6 datos que han cambiado de las vacunas contra el COVID-19 que deberías conocer

Un chico con un certificado de vacunas.

Majid Asgaripour/WANA (West Asia News Agency) vía REUTERS

  • Todas las vacunas autorizadas siguen siendo eficaces para su principal cometido: mantener a la gente fuera de los hospitales y vivas. 
  • Pero la aparición de las variantes y el paso del tiempo han sacado a la luz algunas diferencias entre las inyecciones frente al COVID-19.
  • Descubre más historias en Business Insider España.

Casi un año después del primer despliegue de las vacunas autorizadas para su uso de emergencia contra el COVID-19, la investigación en curso sobre su eficacia y seguridad ha conseguido nuevos datos relevantes para conocer cuán robusta es la respuesta que estimulan, cuánto dura la inmunidad y cómo son realmente sus efectos secundarios y adversos

Todas las candidatas siguen siendo eficaces para prevenir casos moderados, graves y mortales del COVID-19. Aunque —como el mismo virus— no estimulan la misma protección para todos los pacientes.

A ello se suma que el paso del tiempo pone a prueba la duración de su protección. Y que las nuevas variantes, que alteran características del virus, podrían poner en jaque su capacidad para hacer frente al coronavirus.

10 hitos en tratamientos y vacunas para el COVID-19 que podrían marcar el fin de la pandemia

Las evidencias también han abierto el debate sobre la necesidad de una tercera dosis de la vacuna contra el COVID-19, sobre todo para la población general. 

Hasta la fecha, las autoridades sanitarias consideran que no son una necesidad urgente para las personas sanas. 

En consonancia, un artículo publicado en The Lancet por 18 científicos defiende que priorizar a las personas no vacunadas —frente al despliegue de dosis de refuerzo— salvaría más vidas

Además, podrían conducir innecesariamente a mayores casos de efectos secundarios raros como la miocarditis —aunque Pfizer no ha registrado ningún caso en los estudios sobre el refuerzo—.

6 preguntas resueltas sobre las dosis de refuerzo de las vacunas del COVID-19

No obstante, estas dosis sí que podrían ser imprescindibles para los que están en una situación de grave inmunosupresión o para los vacunados en la primera campaña de vacunación —personas mayores en residencias, con enfermedades subyacentes o expuestos al virus—. 

Estas son 6 de las cosas que han cambiado en torno a las vacunas del COVID-19 que deberías saber.

La efectividad de la vacuna contra los contagios, las hospitalizaciones y el fallecimiento

Una mujer vacuna a una joven contra el COVID-19.

REUTERS/Rachel Wisniewski

Conforme a los datos publicados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), los vacunados con la candidata de Moderna tienen menos probabilidades de ser hospitalizados por COVID-19 que los que recibieron Pfizer o Janssen.

De facto, los datos de los CDC de principios de septiembre sugerían que la vacuna de Moderna reducía el riesgo de hospitalización en un 93%

Esta cifra para Pfizer es de un 88%, según la misma fuente. Y de un 71% para Janssen, la única candidata monodosis. 

Aunque contra cualquier infección (entre las que se incluyen las asintomáticas y las leves) los hallazgos de una revisión de 14 estudios sugieren que la eficacia podría variar entre el 40% y el 80% para todas las candidatas. 

Estos son los efectos secundarios más comunes de la tercera dosis de la vacuna de Pfizer contra el coronavirus

De hecho, también se han identificado diferencias por edad entre los vacunados con Pfizer, según una investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia en EEUU. Las personas de 50 años o más que la recibieron produjeron menos anticuerpos que los receptores más jóvenes.

Sin embargo, no sucede lo mismo con la candidata de Moderna, conforme a los mismos hallazgos.

Esta diferencia, entre las vacunas de ARN mensajero, puede estar relacionada con el intervalo o la cantidad de las dosis: Moderna contiene 100 microgramos de ARNm, mientras que la de Pfizer tiene 30 microgramos. 

Los países están preocupados por la posibilidad de que las vacunas COVID-19 estén empezando a perder eficacia; a pesar de algunos indicios preocupantes, aún no está claro que sea así

Cabe destacar que, a pesar de las diferencias que se han detectado entre las candidatas, los porcentajes siguen siendo lo suficientemente altos como para que cualquiera de las inyecciones proteja con éxito a la población frente al coronavirus

La gran mayoría de los casos graves y las muertes por COVID-19 se producen entre personas no vacunadas. Según datos anteriores de los CDC, en EEUU, los no vacunados son hospitalizados a un ritmo aproximadamente 16 veces superior al de los inmunizados

Por esta misma razón, los expertos de los CDC que han evaluado la eficacia de las candidatas destacan que las hospitalizaciones y los casos graves de COVID-19 siguen siendo raros en las personas vacunadas

La inmunidad de la vacuna contra el coronavirus

La OMS sigue el rastro de una nueva variante de coronavirus llamada 'mu', presente en España y que podría evadir la inmunidad de las vacunas y de infecciones previas

Amir Cohen/Reuters

Las 2 dosis de la vacuna de Pfizer y BioNTech producen una fuerte respuesta contra el coronavirus, pero disminuye significativamente a los 6 meses de la pauta completa

De facto, un documento de la FDA (la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos)  sugiere que las personas deberían recibir una vacuna de refuerzo unos 6 meses después de su segunda dosis

"A los 6 meses después de la segunda dosis, los niveles de anticuerpos contra la proteína de pico eran similares a los niveles en las personas vacunadas con una dosis o en los individuos convalecientes de COVID-19", escriben los autores del estudio.

Según los datos recopilados de pacientes que recibieron una tercera dosis de la misma vacuna, los niveles de anticuerpos son 3,3 veces más altos un mes después del refuerzo que un mes después de la segunda dosis.

4 gráficos que sugieren que los vacunados con Moderna podrían no necesitar dosis de refuerzo como los que recibieron la vacuna de Pfizer

Pero, conforme a los datos del despliegue en el mundo real en Israel, la eficacia empieza a perderse a los 8 meses de su administración. 

Estos coinciden con las predicciones del presidente de la biotecnológica Stephen Hoge, quien cree que las terceras dosis serían necesarias este mismo otoño —8 meses después de que recibiesen los primeros vacunados su inyecciones contra el coronavirus—.

Johnson & Johnson, por su parte, estima que la segunda inyección de la única vacuna monodosis podría aumentar la eficacia al 94% 2 meses después de la primera inoculación —entre las 2 dosis de Pfizer y Moderna hay 3 y 4 semanas, respectivamente—.

Por qué la protección de la vacuna del COVID-19 no dura para toda la vida

"No sabemos si la vacuna del coronavirus dura más o menos. Otras evidencias sugieren que llega al año e incluso más del año. No hemos tenido más tiempo para comprobarlo", aclara a Business Insider España Marcos López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI). 

A pesar de las evidencias más recientes que sugieren que la eficacia y, por ende, la protección de las vacunas disminuye con el tiempo, los CEO de Pfizer y Moderna creen que se volverá a la normalidad en un año.

Las dosis para los grupos de riesgo

Un hombre recibe una dosis de la vacuna contra el COVID-19.

REUTERS/David W Cerny

En Estados Unidos ya se han recomendado las dosis de refuerzo para la población general. Pero en España estas dosis sólo estarán disponibles para personas en una situación de grave inmunosupresión.

Este grupo tiene un riesgo elevado de que se produzca una respuesta inmune inadecuada a la pauta convencional de vacunación. Es decir, podrían no producir el mínimo de anticuerpos necesarios para alcanzar el mayor grado de protección. 

Esto afecta a las personas con trasplante de órgano sólido, los receptores de trasplante de progenitores hematopoyéticos y las personas en tratamiento con fármacos anti-CD20 (tipo de medicamento de carácter oncológico), tal y como había informado Business Insider España con anterioridad. 

8 gráficos que muestran la eficacia de la vacuna de Pfizer contra el COVID-19 y la variante delta

Estas dosis de refuerzo también podrían considerarse para los mayores de residencias y personas con la inmunidad baja.

El CEO de Moderna, Stéphane Bancel, cree que si se tiene en cuenta la expansión de las capacidades de producción de toda la industria en los últimos 6 meses, debería haber suficientes dosis disponibles a mediados del próximo año para que todos los habitantes de la Tierra puedan ser vacunados.

"De este modo, acabaremos en una situación similar a la de la gripe. Puedes vacunarte y pasar un buen invierno. O no lo haces y te arriesgas a enfermar y posiblemente acabar en el hospital", describe el directivo. 

La seguridad de las dosis de refuerzo

persona siendo vacunada en Israel
Reuters/ RONEN ZVULUN

La investigación que avanza sobre la seguridad y la necesidad de administrar una tercera dosis ya sugiere que las inyecciones de refuerzo son estables e impulsan la respuesta inmunitaria

Un estudio con 289 participantes de edades comprendidas entre los 18 y los 55 años con la candidata de Pfizer ha descubierto que la tercera dosis de su vacuna aprobada es segura

Aunque entre los datos de 306 participantes de un ensayo, 24 han notificado acontecimientos adversos que probablemente estaban relacionados con la vacuna. Pero sólo uno sufrió un caso grave de linfadenopatía.

"Si has tolerado 2 dosis de una vacuna, es mucho menos probable que tengas una reacción anafiláctica a una tercera dosis", ha aclarado también a STAT Kawsar Talaat, médica especialista en enfermedades infecciosas de Johns Hopkins Medicine.

Estoy inmunocomprometida y acabo de recibir una vacuna de refuerzo de Pfizer: me he sentido mareada, pero los efectos secundarios han sido mucho más leves que los de las 2 primeras dosis

Los primeros datos de Moderna —que prueba 3 compuestos diferentes— también sugieren que la tercera dosis aumenta la respuesta de los anticuerpos.

Otras investigaciones han demostrado que reducen drásticamente las tasas de infección con el SARS-CoV-2

Según un estudio publicado en The New England Journal of Medicine, una tercera dosis de la vacuna de Pfizer reduce en 11 veces las tasas de contagio respecto a los vacunados con la pauta completa.

Mientras que uno de los últimos estudios serológicos en Israel confirma que lleva a producir 10 veces más anticuerpos que la segunda.

Los efectos secundarios de las vacunas

Una sanitaria prepara una dosis de la vacuna.

REUTERS/Octavio Jones

Los datos del despliegue en el mundo real han confirmado que los beneficios de las vacunas superan el riesgo de los extraños casos adversos de anafilaxia (5 casos por millón) o miocarditis (150 por millón), según la autoridad estadounidense.

Asimismo, los efectos secundarios que aparecen tras las dosis de refuerzo de las vacunas no parecen ser peores que los de la segunda inyección del régimen de 2 dosis de Pfizer o Moderna. 

De hecho, uno de los voluntarios del ensayo de Moderna, que ha recibido un refuerzo experimental compuesto por la inyección original y otra para la variante sudafricana, dice que su reacción no ha sido tan grave como los efectos secundarios de su segunda inyección.

Los 5 beneficios de las dosis de refuerzo que van más allá de la eficacia de la vacuna

Los datos de la FDA muestran que la tercera inyección de Pfizer produce efectos secundarios de leves a moderados, muy parecidos a los de la segunda.

Los efectos secundarios más frecuentes entre el grupo han sido dolor en el lugar de la inyección (83%), fatiga (63%), dolor de cabeza (48%), dolor muscular y articular (39%) y escalofríos (29%).

Además, conforme a los datos de uno de los 4 principales proveedores de servicios sanitarios de Israel, los Servicios de Salud de Maccabi, estos suelen desaparecer en uno o 3 días.

Los riesgos de COVID persistente tras la vacunación

Una mujer recibe una dosis de la vacuna contra el COVID-19.

REUTERS/ Sumaya Hisham

El COVID prolongado es un síndrome con síntomas persistentes del coronavirus que duran más de 4 y 12 semanas después de la infección. Más del 80% de los recuperados podrían sufrirlo, independientemente de la gravedad de su caso. 

Se desconoce su causa, porque no es una consecuencia del daño orgánico o estructural como sí lo son las secuelas de la enfermedad que el coronavirus provoca. Por ende, tampoco hay una respuesta única a este tipo de pacientes. 

13 pruebas médicas que podrían hacerte para saber si tienes un caso de COVID persistente

Pero un nuevo estudio ha encontrado que los que se han vacunado tienen menos probabilidades de sufrir un caso de COVID persistente, conforme a los hallazgos publicados en The Lancet.

Los resultados sugieren que la vacuna reduce en un 50% las posibilidades de desarrollar síntomas que duren más de 4 semanas.

Otros artículos interesantes:

10 hitos en tratamientos y vacunas para el COVID-19 que podrían marcar el fin de la pandemia

Por qué está costando tanto conseguir una vacuna contra el COVID-19 para niños

6 preguntas resueltas sobre las dosis de refuerzo de las vacunas del COVID-19

Te recomendamos

Y además