos chicos, el regalo de estas Navidades no va a ser nada físico, sino un NFT", recuerda Touza. Es solo el penúltimo camino abierto para el creciente entorno de startups españolas.

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